Ciencia

Cómo funcionan los órganos cultivados en laboratorio: del andamio al trasplante

Los científicos despojan a los órganos de donantes de sus células, los reconstruyen con el propio tejido del paciente y los implantan sin inmunosupresión. Aquí se explica cómo funciona el proceso de descelularización y por qué podría resolver la crisis de escasez de órganos.

R
Redakcia
4 min de lectura
Compartir
Cómo funcionan los órganos cultivados en laboratorio: del andamio al trasplante

El problema de la escasez de órganos

Más de 100.000 personas solo en Estados Unidos están en listas de espera de trasplantes en un momento dado, y miles mueren cada año antes de que un órgano compatible esté disponible. Incluso aquellos que reciben un trasplante se enfrentan a una vida de fármacos inmunosupresores para prevenir el rechazo. Durante décadas, los investigadores han buscado una alternativa radical: cultivar órganos de reemplazo en el laboratorio. Avances recientes, incluido el primer esófago cultivado en laboratorio que restauró la deglución en un animal grande sin inmunosupresión, sugieren que este objetivo está más cerca que nunca.

Despojar, reconstruir, implantar

La técnica dominante detrás de los órganos cultivados en laboratorio es un proceso de dos pasos llamado descelularización y recelularización. Funciona como renovar un edificio: derribar el interior pero mantener el marco, luego reconstruir con nuevos materiales adaptados al nuevo ocupante.

Paso 1 — Descelularización

Un órgano donado, animal o humano, se lava con detergentes, enzimas u otros agentes químicos que disuelven cada célula viva en su interior. Lo que queda es la matriz extracelular (MEC): un andamio fantasmal y translúcido hecho de colágeno, elastina y glicoproteínas. Este andamio conserva la arquitectura original del órgano: sus canales de vasos sanguíneos, su resistencia mecánica y las señales bioquímicas que les dicen a las células dónde adherirse y cómo comportarse.

La eliminación completa del material celular es fundamental. El ADN o los antígenos sobrantes pueden desencadenar inflamación y rechazo inmunitario, lo que socava todo el propósito de la técnica.

Paso 2 — Recelularización

El andamio vacío se repuebla luego con las propias células del paciente, recolectadas de una pequeña biopsia. Estas células se multiplican en el laboratorio y se inyectan en el andamio, que se coloca en un biorreactor: una cámara que bombea nutrientes y factores de crecimiento a través del tejido, simulando las condiciones dentro del cuerpo. Durante días o semanas, las células migran a su posición, se multiplican y comienzan a formar tejido funcional.

Debido a que el órgano reconstruido utiliza las propias células del receptor, el sistema inmunitario lo reconoce como "propio". En principio, esto elimina la necesidad de fármacos inmunosupresores, una ventaja transformadora sobre los trasplantes convencionales.

Lo que ya ha funcionado

Los primeros órganos internos cultivados en laboratorio se trasplantaron en humanos en 1999, cuando un equipo dirigido por Anthony Atala en la Wake Forest University implantó vejigas cultivadas en laboratorio en niños con espina bífida. Los resultados, publicados en The Lancet en 2006, mostraron que las vejigas diseñadas funcionaron durante años.

Desde entonces, los investigadores han trasplantado con éxito piel, cartílago y tráqueas cultivadas en laboratorio. En 2026, científicos del Great Ormond Street Hospital y el University College London informaron en Nature Biotechnology que habían creado un esófago cultivado en laboratorio utilizando el método de descelularización. Ocho cerdos recibieron los injertos diseñados y recuperaron la deglución normal en tres meses, sin inmunosupresión. El tejido creció naturalmente junto con los animales.

Los obstáculos restantes

Los órganos simples y huecos como las vejigas y los esófagos son una cosa. Los órganos complejos como el corazón, el hígado y los riñones son mucho más difíciles. Contienen docenas de tipos de células especializadas, intrincadas redes vasculares y una microarquitectura precisa que debe funcionar en concierto desde el momento del trasplante.

Se están logrando avances. United Therapeutics ha impreso en 3D un andamio pulmonar humano que contiene 4.000 kilómetros de capilares y 200 millones de alvéolos capaces de intercambio de gases en modelos animales. Investigadores de UC San Francisco han diseñado células "organizadoras" que pueden dirigir a las células madre para que formen estructuras rudimentarias similares al corazón con ventrículos latiendo.

Aún así, ningún órgano complejo completamente funcional ha sido cultivado en un laboratorio y trasplantado a un humano. Ampliar la producción, garantizar la durabilidad a largo plazo y superar la aprobación regulatoria siguen siendo desafíos importantes.

Por qué es importante

Si los andamios descelularizados pueden reconstruirse de manera confiable con las propias células de un paciente, las implicaciones son enormes. Las listas de espera de órganos podrían reducirse o desaparecer. La inmunosupresión de por vida, con sus riesgos de infección, cáncer y daño a los órganos, podría volverse innecesaria. Los niños que nacen con defectos congénitos, como los huecos esofágicos que el equipo de GOSH pretende tratar, podrían recibir reemplazos diseñados que crezcan con ellos.

El campo ya no se pregunta si los órganos cultivados en laboratorio son posibles. La pregunta ahora es qué tan rápido pueden pasar del banco de laboratorio al quirófano.

Este artículo también está disponible en otros idiomas:

Artículos relacionados