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Cómo el deshielo ralentiza la rotación de la Tierra y distorsiona el tiempo

El derretimiento del hielo polar redistribuye la masa de los polos al ecuador, ralentizando la rotación de la Tierra y alargando los días en milisegundos por siglo, con consecuencias reales para el GPS, la informática y la medición del tiempo a nivel mundial.

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Redakcia
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Cómo el deshielo ralentiza la rotación de la Tierra y distorsiona el tiempo

El efecto de la patinadora sobre hielo a escala planetaria

La Tierra no es un cronómetro perfecto. La rotación de nuestro planeta se ha ido ralentizando gradualmente durante miles de millones de años, principalmente debido a la atracción gravitatoria de la Luna. Pero una nueva fuerza ha entrado en la ecuación: el deshielo de las capas de hielo. A medida que el hielo polar desaparece en los océanos, redistribuye miles de millones de toneladas de masa desde los polos hacia el ecuador, lo que obliga al planeta a girar más lentamente, de forma muy parecida a una patinadora artística que extiende los brazos en pleno giro.

La física es sencilla. La ley de conservación del momento angular dicta que cuando la masa de un objeto giratorio se aleja de su eje, la rotación se ralentiza. A medida que el agua de deshielo fluye desde Groenlandia y la Antártida hacia los océanos del mundo, aumenta el abultamiento ecuatorial, eleva el momento de inercia del planeta y frena la rotación de la Tierra.

Milisegundos que importan

Las cifras suenan trivialmente pequeñas. Desde el año 2000, los días se han alargado aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo, una tasa sin precedentes en los últimos 3,6 millones de años, según investigaciones de la Universidad de Viena y la ETH de Zúrich. Si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen siendo elevadas, esa cifra podría duplicarse hasta los 2,62 milisegundos por siglo para el año 2100.

Los investigadores reconstruyeron las tasas de rotación pasadas utilizando foraminíferos bentónicos, pequeños fósiles de organismos marinos unicelulares cuya química registra las antiguas condiciones oceánicas. El registro muestra que la tasa de cambio actual supera con creces cualquier cosa en millones de años de historia geológica.

Por qué el GPS y los ordenadores se preocupan

Un milisegundo puede parecer insignificante, pero la civilización moderna funciona con una medición del tiempo precisa. Los satélites GPS, las bolsas de valores, las redes eléctricas y las redes de telecomunicaciones dependen de una sincronización precisa hasta la milmillonésima de segundo. Incluso las pequeñas desviaciones entre el tiempo atómico (TAI) y el tiempo solar observado (UT1) deben corregirse.

Esa corrección se produce en forma de segundos intercalares, ajustes de un segundo que se añaden al Tiempo Universal Coordinado (UTC). Desde 1972, se han insertado 27 segundos intercalares, todos positivos. Pero una tendencia competidora, una ligera aceleración en la rotación del núcleo terrestre, planteó recientemente la perspectiva del primer segundo intercalar negativo de la historia, que habría requerido restar un segundo a los relojes mundiales.

Aquí es donde el deshielo crea un giro irónico. Según un estudio publicado en Nature, el deshielo polar ha ralentizado la rotación de la Tierra lo suficiente como para retrasar ese segundo intercalar negativo sin precedentes en unos tres años, retrasándolo de 2026 a aproximadamente 2029. En efecto, el cambio climático está dando a las redes informáticas del mundo tiempo extra para prepararse para un ajuste que, como señala el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, la mayoría de los sistemas nunca han sido diseñados para manejar.

Un problema que nadie ha resuelto

Restar un segundo intercalar plantea un reto que algunos expertos comparan con el error del año 2000. Aunque el software se ha parcheado durante décadas para añadir un segundo a la medianoche UTC, prácticamente ninguna red importante o servicio web ha sido probado para eliminar uno. Pasar de las 23:59:59 hacia atrás significaría que los sistemas en tiempo real deben saltarse un compás, un escenario propicio para fallos en la aviación, las finanzas y la computación en la nube.

La comunidad científica en general se ha opuesto a los segundos intercalares. En 2022, la Conferencia General de Pesas y Medidas votó a favor de abolir los segundos intercalares para 2035, permitiendo que el tiempo atómico y el tiempo solar se desvíen dentro de una tolerancia más amplia. Hasta entonces, los ingenieros se enfrentan a la incómoda realidad de que la rotación de la Tierra ya no es un reloj fiable.

El panorama general

La ralentización de la rotación de la Tierra no es, en sí misma, una catástrofe. Los días no se alargarán notablemente en ninguna vida humana. Pero sirve como una sorprendente ilustración de lo profundamente que la actividad humana remodela el planeta, no sólo su atmósfera y sus océanos, sino también su movimiento fundamental a través del espacio. Cuando se derrite suficiente hielo para alterar de forma medible la velocidad a la que gira una roca de 6 sextillones de toneladas, la escala del cambio es difícil de ignorar.

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