Merz canciller: Europa en la encrucijada
Un año después de la victoria de Friedrich Merz en las elecciones federales alemanas, el tándem franco-alemán sigue debilitado por las tensiones sobre el FCAS y la disuasión nuclear, mientras que Berlín emprende un giro presupuestario histórico para la defensa europea.
Una victoria conservadora con un trasfondo de avance histórico de la extrema derecha
Las elecciones federales alemanas del 23 de febrero de 2025 consagraron la victoria de la CDU/CSU de Friedrich Merz con el 28,5% de los votos, abriendo el camino a una gran coalición con el SPD (16,4%). Pero el verdadero terremoto de la noche se produjo en otro lugar: la AfD de Alice Weidel obtuvo un resultado histórico del 20,8%, duplicando su resultado de 2021 e imponiéndose como la segunda fuerza política del país, una primicia para un movimiento de extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial. La participación alcanzó el 84%, un récord en décadas, revelando una movilización ciudadana sin precedentes en un país asolado por una triple crisis económica, de seguridad e identitaria.
Merz confirmó rápidamente su intención de formar una coalición con los socialdemócratas, rechazando cualquier alianza con la AfD. El canciller, investido en mayo de 2025, fijó de inmediato el rumbo: reforzar Europa para permitirle adquirir una «independencia estratégica» con respecto a Estados Unidos.
Un tándem franco-alemán al borde del estancamiento
Para París, la nueva situación alemana abre un período a la vez prometedor y tenso. Si Merz y Macron comparten la ambición de una Europa más soberana, las fricciones bilaterales se multiplican. El expediente del Sistema de Combate Aéreo del Futuro (FCAS) cristaliza las divergencias: el canciller ha puesto en duda públicamente la viabilidad del proyecto trilateral franco-germano-español, subrayando que París y Berlín están «en desacuerdo sobre las especificaciones y los perfiles» del aparato. El Elíseo replicó juzgando estos bloqueos «incomprensibles» en el momento en que Europa debe «mostrar unidad y rendimiento».
Otros puntos de fricción se acumulan: Berlín reprocha a Francia esfuerzos insuficientes en materia de gastos de defensa y la acusa de haber buscado bloquear un acuerdo comercial con los países del Mercosur. La pareja franco-alemana, que los analistas del IFRI describen como un «tándem cojeando», tiene dificultades para encontrar un compromiso operativo a pesar de las repetidas cumbres.
La disuasión nuclear, nuevo terreno de diálogo
En la conferencia de seguridad de Múnich, en febrero de 2026, Merz reveló haber entablado con Macron discusiones confidenciales sobre la disuasión nuclear europea. El canciller aboga por un paraguas nuclear continental, al tiempo que establece un límite claro: este dispositivo deberá inscribirse «estrictamente en el marco de la participación nuclear en la OTAN». Macron se prepara, por su parte, a actualizar la doctrina nuclear francesa para integrar una dimensión europea más explícita, una evolución esperada con una atención particular en Bruselas, Berna y en las capitales francófonas.
Un giro presupuestario histórico con repercusiones europeas
La gran coalición CDU/CSU-SPD ha emprendido un viraje económico sin precedentes: ha flexibilizado el freno constitucional al endeudamiento para eximir los gastos de defensa que superen el 1% del PIB, y ha creado un fondo especial de 500.000 millones de euros para la infraestructura y la seguridad. Este «bazuca fiscal», según la expresión consagrada por el IFRI, podría dar un impulso decisivo a la inversión europea común, a condición de que París y Berlín logren superar sus desacuerdos estructurales.
El ascenso duradero de la AfD —ahora primer partido de la oposición con una quinta parte del electorado— someterá la política exterior alemana a una presión populista permanente. Para el motor franco-alemán de la integración europea, la hora ya no es de certezas, sino de la reconstrucción paciente de una confianza puesta a dura prueba.