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Por qué la red eléctrica de Cuba sigue colapsando

Cuba ha sufrido repetidos apagones a nivel nacional desde 2024, dejando a millones de personas sin electricidad durante días. Las raíces de la crisis se encuentran en la infraestructura de la era soviética, la dependencia crónica del combustible y décadas de falta de inversión.

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Redakcia
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Por qué la red eléctrica de Cuba sigue colapsando

Una isla en la oscuridad

Desde finales de 2024, Cuba ha experimentado al menos seis colapsos completos o casi completos de su red eléctrica nacional, sumiendo cada vez a aproximadamente 10 millones de personas en la oscuridad e inutilizando hospitales, bombas de agua y comunicaciones. Los apagones no son accidentes aleatorios. Son el resultado predecible de un sistema energético construido sobre tecnología obsoleta de la era soviética, una dependencia casi total del petróleo importado y décadas de mantenimiento diferido.

Una red construida sobre petróleo soviético

Después de la revolución de 1959, la Unión Soviética suministró a Cuba petróleo barato a través de acuerdos de trueque no comerciales. La Habana utilizó ese combustible para construir una red centralizada de centrales termoeléctricas de fuel que, a finales de la década de 1980, proporcionaba electricidad a más del 95 por ciento de los hogares. Cuando la Unión Soviética se derrumbó en 1991, el petróleo subsidiado desapareció de la noche a la mañana, lo que desencadenó el llamado Período Especial: años de severo racionamiento energético.

Cuba se recuperó parcialmente al cerrar acuerdos de petróleo por médicos con Venezuela a principios de la década de 2000. En 2013, Venezuela suministraba aproximadamente el 62 por ciento de las importaciones de petróleo crudo de Cuba, según datos del gobierno. Pero este acuerdo dejó a la isla peligrosamente dependiente de un único proveedor políticamente inestable.

Por qué las centrales siguen fallando

Las centrales termoeléctricas de Cuba fueron diseñadas para una vida útil operativa de aproximadamente 100.000 horas. La mayoría ha superado con creces esa marca. Según Power Magazine, la flota ahora opera a un promedio de solo el 34 por ciento de la capacidad instalada. La corrosión, los sistemas de protección obsoletos y la escasez crónica de piezas de repuesto significan que la desconexión de una sola planta puede desencadenar un colapso en todo el sistema.

La columna vertebral de la red, la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, es también el mayor punto de fallo. Cuando la Guiteras se avería, como ha ocurrido repetidamente, la red pierde tanta capacidad de generación que las plantas restantes no pueden compensar, y todo el sistema se desconecta.

Dependencia del petróleo en cifras

Los combustibles derivados del petróleo representan aproximadamente el 76 por ciento de la generación de electricidad de Cuba. La isla produce solo alrededor del 40 por ciento del combustible que necesita; el resto debe ser importado. Las energías renovables contribuyen con menos del cinco por ciento de la combinación eléctrica, según la Agencia Internacional de Energía. Esa dependencia casi total del petróleo significa que cualquier interrupción en el suministro, ya sea por cambios geopolíticos, sanciones o un huracán que dañe la infraestructura portuaria, amenaza inmediatamente la red.

La falta de inversión agrava el problema

El sector energético de Cuba ha recibido menos del 10 por ciento de la inversión nacional en los últimos años, mientras que el turismo absorbió casi el 40 por ciento entre 2019 y 2024, según IEEE Spectrum. Sin divisas para piezas importadas y mantenimiento, las reparaciones se improvisan y las averías se repiten más rápido de lo que los ingenieros pueden solucionarlas. Un informe del Cuba Study Group estima que la restauración del sistema eléctrico requeriría hasta $10 mil millones y entre tres y cinco años de inversión sostenida.

El costo humano

Los apagones prolongados son más que una inconveniencia en una isla tropical. Sin electricidad, las bombas de agua se detienen, los medicamentos refrigerados se echan a perder y los hospitales funcionan con combustible de generador cada vez más escaso. Las Naciones Unidas han advertido que la crisis energética de Cuba amenaza la seguridad alimentaria, el acceso a la atención médica y el agua potable para millones de personas. La emigración se ha acelerado a medida que los ciudadanos buscan estabilidad en otros lugares.

¿Puede Cuba arreglar su red?

La Habana se ha comprometido a generar el 24 por ciento de su electricidad a partir de fuentes renovables para 2030 en virtud del Acuerdo de París. Varios parques solares están en construcción y pequeñas instalaciones eólicas salpican el campo. Pero los expertos dicen que el cronograma es poco realista sin inversión extranjera, que sigue siendo limitada por las sanciones de Estados Unidos y las propias restricciones de Cuba a la empresa privada.

Hasta que Cuba diversifique sus fuentes de energía, modernice sus plantas y asegure suministros de combustible confiables, las luces de la isla seguirán apagándose, a veces durante horas, a veces durante días, y siempre con consecuencias devastadoras para quienes viven allí.

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