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Cómo el tronco encefálico controla la presión arterial

Científicos han identificado una región del tronco encefálico llamada área parafacial lateral que impulsa la presión arterial alta al contraer los vasos sanguíneos, abriendo la puerta a nuevos tratamientos dirigidos al cuello en lugar del cerebro.

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Redakcia
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Cómo el tronco encefálico controla la presión arterial

El interruptor oculto del asesino silencioso

La presión arterial alta afecta a unos 1.400 millones de adultos en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y sigue siendo una de las principales causas de infarto, derrame cerebral y muerte prematura. Durante décadas, los médicos han tratado la hipertensión principalmente como un problema del corazón, los riñones o los vasos sanguíneos. Pero un creciente número de investigaciones apunta a un sorprendente culpable: una pequeña región en lo profundo del tronco encefálico.

¿Qué es la región parafacial lateral?

El tronco encefálico se encuentra en la base del cerebro, conectándolo con la médula espinal. Gobierna funciones automáticas en las que rara vez pensamos: respiración, frecuencia cardíaca, digestión y regulación de la presión arterial. Dentro de esta antigua estructura se encuentra la región parafacial lateral (LPF), un área que investigadores de la Universidad de Auckland ahora han vinculado directamente con la hipertensión.

La función conocida de la LPF es controlar la exhalación forzada: las contracciones de los músculos abdominales que impulsan una tos, una carcajada o una respiración pesada durante el ejercicio. Pero el equipo de Auckland, dirigido por el profesor Julian Paton del Centro Manaaki Manawa para la Investigación del Corazón, descubrió que las mismas neuronas también se conectan con los nervios simpáticos que contraen los vasos sanguíneos, elevando la presión arterial.

Cómo funciona el mecanismo

En individuos sanos, el sistema nervioso simpático tensa y relaja los vasos sanguíneos según sea necesario: durante el ejercicio, el estrés o el sueño. El tronco encefálico orquesta gran parte de esta actividad. La nueva investigación, publicada en Circulation Research, muestra que en sujetos hipertensos, la región parafacial lateral se vuelve crónicamente hiperactiva, enviando señales persistentes que mantienen los vasos sanguíneos contraídos.

"Descubrimos que, en condiciones de presión arterial alta, la región parafacial lateral se activa y, cuando nuestro equipo inactivó esta región, la presión arterial volvió a niveles normales", explicó el profesor Paton.

El desencadenante inicial es igualmente revelador. La LPF recibe sus señales de activación de los cuerpos carotídeos: pequeños grupos de células sensoras de oxígeno ubicadas en el cuello cerca de la arteria carótida. En personas con hipertensión, estos sensores se vuelven hiperactivos, bombardeando el tronco encefálico con señales que aumentan el impulso simpático y la constricción de los vasos.

Por qué esto cambia el tratamiento

Los medicamentos tradicionales para la presión arterial (inhibidores de la ECA, betabloqueantes, bloqueadores de los canales de calcio) se dirigen directamente al sistema cardiovascular. Funcionan para muchos pacientes, pero aproximadamente uno de cada diez personas con hipertensión en todo el mundo tiene su condición controlada adecuadamente, estima la OMS. La hipertensión resistente, donde los fármacos estándar fallan, afecta a millones de personas.

El descubrimiento del tronco encefálico abre un enfoque diferente. Debido a que los cuerpos carotídeos se encuentran fuera del cerebro y son accesibles a los fármacos que circulan en el torrente sanguíneo, los investigadores pueden dirigirse a ellos sin penetrar en el tejido cerebral. El equipo de Auckland está investigando la reutilización de un medicamento existente, un antagonista del receptor P2X3 ya aprobado para la tos crónica, para amortiguar la hiperactividad del cuerpo carotídeo y, a su vez, silenciar la región hiperactiva del tronco encefálico.

Esta estrategia podría resultar especialmente valiosa para los pacientes cuya hipertensión coincide con la apnea del sueño, una condición en la que las interrupciones repetidas de la respiración por la noche impulsan la sobreactivación del cuerpo carotídeo y la elevación sostenida de la presión arterial.

Un cambio de paradigma en la comprensión

La investigación representa un cambio más amplio en la forma en que los científicos ven la hipertensión. En lugar de una enfermedad de los vasos sanguíneos solamente, la presión arterial alta puede ser, en muchos casos, una condición neurológica, impulsada por circuitos defectuosos en la parte más antigua del cerebro. La identificación de patrones anormales de respiración abdominal en los pacientes podría algún día servir como una pista diagnóstica que apunte a la hipertensión impulsada por el tronco encefálico.

Con casi la mitad de todos los adultos hipertensos que no saben que tienen la condición, y las tasas de control del tratamiento obstinadamente bajas en todo el mundo, una nueva clase de terapias dirigidas al circuito cerebro-cuerpo detrás de la regulación de la presión arterial podría marcar un avance significativo en la lucha contra la enfermedad cardiovascular más común del mundo.

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