Colombia: 69 muertos en accidente de avión militar C-130
Un avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana se estrelló tras despegar de Puerto Leguízamo con 128 personas a bordo, dejando 69 muertos y desatando un intenso debate político sobre el estado de la flota militar.
La peor tragedia aérea militar de Colombia en décadas
Un avión de transporte militar C-130H Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se estrelló la mañana del 23 de marzo de 2026, poco después de despegar del aeropuerto Caucayá en Puerto Leguízamo, departamento de Putumayo. La aeronave, que se dirigía a Puerto Asís con 128 personas a bordo, perdió altitud durante el ascenso inicial, golpeó un árbol con una de sus alas y cayó en la selva densa a 1,5 kilómetros de la pista.
El siniestro dejó un saldo de 69 muertos, 58 sobrevivientes —57 de ellos heridos, 14 en estado crítico— y una persona desaparecida. Entre los pasajeros viajaban 113 soldados del Ejército Nacional, dos policías y 11 tripulantes de la Fuerza Aeroespacial.
Un avión donado con 43 años de servicio
La aeronave siniestrada, un Lockheed C-130H fabricado en 1984 y equipado con cuatro motores turbohélice Allison T56, fue donada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos en septiembre de 2020, dentro del programa de artículos de defensa excedentes. En 2023, el avión había pasado por una revisión estructural completa (overhaul) en la que se inspeccionaron los motores y se reemplazaron componentes clave.
El fuego posterior al impacto destruyó completamente la aeronave y detonó municiones que se transportaban a bordo, provocando explosiones entre los restos. Los primeros en responder fueron habitantes de la zona, quienes sacaron sobrevivientes de los escombros y trasladaron heridos en motocicletas a los centros médicos más cercanos, según reportó CNN.
Debate político: «chatarra» contra «cooperación histórica»
La tragedia encendió un áspero enfrentamiento político en Colombia. El presidente Gustavo Petro cuestionó la adquisición de la aeronave, calificándola de «chatarra» y preguntando: «¿Por qué compraron un avión con 43 años de servicio?». Petro aseguró que un año antes había solicitado la sustitución de los Hércules de la flota.
El expresidente Iván Duque respondió que el avión fue donado —no comprado— como parte de una «cooperación histórica» con Estados Unidos, y pidió una investigación rigurosa que examinara el peso de la carga y la longitud de la pista. El exministro Daniel Palacios reforzó esta posición, insistiendo en que «el avión no fue comprado, fue donado».
Un experto en aviación colombiano citado por Al Jazeera señaló que, tras la revisión de 2023, no considera que el accidente se deba a falta de mantenimiento: «No creo que este avión se haya estrellado por falta de buenas piezas».
Investigación en curso
El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, y el general Hugo Alejandro López descartaron que el avión fuera derribado por grupos armados ilegales. Las autoridades colombianas continúan investigando las causas exactas del siniestro, que se convierte en el segundo accidente más mortífero en la historia de la Fuerza Aérea Colombiana y el más letal de la aviación mundial en 2026.
Mientras las familias de las víctimas esperan respuestas, el debate sobre la modernización de la flota militar colombiana se ha trasladado al centro de la campaña electoral, poniendo en evidencia las tensiones sobre inversión en defensa, cooperación con Estados Unidos y seguridad de las tropas.