Cultura

Moscú convoca al embajador checo por el ataque contra la Casa Rusa

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso convocó al embajador checo, Daniel Koštoval, después de que un desconocido atacara con cócteles molotov la Casa Rusa en el barrio praguense de Dejvice. El incidente agrava aún más las tensas relaciones entre la República Checa y Rusia.

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Redakcia
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Moscú convoca al embajador checo por el ataque contra la Casa Rusa

Seis cócteles molotov y una crisis diplomática

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso convocó el viernes 27 de marzo al embajador checo en Moscú, Daniel Koštoval, y le entregó una nota de protesta. El motivo fue el ataque perpetrado la noche del jueves contra el edificio del Centro Ruso de Ciencia y Cultura, conocido como la Casa Rusa, en el barrio praguense de Dejvice. La portavoz de la diplomacia rusa, Marija Zajarova, calificó el incidente de "acto bárbaro" y exigió una investigación exhaustiva, así como el refuerzo de las medidas de seguridad en las representaciones rusas en Praga.

Cómo se produjo el ataque

Según el director del centro, Igor Girenko, el autor primero lanzó piedras para romper las ventanas y luego utilizó cócteles molotov. En total, impactaron contra el edificio en la calle Na Zátorce seis cócteles molotov: tres explotaron en la fachada y dejaron rastros visibles de fuego, y otros tres penetraron por una ventana rota en la biblioteca del primer piso, pero afortunadamente no se incendiaron.

"Gracias a Dios, no había nadie dentro", dijo Girenko, añadiendo que el centro tenía previsto un concierto esa noche, que fue aplazado por motivos de seguridad. Según la dirección del centro, el ataque fue perpetrado por una o dos personas. La policía checa está investigando el caso por sospecha de daños a propiedad ajena, delito que se castiga con penas de hasta seis años de prisión.

Reacción de la parte checa

El Ministerio de Asuntos Exteriores checo condenó el ataque y subrayó que "los ataques violentos contra cualquier tipo de instalación" son inaceptables. El ministro del Interior, Lubomír Metnar (ANO), confirmó que la policía está dispuesta a reforzar las medidas de seguridad en torno a las instalaciones rusas en Praga en caso necesario. De este modo, la parte checa adoptó una postura inequívoca contra la violencia, sin renunciar a las críticas a la política exterior rusa.

La Casa Rusa en el centro de la polémica

La Casa Rusa en Dejvice está gestionada desde 1971 por la agencia estatal Rossotrudničestvo, que tras la invasión rusa de Ucrania fue incluida en la lista de sanciones de la Unión Europea. El edificio no tiene estatus de instalación diplomática y no goza de inmunidad. Expertos en seguridad checos y el BIS (Servicio de Información de Seguridad) han advertido en el pasado que el centro podría servir de plataforma para la propaganda rusa y las actividades de inteligencia.

En 2023, el director del centro fue expulsado de la República Checa bajo sospecha de espionaje. El incidente se inscribe así en un contexto más amplio de deterioro de las relaciones checo-rusas, que se rompieron con el caso de las explosiones de los depósitos de municiones en Vrbětice en 2014, cuya investigación en 2021 condujo a la expulsión masiva de decenas de diplomáticos rusos de Praga.

La diplomacia bajo presión

La convocatoria del embajador es un paso grave en el protocolo diplomático, aunque no sin precedentes en el caso de las relaciones checo-rusas. Moscú intenta aprovechar el incidente para presionar a Praga y reforzar la narrativa de una supuesta "rusofobia" en Europa Central. La diplomacia checa se enfrenta a una tarea delicada: condenar la violencia y, al mismo tiempo, no ceder a la retórica rusa, que confunde un acto criminal aislado con la postura general del país.

La investigación del ataque aún no ha arrojado resultados concretos. La policía está buscando al autor y pide a los posibles testigos que se pongan en contacto.

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