Economía

Fico corta el suministro eléctrico a Ucrania: pulso por el petróleo del Druzhba

El primer ministro Robert Fico ha ordenado a SEPS que detenga los suministros de emergencia de electricidad a Ucrania después de que Kiev se negara a reanudar el tránsito de petróleo ruso a través del dañado oleoducto Druzhba. Eslovaquia llegó a cubrir hasta el 18% de la electricidad ucraniana en enero de 2026.

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Redakcia
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Fico corta el suministro eléctrico a Ucrania: pulso por el petróleo del Druzhba

Ultimátum y su cumplimiento

El primer ministro eslovaco, Robert Fico, visitó hoy personalmente la Red de Transmisión Eléctrica Eslovaca (SEPS) y solicitó al operador de la red nacional que detuviera los suministros de emergencia de electricidad a Ucrania. Kiev se negó a reanudar el tránsito de petróleo ruso a través del dañado oleoducto Druzhba a pesar del ultimátum que Fico lanzó durante el fin de semana, y la parte eslovaca respondió deteniendo los suministros.

Antecedentes de la suspensión

Los suministros de petróleo ruso a través del Druzhba se interrumpieron el 27 de enero después de que Ucrania informara de un ataque con drones rusos contra la infraestructura del oleoducto en el oeste del país. Eslovaquia y Hungría, los dos únicos países de la UE que siguen siendo muy dependientes del petróleo ruso, declararon inmediatamente el estado de emergencia energética y recurrieron a las reservas estratégicas.

Durante el fin de semana, Fico lanzó un ultimátum público: si Ucrania no reanudaba el flujo de petróleo antes del lunes, Eslovaquia detendría los suministros de emergencia de electricidad.

"En enero de 2026, estos suministros de emergencia de electricidad fueron el doble que en todo el año 2025",
dijo el primer ministro en un vídeo publicado en las redes sociales. Kiev rechazó el ultimátum y lo calificó de presión política.

Eslovaquia como proveedor clave

Eslovaquia se convirtió en enero de 2026 en el mayor proveedor de electricidad a Ucrania entre los países europeos, cubriendo hasta el 18 por ciento del total de las importaciones. Este papel es aún más importante en el contexto de la destrucción sistemática de la infraestructura energética ucraniana por los ataques rusos. Al detener los suministros de emergencia, Eslovaquia envía una clara señal a Kiev: la solidaridad energética tiene sus límites.

Kiev: chantaje y provocación

El Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano calificó las acciones de Eslovaquia y Hungría de "ultimátums y chantaje" y declaró que ambos países "le hacen el juego al agresor". Kiev también propuso rutas alternativas para la importación de petróleo, por ejemplo, a través del oleoducto Odesa-Brody o por vía marítima, mientras se reparan las infraestructuras dañadas. Según la parte ucraniana, las reparaciones están en curso y la información sobre los daños se ha facilitado tanto a Eslovaquia como a Hungría.

Hungría intensifica la presión sobre la UE

El aliado de Fico en esta disputa es el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien ha amenazado con bloquear un préstamo de la UE a Ucrania por valor de 90.000 millones de euros. "Mientras Ucrania bloquee el Druzhba, Hungría bloqueará el crédito de guerra", declaró Orbán. La acción coordinada de Budapest y Bratislava complica la solidaridad de la UE con Kiev y provoca duras críticas en Bruselas.

Duras críticas internas

En Eslovaquia, la medida de Fico ha provocado una ola de indignación. El líder del opositor Progresívneho Slovenska, Michal Šimečka, calificó la decisión de "vergonzosa" y anunció una visita personal a la embajada ucraniana. El ex ministro de Asuntos Exteriores Ivan Korčok habló de cinismo y advirtió que amenazar a un país que se enfrenta a la agresión rusa es inaceptable. Šimečka señaló que los países vecinos pueden sustituir las exportaciones eslovacas de electricidad con relativa facilidad, lo que debilita el efecto real del ultimátum.

Cuatro años de tensión de fondo

La disputa se produce en el contexto de cuatro años de guerra en Ucrania y de una prolongada tensión diplomática entre el gobierno de Fico y Kiev. Fico ha criticado repetidamente la ayuda militar a Ucrania, exige negociaciones de paz y afirma que Eslovaquia ha sufrido daños por valor de 500 millones de euros al año tras el fin del tránsito de gas ruso. Las acciones de Fico y Orbán revelan una profunda división en la UE: mientras que la mayoría de los Estados miembros apoyan a Kiev, algunos países utilizan la dependencia energética como palanca diplomática, y esta disputa demuestra que esta estrategia tiene consecuencias directas para los civiles en Ucrania.

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