Fico corta el suministro eléctrico a Ucrania: el V4 se resquebraja, Polonia se ofrece a ayudar
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha ordenado la suspensión de los suministros de emergencia de electricidad a Ucrania, intensificando la disputa sobre el tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. Polonia ha declarado su disposición a aumentar sus propios suministros de energía a Kiev, revelando profundas divisiones dentro del Grupo de Visegrado.
Crisis energética en el corazón de Europa
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, emitió el 23 de febrero una orden para suspender los suministros de emergencia de electricidad a Ucrania, la culminación de una disputa de una semana sobre el tránsito de petróleo ruso a través del dañado oleoducto Druzhba. La decisión sacude la seguridad energética de toda la región y revela profundas divisiones dentro del Grupo de Visegrado (V4).
Antecedentes: drones, petróleo y acusaciones mutuas
Todo comenzó el 27 de enero, cuando un ataque aéreo ruso dañó la infraestructura de una estación de bombeo en el oeste de Ucrania, interrumpiendo el tránsito de petróleo a través del oleoducto Druzhba (también conocido como Amistad) a Eslovaquia y Hungría. Kiev señala sistemáticamente a Moscú como responsable de los daños y afirma que la reparación llevará tiempo. Fico, por su parte, acusó a Zelenski de bloquear deliberadamente los suministros, cuestionando la versión ucraniana de los hechos.
En respuesta a la prolongada interrupción, Eslovaquia y Hungría suspendieron los suministros de gasóleo a Ucrania, y Fico lanzó un ultimátum: si el tránsito de petróleo no se reanuda antes del 23 de febrero, Bratislava cortará los suministros de emergencia de electricidad a Ucrania, que lucha contra la agresión rusa.
Ucrania bajo doble presión
Lo que está en juego es enorme. Eslovaquia y Hungría representan conjuntamente alrededor del 61 por ciento de las importaciones de electricidad de Ucrania, especialmente importantes en invierno, cuando los misiles rusos destruyen regularmente la infraestructura energética ucraniana. Fico admitió que solo en enero de 2026, los suministros de energía de emergencia fueron necesarios dos veces más que durante todo el año 2025.
Kiev rechazó categóricamente las demandas como "chantaje y provocación". El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania declaró que
"los ultimátums deben dirigirse al Kremlin, no a Kiev"y anunció el lanzamiento de mecanismos de reclamación en el marco del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
Polonia dispuesta a llenar el vacío
En medio de la disputa entre Bratislava y Kiev, Varsovia ha adoptado una postura inequívoca. La ministra de Clima y Medio Ambiente, Paulina Hennig-Kloska, confirmó que Polonia está dispuesta a aumentar la venta de electricidad a Ucrania. "Nuestro operador está preparado, es solo una cuestión de si Ucrania querrá o tendrá que utilizarlo", dijo la ministra. La declaración fue respaldada por el operador de la red PSE. Polonia podría compensar parcialmente cualquier déficit, aunque los expertos advierten que la sustitución completa de los suministros eslovacos representa un grave desafío logístico y técnico.
El V4 se resquebraja, la UE interviene
La crisis ha revelado una contradicción fundamental dentro del Grupo de Visegrado. Mientras que Hungría y Eslovaquia adoptan posturas cada vez más favorables a Moscú (el primer ministro Orban amenaza con bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania), Polonia y la República Checa siguen siendo solidarias con Kiev. Un eurodiputado checo señaló que Polonia y Rumanía están dispuestas a sustituir a Eslovaquia como proveedores de energía para Ucrania.
La Comisión Europea no oculta su preocupación. Bruselas convocó una reunión extraordinaria del Grupo de Coordinación del Petróleo y advirtió claramente: la energía no puede ser una herramienta de presión política, especialmente contra un país que lucha contra la agresión rusa.
Aniversario inminente: simbólico y estratégico
La crisis estalló en vísperas del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania (24 de febrero), lo que le confiere una dimensión simbólica especial. Para Polonia, vecina tanto de Ucrania como de Eslovaquia, y uno de los pilares del apoyo a Kiev en la OTAN, la escalada es una señal preocupante: la seguridad energética de Ucrania está indisolublemente ligada a la seguridad de toda la región. Varsovia no puede permanecer como un observador pasivo de este juego, en el que lo que está en juego no es solo el petróleo, sino el futuro de la solidaridad europea.