Eslovaquia se transforma en un centro de municiones de la OTAN
Las exportaciones de productos de defensa de Eslovaquia han aumentado un 2200% en cuatro años, alcanzando los 2.400 millones de euros. Según Bloomberg, el país se está transformando de una potencia automotriz en un productor clave de municiones para la OTAN y la UE.
De las fábricas de automóviles a la munición
Eslovaquia, conocida desde hace tiempo como una potencia europea en la fabricación de automóviles, está experimentando una notable transformación industrial. Según un extenso análisis de la agencia Bloomberg del 26 de marzo de 2026, el país se está convirtiendo en uno de los centros de municiones más importantes de la OTAN en Europa. Las exportaciones de productos militares de Eslovaquia han aumentado un 2200 % en los últimos cuatro años, alcanzando un valor de 2.400 millones de euros.
El centro de esta transformación es ZVS Holding, una empresa semiestatal con sede en Snina, en el este de Eslovaquia. La mitad de la empresa es propiedad de la estatal DMD Holding, y la otra mitad del grupo industrial checo CSG, propiedad del multimillonario Michal Strnad. Según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), CSG registró el mayor aumento porcentual en los ingresos por ventas de armas entre las cien mayores empresas de defensa del mundo en 2024.
Nuevas capacidades de producción en el este
En octubre de 2024, ZVS Holding inauguró en Snina una nueva línea de producción de granadas de artillería de 155 milímetros con una capacidad prevista de 360.000 unidades al año. La inversión ascendió a 31,5 millones de euros. Antes de la guerra en Ucrania, en Eslovaquia se producían sólo unas 30.000 granadas al año; hoy en día, son cientos de miles.
Otro hito es la colaboración con la empresa estatal francesa EURENCO. El 4 de marzo de 2026, ambas empresas firmaron un memorando de entendimiento para la construcción de una empresa conjunta en Strážske, donde se construirá una fábrica para la producción de cargas propulsoras modulares (MACS) para sistemas de artillería de la OTAN. La inversión representa aproximadamente 300 millones de euros, creará más de 300 puestos de trabajo y la producción debería comenzar en 2028.
El ministro de Defensa, Robert Kaliňák, anunció que el gobierno tratará de obtener el estatus de inversión estratégica para acelerar el inicio de la producción. Precisamente la escasez de cargas modulares es, según los expertos, uno de los principales cuellos de botella para aumentar la producción de munición de artillería en Europa.
Acuerdo marco por 58.000 millones
En diciembre de 2025, ZVS Holding firmó con el Ministerio de Defensa eslovaco un acuerdo marco de siete años para el suministro de munición de calibre mediano y grande a los estados miembros de la UE por un valor de hasta 58.000 millones de euros. El acuerdo cubre granadas de artillería de 155 mm, de tanque de 120 mm y de cañón de 30 mm y 35 mm. Las compras se financiarán a través del programa SAFE (Supporting Ammunition and Framework for European defence), que permite a los estados miembros obtener préstamos con un interés del 1 % y un plazo de amortización de hasta 40 años.
Eslovaquia planea obtener 2.300 millones de euros del programa SAFE, de los cuales 38,5 millones se destinarán a la compra de munición para sus propias fuerzas armadas.
Cambio estratégico de posición
Bloomberg estima que los ingresos del sector de defensa eslovaco podrían alcanzar los 7.600 millones de euros en 2026, tras un aumento del 72 % en el año anterior. Para el este de Eslovaquia, históricamente afectado por el desempleo, el desarrollo de la industria armamentística significa cientos de puestos de trabajo cualificados.
La situación también tiene una dimensión política. El primer ministro Robert Fico es conocido por su actitud escéptica hacia la ayuda militar a Ucrania, pero precisamente la demanda provocada por la guerra está impulsando el crecimiento de la industria de defensa eslovaca. Eslovaquia se encuentra así en una posición paradójica: se beneficia de una situación de seguridad a la que su gobierno se opone retóricamente.