Cómo funcionan las pantallas de los teléfonos plegables y por qué se arrugan
Los teléfonos inteligentes plegables se basan en paneles OLED flexibles, vidrio ultrafino y bisagras de precisión para doblarse sin romperse, pero eliminar el pliegue visible sigue siendo el desafío de ingeniería más difícil de la industria.
Una pantalla que se dobla sin romperse
Los teléfonos inteligentes con pantallas que se doblan por la mitad suenan a ciencia ficción, pero decenas de millones se venden cada año. Se prevé que el mercado de los teléfonos plegables crezca un 30 por ciento solo en 2026, según IDC, y la firma de investigación Omdia pronostica un salto aún mayor del 50 por ciento. Detrás de esta tendencia se esconde una serie de avances en la ciencia de los materiales que permiten que el vidrio, los circuitos y los píxeles emisores de luz sobrevivan a cientos de miles de dobleces.
Por qué OLED es la única opción
Todos los teléfonos plegables del mercado utilizan una pantalla OLED (diodo orgánico emisor de luz). Las pantallas LCD tradicionales necesitan una capa de retroiluminación rígida que no se puede flexionar, pero los píxeles OLED generan su propia luz cuando la corriente pasa a través de finas películas orgánicas. Al eliminar la retroiluminación, se elimina el componente más rígido de la estructura, lo que hace que todo el panel sea lo suficientemente delgado como para doblarse.
Los fabricantes depositan estas capas orgánicas sobre un sustrato de plástico de poliimida en lugar de vidrio convencional. La poliimida es resistente al calor, químicamente estable y, lo que es fundamental, flexible. El resultado es un panel de visualización aproximadamente tan grueso como una hoja de papel que puede curvarse alrededor de un radio de tan solo unos pocos milímetros.
Vidrio ultrafino: resistencia sin rigidez
Los primeros teléfonos plegables cubrían sus pantallas con una película de plástico, que se rayaba fácilmente y se sentía barata al tacto. La respuesta de la industria es el vidrio ultrafino (UTG): vidrio real pulido o adelgazado químicamente hasta unos 30 micrómetros, aproximadamente la mitad del ancho de un cabello humano.
El fabricante de vidrio alemán Schott y Samsung Display de Corea del Sur son los principales proveedores de UTG. El vidrio se somete a un proceso de fortalecimiento químico en el que su superficie se infunde con iones más grandes, creando una tensión de compresión que resiste el agrietamiento. Samsung Display dice que sus últimos paneles UTG han sobrevivido a 500.000 ciclos de plegado en pruebas de durabilidad, lo que equivale a abrir y cerrar un teléfono más de 100 veces al día durante más de 13 años.
La bisagra: ingeniería en miniatura
La bisagra de un teléfono plegable debe hacer varias cosas a la vez: mantener el dispositivo rígido cuando está abierto, permitir un plegado suave y crear un espacio lo suficientemente grande como para que la pantalla no se aplaste en el punto de flexión. Las bisagras modernas utilizan docenas de engranajes, levas y rieles entrelazados mecanizados con tolerancias de micrómetros. Algunos diseños, como la Flex Hinge de Samsung, utilizan un mecanismo de barrido que impide que el polvo y los residuos entren en el pliegue, partículas que podrían perforar las delicadas capas de la pantalla desde atrás.
Por qué el pliegue no desaparecerá fácilmente
A pesar de toda esta ingeniería, casi todos los teléfonos plegables muestran un pliegue visible: una línea o depresión tenue que recorre el centro de la pantalla donde se pliega. El pliegue se forma porque incluso el vidrio ultrafino y los sustratos de poliimida acumulan una deformación permanente durante los ciclos de flexión repetidos. Los cambios de temperatura lo empeoran: los polímeros se endurecen en el frío, profundizando la marca del pliegue.
Eliminar el pliegue se considera ampliamente como el desafío restante más difícil de la industria. Apple, que está desarrollando su primer iPhone plegable, supuestamente se ha fijado como objetivo una profundidad de pliegue inferior a 0,15 milímetros, aproximadamente una cuarta parte de la profundidad de los dispositivos de la competencia, mediante el uso de microestructuras perforadas con láser que distribuyen la tensión de flexión de manera más uniforme en toda la zona de plegado. La técnica aumenta significativamente los costes de los componentes, pero podría establecer un nuevo punto de referencia para la calidad de la pantalla.
Lo que viene después del plegado
Las pantallas plegables son solo el comienzo de la tecnología de pantallas flexibles. Samsung y LG han demostrado prototipos enrollables en los que una pantalla se desenrolla de una carcasa como un pergamino, y paneles estirables que pueden expandirse en área hasta en un 50 por ciento. Los investigadores de IEEE Spectrum señalan que las pantallas estirables podrían eventualmente envolver superficies curvas: muñecas, tableros e incluso ropa.
Por ahora, la categoría de plegables está entrando en una fase crucial. Con un mercado global valorado en casi 39.000 millones de dólares en 2026 y una previsión de superar los 110.000 millones de dólares en 2031, la carrera de ingeniería para construir una pantalla plegable sin pliegues, duradera y de bolsillo está lejos de terminar, y su resultado dará forma a cómo llevamos y utilizamos la tecnología durante las próximas décadas.