Economía

EE.UU. pone fin a 12 años de presencia militar en Siria

Estados Unidos está retirando los 1.000 soldados que aún permanecían en Siria, poniendo fin a un despliegue militar que comenzó en 2014. La orden, emitida por el presidente Trump, redefine la seguridad en Oriente Medio y deja a los aliados kurdos de Estados Unidos ante un futuro incierto.

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Redakcia
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EE.UU. pone fin a 12 años de presencia militar en Siria

Una salida histórica

El ejército de Estados Unidos está retirando sus aproximadamente 1.000 soldados restantes de Siria, poniendo fin a una presencia militar que comenzó en 2014 bajo la Operación Resolución Inherente, la campaña de la coalición para destruir al Estado Islámico (ISIS). El presidente Donald Trump ha ordenado la retirada completa en un plazo de dos meses, cerrando un capítulo de la participación estadounidense que abarcó más de una década y reconfiguró el Oriente Medio moderno.

La estratégica guarnición de al-Tanf, en el sur de Siria, un centro clave para las operaciones contra el ISIS cerca de las fronteras de Irak y Jordania, fue una de las primeras bases evacuadas, y CENTCOM confirmó su partida el 11 de febrero. Se espera que las tropas restantes, concentradas en el noreste, sigan su ejemplo en las próximas semanas.

¿Por qué ahora?

La administración Trump argumenta que la misión ha cumplido en gran medida su objetivo. Un acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos y firmado el 29 de enero incorporó a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos y principal socio de Washington en la lucha contra el ISIS, a un marco de integración con el ejército nacional sirio bajo el presidente interino Ahmed al-Sharaa. Funcionarios estadounidenses describieron el acuerdo como "un paso significativo hacia la unidad y la reconciliación nacional".

Dado que Damasco ahora está dispuesto y en posición de asumir responsabilidades de seguridad, incluyendo la supervisión de los centros de detención del ISIS, la administración sostiene que la presencia continua de tropas estadounidenses sobre el terreno ya no está justificada. Los funcionarios también subrayaron que la decisión sobre Siria no está relacionada con un despliegue naval y aéreo estadounidense separado en otras partes de Oriente Medio en medio de las crecientes tensiones con Irán.

Riesgos y disensiones

No todo el mundo está convencido. Los críticos, incluyendo senadores republicanos y antiguos funcionarios, advierten que una retirada total corre el riesgo de crear un peligroso vacío. El ISIS, aunque derrotado territorialmente, conserva una presencia clandestina en zonas desérticas del este de Siria e Irak, y los analistas afirman que el grupo se ha estado reagrupando discretamente y aumentando sus ataques.

El destino de decenas de miles de detenidos del ISIS recluidos en campos y prisiones gestionados por las FDS es un punto de conflicto particular. Los informes indican que cientos de combatientes escaparon de los centros de detención cuando los guardias de las FDS fueron atacados durante la ofensiva en el noreste de Siria a principios de este año. Una fuga masiva de prisiones podría acelerar significativamente el esfuerzo de reconstrucción del ISIS.

Un duro golpe para los kurdos

La retirada es un golpe doloroso para la comunidad kurda de Siria. Las FDS perdieron miles de combatientes en la campaña contra el ISIS, luchando codo con codo con las tropas estadounidenses en algunos de los enfrentamientos más brutales de la guerra. Los líderes kurdos y sus partidarios en el extranjero describen ahora la retirada estadounidense como una traición, cuyas repercusiones se extienden mucho más allá de las fronteras de Siria.

Analistas de Chatham House advierten que el episodio envía una señal perjudicial a las comunidades minoritarias y a los aliados de Estados Unidos en todo el mundo: que las garantías de seguridad estadounidenses son condicionales y reversibles. Los movimientos políticos kurdos en Irak, Turquía e Irán están observando atentamente.

Reconfigurando la región

Las consecuencias geopolíticas más amplias son significativas. Rusia, Turquía e Irán, cada uno con intereses contrapuestos en Siria, están en condiciones de ganar influencia a medida que se evapora la influencia estadounidense. Turquía, que considera a las FDS kurdas como una extensión del grupo militante PKK, podría acelerar las operaciones militares en el norte de Siria una vez que las fuerzas estadounidenses se hayan retirado por completo.

La salida también marca un giro decisivo en la doctrina de política exterior de Trump de reducir los costosos compromisos en el extranjero. Si Siria puede estabilizarse bajo el nuevo gobierno de al-Sharaa, o volver a caer en el conflicto, puede ser, en última instancia, la prueba decisiva de ese cálculo.

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