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Cómo funcionan las leyes de protección de glaciares y por qué son importantes

Los glaciares almacenan alrededor del 75% del agua dulce de la Tierra y abastecen de agua a casi dos mil millones de personas. Un número pequeño pero creciente de países ha aprobado leyes para protegerlos de la minería y el desarrollo, pero su aplicación sigue siendo un desafío global.

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Redakcia
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Cómo funcionan las leyes de protección de glaciares y por qué son importantes

Reservas congeladas bajo protección legal

Los glaciares albergan aproximadamente tres cuartas partes del agua dulce de la Tierra, lo que los convierte en el mayor reservorio de agua potable del planeta. Casi dos mil millones de personas, uno de cada cuatro humanos, dependen del agua de deshielo de glaciares y nieve para beber, irrigación y energía hidroeléctrica. Sin embargo, estas reservas congeladas se enfrentan a dos amenazas: el cambio climático los está reduciendo y la actividad industrial, especialmente la minería, acelera su destrucción. En respuesta, un puñado de países han intentado algo inusual: aprobar leyes que tratan a los glaciares como bienes públicos legalmente protegidos.

Qué hacen las leyes de protección de glaciares

Las leyes de protección de glaciares (LPG) suelen clasificar los glaciares, y a menudo las zonas periglaciares que los rodean, como bienes públicos y reservas estratégicas de agua. Prohíben o restringen las actividades que podrían dañar las masas de hielo, incluyendo la minería, la construcción de infraestructuras y la eliminación de residuos industriales. La mayoría exige inventarios nacionales de glaciares, exige evaluaciones de impacto ambiental antes de cualquier desarrollo cercano y establece programas de monitoreo.

Una característica clave de las LPG más completas es su inclusión de entornos periglaciares: áreas de suelo congelado o saturado de hielo en los bordes de las regiones glaciares. Estas zonas actúan como reservorios de agua de liberación lenta, alimentando los ríos durante las estaciones secas cuando otras fuentes de agua escasean. Proteger solo el hielo visible ignorando el suelo periglacial dejaría expuesta gran parte del sistema hídrico glacial.

Argentina: La pionera

Argentina se convirtió en el primer país del mundo en promulgar una ley específica de protección de glaciares en 2010. La Ley 26.639 declaró todos los glaciares y paisajes periglaciares como bienes públicos, prohibió la minería y la extracción de petróleo en o cerca de ellos, y exigió un inventario nacional exhaustivo de glaciares. El camino de la ley fue accidentado desde el principio: una versión anterior de 2008 fue vetada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner bajo la presión de la industria minera, que genera miles de millones en ingresos anuales.

Los aproximadamente 17.000 glaciares de Argentina suministran un estimado del 70 por ciento del agua dulce del país. Sin embargo, en abril de 2026, el Congreso aprobó reformas que transfirieron la autoridad sobre la definición de áreas glaciares protegidas del instituto científico nacional (IANIGLA) a los gobiernos provinciales, una medida que, según los críticos, permite que la conveniencia política prevalezca sobre los estándares científicos.

Chile, Kirguistán y más allá

Chile ha debatido la legislación de protección de glaciares desde 2006, impulsado por controversias como la mina de oro Pascua-Lama, que amenazó los glaciares de gran altitud en la región de Atacama. Casi el 75 por ciento de la población de Chile depende del agua de deshielo glacial. A pesar de múltiples intentos legislativos, no se ha aprobado ninguna ley integral, en parte porque el gigante estatal del cobre Codelco opera en áreas glaciares. Los tribunales y los reguladores ambientales han intervenido para limitar la actividad minera en los glaciares incluso sin una legislación formal.

El parlamento de Kirguistán aprobó una ley de protección de glaciares en 2014, pero el presidente la vetó. En países como Canadá, Ecuador y Suiza, las protecciones de los glaciares están integradas dentro de una legislación más amplia sobre parques nacionales, medio ambiente o gestión del agua, en lugar de leyes independientes.

La tensión minera

El conflicto central en la protección de los glaciares es económico. Muchos de los depósitos más ricos del mundo de cobre, oro, litio y plata se encuentran debajo o al lado de los glaciares andinos. Las empresas mineras argumentan que las técnicas de extracción modernas pueden coexistir con la preservación de los glaciares. Los ambientalistas replican que el polvo, la contaminación química y la alteración física de la minería aceleran la pérdida de hielo mucho más allá de las tasas naturales.

La reforma de Argentina de 2026 ilustra esta tensión: las estimaciones de la industria sugieren que las reglas flexibilizadas podrían desbloquear más de $30 mil millones en inversión minera durante la próxima década, apuntando principalmente al cobre y al oro. Organizaciones ambientales, incluyendo Greenpeace, han lanzado desafíos legales, argumentando que las reformas violan las protecciones constitucionales para los recursos hídricos.

Por qué es importante a nivel mundial

La pérdida de glaciares se está acelerando en todo el mundo. El cambio climático causado por el hombre representa aproximadamente el 69 por ciento de la pérdida de masa glaciar observada entre 1991 y 2010, según una investigación citada por el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo. Los pequeños glaciares y casquetes de hielo han contribuido con aproximadamente el 60 por ciento del aumento total del nivel del mar impulsado por los glaciares desde la década de 1990, a pesar de que comprenden solo el cuatro por ciento del hielo terrestre global.

A medida que los glaciares se reducen, los marcos legales que los protegen se vuelven más urgentes y más controvertidos. La pregunta que enfrentan los legisladores desde los Andes hasta Asia Central es si las ganancias económicas a corto plazo de la minería pueden justificar la pérdida a largo plazo de reservas de agua dulce irremplazables de las que dependen miles de millones de personas.

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