Escándalo de espionaje en la recta final de la campaña: denuncia y redada
El gobierno húngaro ha denunciado al periodista de investigación Szabolcs Panyi por espionaje, mientras que se ha revelado que, bajo presión de los servicios secretos, se realizó una redada en las oficinas de los informáticos del partido Tisza, dos semanas antes de las elecciones del 12 de abril.
Denuncia por espionaje
Dos semanas antes de las elecciones parlamentarias del 12 de abril, la vida política húngara ha dado un giro sin precedentes. Tuzson Bence, ministro de Justicia, ha presentado una denuncia penal contra Szabolcs Panyi, periodista de investigación de Direkt36, por sospechas de espionaje, según anunció Gergely Gulyás, ministro de la Oficina del Primer Ministro, en la rueda de prensa del gobierno del 26 de marzo.
Según el gobierno, Panyi cometió un delito al facilitar a un servicio de inteligencia extranjero la interceptación del teléfono del ministro de Asuntos Exteriores, Szijjártó Péter. Gulyás fue claro: "Esto no es periodismo de investigación, es espionaje". El delito se castiga con penas de prisión de entre 2 y 8 años.
Szabolcs Panyi ha rechazado enérgicamente las acusaciones. En su reacción al Telex, declaró: "Acusar a periodistas de investigación de espionaje no tiene precedentes en la Unión Europea, es más propio de la Rusia de Putin". La Asociación Nacional de Periodistas Húngaros (MÚOSZ) también protestó contra la medida, mostrando su apoyo al periodista.
Redada en las oficinas de los informáticos de Tisza: una operación política en lugar de pornografía infantil
La otra vertiente del caso surgió de una investigación de Direkt36. Según la investigación publicada por el portal el 24 de marzo, la Oficina Nacional de Investigación realizó en el verano de 2025 un registro domiciliario en las viviendas de dos informáticos del partido Tisza, un hombre de 19 años y otro de 38, bajo sospecha de posesión de pornografía infantil. La redada fue instada y presionada por la Oficina de Protección de la Constitución.
En la docena de dispositivos confiscados no se encontró ningún material de pornografía infantil. Lo que sí encontraron fue mucho más inquietante: mensajes de una persona que operaba bajo el alias de "Henry", que intentaba reclutar al informático más joven para sabotear los sistemas internos del partido Tisza. El objetivo de Henry era tomar el control de toda la infraestructura informática del partido antes de las elecciones.
La investigación también reveló que Henry predijo con exactitud la filtración de datos del servidor Discord de Tisza, que posteriormente se produjo. Los informáticos intentaron documentar la operación en su contra con un cinturón equipado con una cámara oculta, que fue confiscado por la policía, que luego les acusó de "uso no autorizado de equipo militar".
Juego electoral y repercusión internacional
Según Bloomberg, las acusaciones de espionaje sacuden los cimientos de la recta final de la campaña electoral, en la que Viktor Orbán se enfrenta al mayor desafío en sus 16 años de gobierno. Péter Magyar, presidente del partido Tisza, calificó los acontecimientos de "Orbán-gate", comparando el caso con el escándalo Watergate.
Viktor Orbán instó en un mensaje de vídeo al presidente Zelenski a que "ordenara el regreso a casa de sus agentes" y acusó a los servicios secretos ucranianos de injerencia en el funcionamiento del partido Tisza. Según Euronews, el gobierno calificó tanto a Panyi como a los informáticos de Tisza de espías ucranianos.
El propio Gergely Gulyás reconoció lo absurdo de la situación en la rueda de prensa del gobierno: "En Hungría, las noticias de hoy tratan principalmente de espías". La crisis de confianza entre el gobierno y la oposición se agudiza, mientras que las encuestas de opinión muestran que el partido Tisza lidera con una ventaja de dos dígitos, y sólo quedan dos semanas para la votación.