Orbán veta el crédito de 90.000 millones de euros para Ucrania
Viktor Orbán mantuvo su bloqueo al paquete de ayuda financiera de 90.000 millones de euros para Ucrania en la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, condicionando su decisión a la reparación del oleoducto Druzhba (Amistad). Los líderes de la UE criticaron duramente la actitud del primer ministro húngaro.
Noventa minutos de debate, sin resultados
En la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas los días 19 y 20 de marzo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, mantuvo su veto al paquete de ayuda de 90.000 millones de euros para Ucrania, que la Unión Europea había aprobado por unanimidad en diciembre. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, se unió al bloqueo húngaro, por lo que las conclusiones finales se publicaron en nombre de solo 25 Estados miembros, creando una situación sin precedentes en la toma de decisiones de la UE.
En la reunión, unos veinte jefes de Estado y de Gobierno tomaron la palabra durante un debate de noventa minutos extremadamente tenso, y todos ellos condenaron unánimemente la actitud húngara. Orbán describió más tarde la intensidad del debate con las siguientes palabras: "¡Fue duro!"
Petróleo contra crédito: la cuestión del oleoducto Druzhba
La posición del primer ministro húngaro puede resumirse en una simple fórmula: "Si hay petróleo, hay dinero; si no hay petróleo, no hay dinero". Orbán justificó su decisión con la interrupción del oleoducto Druzhba (Amistad) causada por un ataque ruso en enero, acusando a Kiev de obstaculizar deliberadamente la restauración del suministro de petróleo a Hungría y Eslovaquia.
La UE ya había intentado un compromiso antes de la cumbre: Von der Leyen y Costa, en una declaración conjunta, prometieron que el oleoducto se restauraría en un plazo de 45 días con fondos y experiencia de la UE. Orbán calificó esto de "teatro" e insistió en que Hungría recibiera primero el petróleo.
La dura respuesta de los líderes de la UE
António Costa, Presidente del Consejo Europeo, adoptó un tono inusualmente duro, declarando: "Nadie puede chantajear a las instituciones ni a la toma de decisiones". Según Costa, Orbán ha cruzado una línea que ningún líder de un Estado miembro había cruzado antes.
El primer ministro holandés, Rob Jetten, calificó el veto húngaro de "inaceptable", mientras que el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, sugirió que Orbán estaba utilizando la cuestión de Ucrania como arma debido a las próximas elecciones. El belga Alexander De Croo sugirió que la UE simplemente esperara el resultado de las elecciones húngaras.
¿Cálculo electoral o defensa de la soberanía?
El momento del veto difícilmente es una coincidencia: a solo tres semanas de las elecciones parlamentarias húngaras del 12 de abril, Orbán está reforzando la narrativa euroescéptica y anti-Ucrania. En la campaña de Fidesz, la defensa de la soberanía y la seguridad energética son mensajes clave, mientras que el partido Tisza de Péter Magyar subraya que Hungría se dirige hacia el aislamiento.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, intervino en la cumbre por videoconferencia, instando a la pronta liberación del crédito. Kiev estima que se enfrentará a un grave déficit presupuestario a principios de mayo si no llega la financiación para entonces, lo que a medio plazo pondrá a prueba la credibilidad de la UE.
¿Qué sigue?
La situación es, por ahora, un punto muerto: además del veto húngaro, Orbán también está bloqueando la aprobación del paquete de sanciones contra Rusia y la apertura de las negociaciones de adhesión de Ucrania. Las próximas semanas serán cruciales para la Unión Europea: la cuestión es si encontrarán una solución legal para eludir el bloqueo húngaro, o si el resultado de las elecciones del 12 de abril traerá un cambio en el punto muerto.