Cómo funciona la cirugía fetal y por qué es importante
La cirugía fetal permite a los médicos operar a bebés no nacidos dentro del útero, tratando afecciones potencialmente mortales como la espina bífida meses antes del nacimiento. Aquí se explica cómo funciona, qué trata y hacia dónde se dirige este campo.
Operar antes del nacimiento
Los cirujanos de hoy en día pueden operar a pacientes que aún no han nacido. La cirugía fetal —la práctica de tratar a un bebé en desarrollo mientras aún está dentro del útero de la madre— ha evolucionado de un experimento radical a una disciplina médica establecida que ofrece a miles de familias opciones que no existían hace una generación.
Este campo aborda afecciones congénitas que, de no tratarse, causarían daños irreversibles o la muerte antes de que un bebé respire por primera vez. Comprender cómo funcionan estos procedimientos arroja luz sobre una de las fronteras más notables de la medicina moderna.
Una breve historia
Las raíces de la cirugía fetal se remontan a 1963, cuando un equipo en Nueva Zelanda realizó la primera intervención registrada en un feto humano: una simple transfusión de sangre guiada por rayos X. La era moderna comenzó a principios de la década de 1980 en la Universidad de California, San Francisco, donde el Dr. Michael Harrison fue pionero en la cirugía fetal abierta, operando directamente a un feto a través de una incisión en el útero de la madre. Desde entonces, el campo se ha expandido drásticamente, con centros especializados en cirugía fetal que ahora operan en América del Norte, Europa y Asia.
Cómo los cirujanos acceden al feto
Existen tres enfoques principales, cada uno adecuado para diferentes afecciones y niveles de complejidad:
- Procedimientos guiados por ultrasonido: son los menos invasivos. Se inserta una aguja o catéter a través del abdomen de la madre bajo imágenes de ultrasonido en tiempo real. Estos se utilizan para intervenciones relativamente sencillas, como drenar líquido del tórax fetal o realizar transfusiones de sangre.
- Cirugía fetoscópica: utiliza cámaras e instrumentos en miniatura insertados a través de pequeñas incisiones, a menudo de solo 3 a 4 milímetros de ancho, en el útero. Los cirujanos observan una transmisión de video mientras operan. Este enfoque trata afecciones como el síndrome de transfusión gemelo a gemelo, en el que gemelos idénticos que comparten una placenta reciben un flujo sanguíneo peligrosamente desigual.
- Cirugía fetal abierta: es la más invasiva. El cirujano realiza una incisión en el abdomen y el útero de la madre, expone parcialmente al feto, realiza la reparación y luego cierra todo de nuevo. El embarazo continúa, idealmente durante varias semanas más. Esto se utiliza para los casos más complejos, incluida la reparación de la espina bífida.
Espina bífida: el caso histórico
Ninguna afección ha moldeado más la cirugía fetal que el mielomeningocele, la forma más grave de espina bífida. En este defecto, la columna vertebral fetal no se cierra, lo que deja la médula espinal expuesta al líquido amniótico, que daña progresivamente los nervios.
El histórico ensayo MOMS (Estudio de Manejo del Mielomeningocele), publicado en el New England Journal of Medicine en 2011, demostró que la reparación prenatal superó drásticamente a la cirugía postnatal. Entre 183 pacientes, la cirugía fetal redujo la necesidad de una derivación cerebral del 82% al 44% y duplicó la probabilidad de caminar de forma independiente a los 30 meses: 42% frente al 21% para los bebés reparados después del nacimiento.
La contrapartida es significativa: la cirugía prenatal conlleva un mayor riesgo de parto prematuro, y los bebés llegan en promedio tres semanas antes que los tratados después del nacimiento.
Otras afecciones tratadas en el útero
Más allá de la espina bífida, la cirugía fetal aborda una lista creciente de afecciones:
- Síndrome de transfusión gemelo a gemelo (STGG): ablación con láser de los vasos sanguíneos compartidos mediante fetoscopia
- Hernia diafragmática congénita (HDC): se coloca un globo en las vías respiratorias fetales para promover el crecimiento pulmonar
- Obstrucción de las vías urinarias inferiores: las derivaciones drenan las vejigas fetales bloqueadas
- Teratoma sacrococcígeo: tumores grandes en la base de la columna vertebral que pueden causar insuficiencia cardíaca
Riesgos y limitaciones
La cirugía fetal nunca es rutinaria. Abrir el útero puede desencadenar un trabajo de parto prematuro, una ruptura prematura de membranas o complicaciones placentarias. Una revisión sistemática encontró que la cirugía fetal abierta conlleva una tasa de complicaciones maternas de aproximadamente el 21%, mientras que los procedimientos fetoscópicos reducen esa cifra a aproximadamente el 6%. Cada caso implica una cuidadosa ponderación del beneficio fetal frente al riesgo materno: un cálculo ético único en este campo.
La próxima frontera: células madre
Los investigadores ahora están combinando la cirugía fetal con la medicina regenerativa. Un ensayo clínico de fase 1 en UC Davis, publicado en The Lancet en 2026, probó la colocación de un parche de células madre derivadas de la placenta humana sobre la médula espinal expuesta durante la reparación fetal de la espina bífida. El ensayo no informó problemas de seguridad, ni infecciones ni crecimiento anormal de tejido, y las resonancias magnéticas confirmaron que las anomalías cerebrales relacionadas con la espina bífida se revirtieron en todos los pacientes tratados.
Si ensayos más amplios confirman estos resultados, la cirugía fetal mejorada con células madre podría ir más allá de simplemente cerrar un defecto para regenerar activamente el tejido dañado, superando los límites de lo que la medicina puede lograr incluso antes de que nazca un niño.