Cómo se forman los cálculos renales y por qué siguen reapareciendo
Los cálculos renales afectan a uno de cada diez adultos y son cada vez más comunes en todo el mundo. Aquí se explica cómo se forman estos dolorosos cristales dentro del cuerpo, qué tipos existen, cómo los tratan los médicos y por qué el cambio climático y las dietas modernas están impulsando su aumento.
Un problema doloroso y creciente
Pocas experiencias médicas se comparan con la agonía de expulsar un cálculo renal. Estos pequeños y duros depósitos minerales que se forman dentro de los riñones afectan aproximadamente a uno de cada diez adultos en Estados Unidos, y su prevalencia casi se ha triplicado desde 1980, pasando del 3,2% a más del 10% de la población. A nivel mundial, la tendencia es la misma: los cálculos renales son cada vez más comunes en todas las edades, sexos y grupos étnicos, lo que los convierte en una de las afecciones urológicas más extendidas del planeta.
Cómo se forman los cálculos dentro del cuerpo
Los riñones filtran la sangre y producen orina, que transporta los productos de desecho disueltos —incluidos el calcio, el oxalato, el ácido úrico y el fosfato— fuera del cuerpo. Normalmente, estas sustancias permanecen disueltas. Pero cuando la orina se concentra demasiado, ya sea porque la ingesta de líquidos es baja o los niveles de residuos son altos, los minerales disueltos pueden cristalizar y agruparse en masas sólidas.
El proceso se denomina sobresaturación. Cuando la concentración de iones formadores de cálculos supera un umbral, los cristales se nuclean y crecen. Los cristales diminutos pueden eliminarse sin ser notados, pero los más grandes pueden alojarse en el riñón, el uréter o la vejiga, bloqueando el flujo de orina y causando un dolor intenso y ondulante conocido como cólico nefrítico.
Los cuatro tipos principales
No todos los cálculos renales son iguales. Su composición determina cómo se forman, cómo se tratan y la probabilidad de que reaparezcan.
- Los cálculos de oxalato de calcio representan el 70-80% de todos los casos. Se forman cuando el pH de la orina desciende por debajo de 7,2 y los niveles de calcio y oxalato son altos.
- Los cálculos de fosfato de calcio se forman en orina más alcalina y a menudo están relacionados con afecciones metabólicas como la acidosis tubular renal.
- Los cálculos de ácido úrico se desarrollan cuando la orina es persistentemente ácida, comúnmente asociada con la gota o dietas altas en proteínas ricas en carne roja y mariscos.
- Los cálculos de estruvita son causados por infecciones crónicas del tracto urinario y pueden crecer rápidamente en grandes formaciones ramificadas llamadas cálculos coraliformes.
Un quinto tipo raro, los cálculos de cistina, afecta solo al 1-2% de los pacientes y es el resultado de un trastorno genético llamado cistinuria.
¿Por qué los cálculos son cada vez más comunes?
Los investigadores señalan varios factores convergentes detrás del aumento global de los cálculos renales.
Dieta y obesidad
Las dietas modernas altas en sodio, proteína animal y azúcar promueven la formación de cálculos al aumentar la excreción de calcio y ácido úrico, al tiempo que reducen los niveles protectores de citrato. El aumento concurrente de la obesidad y la diabetes aumenta aún más el riesgo, ya que el síndrome metabólico altera la química de la orina de manera que favorece la cristalización, según una investigación publicada en Reviews in Urology.
Clima y deshidratación
Las temperaturas ambientales más altas causan una mayor pérdida de líquidos a través del sudor, concentrando la orina. Un estudio en Scientific Reports proyectó que el aumento de las temperaturas podría incrementar los casos de cálculos renales relacionados con el calor hasta en un 3,9% para finales de siglo. Para 2095, se estima que el 70% de los estadounidenses podrían vivir en zonas de alto riesgo de cálculos renales, frente al 40% en 2000.
Cómo tratan los médicos los cálculos renales
Los cálculos pequeños de menos de 5 mm a menudo se expulsan solos con hidratación y manejo del dolor. Los cálculos más grandes o que están obstinadamente alojados requieren intervención:
- La litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC) utiliza ondas sonoras enfocadas para romper los cálculos en fragmentos pasables, un procedimiento ambulatorio no invasivo que funciona mejor en cálculos de menos de 2 cm.
- La ureteroscopia introduce un endoscopio delgado a través del tracto urinario para localizar y fragmentar los cálculos con láser, particularmente eficaz para los cálculos de oxalato de calcio monohidratado más duros que resisten las ondas de choque.
- La nefrolitotomía percutánea se reserva para cálculos muy grandes o complejos, y requiere una pequeña incisión en la espalda para acceder directamente al riñón.
Prevención: más difícil de lo que parece
El consejo estándar —beber más agua— es simple pero sorprendentemente difícil de mantener. Los cambios en la dieta pueden marcar una diferencia significativa: los estudios demuestran que los pacientes que modifican significativamente su dieta reducen la recurrencia aproximadamente a la mitad. Las sales de citrato se encuentran entre las prevenciones médicas más eficaces, reduciendo la recurrencia a dos años del 44% a solo el 11%, según el Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Médica.
Paradójicamente, las dietas bajas en calcio pueden en realidad aumentar el riesgo de cálculos en aproximadamente un 50%, porque el calcio dietético se une al oxalato en el intestino y previene su absorción. La Fundación Nacional del Riñón recomienda mantener una ingesta normal de calcio mientras se reduce el sodio y la proteína animal.
Con el aumento de la prevalencia y las proyecciones climáticas apuntando hacia arriba, comprender cómo se forman los cálculos renales —y cómo prevenirlos— nunca ha sido más relevante.