Cómo las bacterias modificadas combaten el cáncer desde el interior de los tumores
Científicos están programando bacterias inofensivas para infiltrarse en los tumores y producir fármacos anticancerígenos in situ. Así es como funciona la terapia bacteriana contra el cáncer, por qué los tumores son singularmente vulnerables y qué separa al laboratorio de la clínica.
Una idea de hace 130 años, renacida
En la década de 1890, el cirujano neoyorquino William B. Coley notó algo extraño: algunos pacientes con cáncer que desarrollaban infecciones bacterianas veían cómo sus tumores se reducían. Comenzó a inyectar a los pacientes bacterias muertas por calor —más tarde llamadas "Toxinas de Coley"— y documentó regresiones tumorales en sarcomas, melanomas y linfomas. El establishment médico desestimó en gran medida su trabajo, pero Coley se había topado con un principio que la biología sintética está convirtiendo ahora en medicina de precisión.
Hoy en día, los investigadores están modificando bacterias probióticas inofensivas para que actúen como fábricas microscópicas de fármacos que se infiltran en los tumores, detectan su entorno y producen moléculas que combaten el cáncer exactamente donde se necesitan. El campo se llama terapia bacteriana contra el cáncer, y después de décadas de contratiempos, finalmente está ganando un impulso serio.
Por qué las bacterias aman los tumores
Los tumores sólidos crean condiciones en las que la mayoría de las terapias tienen dificultades para penetrar, pero en las que las bacterias prosperan. Los tumores desarrollan vasos sanguíneos anormales y con fugas, núcleos privados de oxígeno (hipóxicos) y tejido necrótico —un entorno hostil para las células normales pero ideal para bacterias anaeróbicas facultativas y obligadas como Salmonella, Clostridium, Bifidobacterium y Escherichia coli.
Una vez dentro del cuerpo, estas bacterias se dirigen naturalmente al tejido tumoral, donde pueden acumularse en concentraciones más de 1.000 veces superiores a las de los órganos normales, según una investigación publicada en Experimental & Molecular Medicine. El microentorno inmunosuprimido dentro de los tumores también protege a las bacterias de ser eliminadas por el sistema inmunitario, dándoles tiempo para colonizar y actuar.
Cómo funcionan las bacterias modificadas
La biología sintética moderna toma este comportamiento natural de búsqueda de tumores y lo sobrecarga. Los científicos programan genéticamente las bacterias con "circuitos" terapéuticos —fragmentos de ADN que instruyen a los microbios para que realicen tareas específicas una vez que llegan a un tumor. Estas funciones modificadas se dividen en varias categorías:
- Producción de fármacos: Las bacterias están programadas para fabricar y liberar compuestos anticancerígenos directamente dentro del tumor. En un estudio de marzo de 2026 publicado en PLOS Biology, investigadores de la Universidad de Shandong modificaron E. coli Nissle 1917 para producir Romidepsina (FK228), un fármaco anticancerígeno aprobado por la FDA, logrando una administración dirigida con efectos secundarios sistémicos reducidos.
- Activación inmunitaria: Algunas bacterias están diseñadas para estimular el sistema inmunitario mostrando antígenos asociados al tumor en su superficie o activando la vía STING, que alerta a las células inmunitarias para que ataquen. La terapia experimental SYNB1891 de Synlogic utiliza este enfoque, con datos preclínicos que muestran un rechazo tumoral completo en aproximadamente un tercio de los ratones con melanoma.
- Autodestrucción programada: Utilizando circuitos de detección de quórum, las bacterias pueden detectar cuándo su colonia alcanza una masa crítica, y luego lisarse (estallar) para liberar su carga terapéutica de una sola vez —una detonación controlada dentro del tumor.
La realidad clínica
A pesar de los prometedores estudios en animales, la traslación de la terapia bacteriana contra el cáncer a los humanos ha resultado difícil. La única terapia basada en Salmonella que llegó a un ensayo clínico de fase I —una cepa llamada VNP20009— se administró de forma segura a pacientes con melanoma metastásico y carcinoma renal, y se observó cierta colonización bacteriana en las biopsias tumorales. Sin embargo, los efectos antitumorales fueron decepcionantes en comparación con los resultados en ratones.
Quedan varios desafíos. La estabilidad genética es una preocupación importante: los circuitos de ADN modificados pueden mutar o perderse a medida que las bacterias se dividen dentro del cuerpo. También existen cuestiones de seguridad sobre el control de la replicación bacteriana y la garantía de que los organismos puedan ser eliminados después del tratamiento. Los marcos regulatorios para las "medicinas vivas" aún están evolucionando, ya que estas terapias no encajan perfectamente en las categorías de fármacos existentes.
Por qué es importante
La quimioterapia convencional inunda todo el cuerpo con fármacos tóxicos, dañando el tejido sano junto con los tumores. La terapia bacteriana promete algo fundamentalmente diferente: un tratamiento que busca el cáncer por sí solo, fabrica fármacos en el lugar del tumor y activa el sistema inmunitario del paciente —todo ello sin dañar el resto del cuerpo.
Con empresas como Synlogic avanzando en programas clínicos, laboratorios académicos refinando circuitos genéticos y nuevos estudios que demuestran comportamientos bacterianos cada vez más sofisticados, el campo se está acercando a convertir la observación centenaria de William Coley en un arma moderna contra el cáncer. Las bacterias, al parecer, siempre estuvieron dispuestas a colaborar —sólo necesitaban mejores instrucciones.