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Cómo los científicos descubren nuevas especies de las profundidades marinas

Desde inmersiones con ROV hasta décadas de retraso en la taxonomía, el proceso de encontrar y nombrar vida oceánica desconocida es una carrera contra la extinción en la última gran frontera de la Tierra.

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Redakcia
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Cómo los científicos descubren nuevas especies de las profundidades marinas

La última frontera de la Tierra

Más del 90 por ciento de las especies oceánicas permanecen sin descubrir. De un estimado de dos millones de especies marinas, menos de 250.000 han sido formalmente identificadas y nombradas. Las profundidades marinas —todo lo que está por debajo de los 200 metros— cubren más de la mitad de la superficie de la Tierra, sin embargo, los humanos han observado directamente menos del 0,001 por ciento del lecho marino profundo. Cada expedición a este reino trae consigo criaturas que la ciencia nunca ha visto.

Descubrimientos recientes subrayan la magnitud de lo que permanece oculto. A principios de 2026, investigadores encontraron cientos de especies previamente desconocidas viviendo a casi 4.000 metros bajo el Pacífico, mientras que una expedición separada frente a la costa de Japón identificó 38 nuevas especies confirmadas y 28 candidatos más en un solo crucero. Sin embargo, las especies están desapareciendo más rápido de lo que los científicos pueden catalogarlas, lo que plantea una pregunta urgente: ¿cómo funciona realmente el proceso de descubrimiento?

Llegar allí: ROV, sumergibles y tiempo de navegación

El descubrimiento en las profundidades marinas comienza con hardware costoso. Los vehículos operados remotamente (ROV) —sumergibles robóticos conectados a un barco en la superficie mediante un cable de fibra óptica— llevan cámaras de alta definición, sensores científicos y brazos manipuladores hidráulicos que pueden extraer delicadamente organismos del lecho marino. Los sumergibles tripulados ofrecen un enfoque complementario, colocando a los científicos directamente en la profundidad con herramientas de recolección que van desde muestreadores de succión hasta cajas de especímenes especializadas.

Un solo crucero de investigación en aguas profundas puede costar millones de euros y requerir meses de planificación. El tiempo de navegación es escaso, las ventanas climáticas son estrechas y los sitios objetivo pueden estar a días del puerto más cercano. También se recogen muestras de agua para el análisis de ADN ambiental (eDNA) —filtrando agua de mar para capturar fragmentos genéticos desprendidos por los organismos—, lo que puede revelar la presencia de especies nunca vistas en cámara.

Del espécimen al nombre de la especie

Recolectar una criatura extraña es solo el comienzo. Describir formalmente una nueva especie —asignarle un nombre científico y publicar una descripción revisada por pares— es un proceso minucioso que tradicionalmente lleva un promedio de 13,5 años, y en algunos casos hasta 40 años. El proceso implica varias etapas:

  • Clasificación y preservación: Miles de especímenes de un solo crucero deben ser catalogados, fotografiados y preservados, a menudo en etanol para el trabajo de ADN o en formalina para el estudio morfológico.
  • Análisis morfológico: Los taxónomos comparan las características físicas bajo microscopios, midiendo las estructuras corporales hasta fracciones de milímetro en comparación con especies conocidas.
  • Secuenciación genética: El código de barras de ADN confirma si un espécimen representa un linaje genuinamente nuevo o una variante de una especie conocida.
  • Publicación revisada por pares: Una descripción formal de la especie debe cumplir con las estrictas reglas de nomenclatura establecidas por la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica antes de que el nombre se haga oficial.

El cuello de botella de la taxonomía

El mundo tiene una escasez de taxónomos. La taxonomía de aguas profundas es una habilidad altamente especializada, y el número de expertos calificados para identificar grupos particulares —anfípodos, gusanos poliquetos, esponjas— está disminuyendo a medida que las prioridades de financiación cambian a otros lugares. El resultado es un creciente retraso: los especímenes permanecen en los estantes de los museos durante años o décadas, esperando al experto adecuado con la financiación adecuada para examinarlos.

Al ritmo de descripción actual de aproximadamente 2.300 nuevas especies marinas por año, catalogar la vida desconocida restante del océano tomaría varios cientos de años, mucho más de lo que muchas especies pueden sobrevivir dados el cambio climático, las presiones de la minería en aguas profundas y la destrucción del hábitat.

Acelerar la carrera

Iniciativas como Ocean Census, lanzada por la Fundación Nippon y Nekton, tienen como objetivo acelerar drásticamente el proceso. Para 2026, el programa ya había documentado más de 860 nuevas especies mediante el ensamblaje de grandes equipos interdisciplinarios que combinan imágenes, morfología y genética en talleres intensivos. Lo que antes tomaba una década ahora a veces se puede lograr en una sola semana.

Nuevas plataformas como Ocean Species Discoveries ofrecen canales de publicación optimizados y ricos en datos diseñados específicamente para descripciones concisas de invertebrados marinos, reduciendo años del cronograma tradicional de las revistas.

Por qué es importante

Las especies que nunca han sido nombradas no pueden ser legalmente protegidas. A medida que las industrias ponen sus ojos en el lecho marino profundo para la extracción de minerales, la brecha entre lo que existe y lo que la ciencia ha documentado se convierte en una crisis de gobernanza. Cada especie no descrita es invisible para la ley ambiental. La carrera para descubrir la vida en las profundidades marinas no es solo curiosidad académica, es la base sobre la que se debe construir la política de conservación.

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