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¿Qué es el positronio? El átomo hecho de antimateria

El positronio es un átomo exótico compuesto por un electrón y su gemelo de antimateria, el positrón. Existe durante menos de una microsegundo antes de aniquilarse en un destello de rayos gamma, pero se ha convertido en una de las herramientas más precisas de la física para probar la teoría fundamental.

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Redakcia
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¿Qué es el positronio? El átomo hecho de antimateria

Un átomo sin igual

Cada átomo que has tocado está construido a partir de protones, neutrones y electrones. El positronio rompe esa regla por completo. Consiste en solo dos partículas: un electrón ordinario y su contraparte de antimateria, un positrón, que orbitan entre sí sin nada más en su interior. Sin núcleo, sin protones, sin neutrones. Es el estado ligado más simple de materia y antimateria que permite la naturaleza, y se aniquila en una pequeña fracción de segundo.

Predicho por primera vez por el físico croata-estadounidense Stjepan Mohorovičić en 1934 y descubierto experimentalmente por Martin Deutsch en el MIT en 1951, el positronio (símbolo Ps) se ha convertido desde entonces en una piedra angular de la física de precisión. Debido a que no contiene partículas nucleares pesadas, puede describirse casi por completo mediante la electrodinámica cuántica (QED), la teoría que rige cómo interactúan la luz y la materia, lo que lo convierte en un campo de pruebas ideal para algunas de las predicciones más profundas de la física.

Cómo se forma el positronio... y desaparece

El positronio no existe de forma natural. Para crearlo, los físicos disparan positrones, generalmente producidos por desintegración radiactiva o aceleradores de partículas, contra un objetivo sólido. Algunos positrones capturan electrones cercanos, y las dos partículas se asientan brevemente en una órbita similar a la del hidrógeno alrededor de su centro de masa compartido.

El átomo viene en dos sabores. En el parapositronio, los espines del electrón y el positrón apuntan en direcciones opuestas; dura unos 125 picosegundos antes de que el par se aniquile en dos fotones de rayos gamma. En el ortopositronio, los espines están alineados, lo que extiende la vida útil a aproximadamente 142 nanosegundos y produce tres fotones tras la aniquilación. De cualquier manera, la existencia del positronio es fugaz: un abrir y cerrar de ojos incluso para los estándares subatómicos.

Por qué los físicos están obsesionados con él

La simplicidad del positronio es precisamente lo que lo hace invaluable. Sin fuerzas nucleares que enturbien la imagen, cada propiedad medible (niveles de energía, tasas de desintegración, frecuencias de transición) se puede calcular solo a partir de la QED y luego compararse con el experimento con una precisión extraordinaria.

Esa precisión reveló un enigma. Las mediciones realizadas por el grupo de David Cassidy en el University College London encontraron que una transición de energía específica del positronio se desvía de las predicciones de la QED en aproximadamente una parte por mil, pequeña en términos cotidianos, pero muy fuera de las barras de error experimentales. La discrepancia se ha resistido a una explicación fácil: ni los errores de cálculo ni las nuevas partículas hipotéticas como los axiones proporcionan una respuesta clara. El misterio permanece abierto, ofreciendo un tentador indicio de que la física más allá del Modelo Estándar puede estar acechando en este pequeño sistema.

Probando cómo la gravedad trata a la antimateria

Una de las mayores preguntas abiertas en física es si la antimateria cae de la misma manera que la materia ordinaria. La relatividad general dice que debería hacerlo, pero nadie ha probado esto directamente con un sistema puramente leptónico como el positronio. Debido a que el positronio no tiene carga eléctrica neta, las fuerzas electromagnéticas no pueden imitar ni enmascarar una señal gravitacional, lo que lo convierte en un candidato ideal para experimentos de gravedad de antimateria.

En el CERN, la colaboración AEgIS utiliza positronio como un trampolín hacia la creación de haces de antihidrógeno para pruebas de gravedad. Mientras tanto, un avance de 2026 realizado por investigadores de la Universidad de Ciencia de Tokio demostró la difracción ondulatoria en un haz de positronio por primera vez, un hito que abre vías completamente nuevas para investigar cómo actúa la gravedad sobre la antimateria.

Del laboratorio de física al hospital

El positronio también juega un papel oculto en la medicina. En las exploraciones de tomografía por emisión de positrones (PET), utilizadas en todo el mundo para detectar cáncer, enfermedades cardíacas y afecciones neurológicas, los positrones emitidos por un radiotrazador se aniquilan con los electrones en el cuerpo del paciente, formando brevemente positronio antes de producir los rayos gamma que detectan los escáneres. Los investigadores ahora están desarrollando sistemas PET de próxima generación que obtienen imágenes del positronio en sí, lo que podría revelar cambios a nivel molecular en el tejido que la PET convencional no puede ver.

El espejo más simple de la física

El positronio ocupa un lugar único en la ciencia: un átomo que es su propia antipartícula, un sistema tan limpio que permite a los físicos poner a prueba sus mejores teorías hasta el punto de ruptura y un puente entre la investigación fundamental y las imágenes médicas que salvan vidas. Ya sea que finalmente revele grietas en el Modelo Estándar o confirme que nuestras teorías más profundas se mantienen, este átomo autoaniquilante tiene mucho que enseñarnos.

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