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Polonia destina 16 millones de eslotis a un programa de protección del oso

El Ministerio de Clima ha lanzado un programa de cuatro años para la protección del oso pardo, dotado con más de 16 millones de eslotis, que incluye medidas de prevención, intervención y educación en las provincias de Podkarpackie y Małopolskie.

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Redakcia
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Polonia destina 16 millones de eslotis a un programa de protección del oso

Millones para una convivencia segura con el oso

La ministra de Clima y Medio Ambiente, Paulina Hennig-Kloska, anunció en Rzeszów la puesta en marcha de un programa integral para la protección del oso pardo en el sur de Polonia. La iniciativa cuenta con un presupuesto de 16,05 millones de eslotis, de los cuales más de 13,6 millones provienen de fondos europeos. El Fondo Nacional para la Protección del Medio Ambiente y la Gestión del Agua y la Dirección Regional de Protección del Medio Ambiente en Rzeszów han firmado el acuerdo.

El programa, previsto para cuatro años (hasta finales de 2029), abarca las provincias de Podkarpackie y Małopolskie, concretamente los distritos de: Lesko, Bieszczady, Sanok, Nowy Sącz, Nowy Targ, Tatra y Gorlice. Es precisamente en estas regiones donde se producen los encuentros más frecuentes entre personas y osos.

Tres pilares: prevención, intervención, educación

El programa se basa en tres pilares fundamentales. El primero es la prevención: en las zonas conflictivas se instalarán alrededor de 1500 contenedores de residuos resistentes a los osos. Paralelamente, se llevarán a cabo plantaciones de árboles y arbustos frutales autóctonos en los hábitats de los osos, con el fin de proporcionarles fuentes naturales de alimento lejos de las zonas habitadas.

El segundo pilar lo constituye un grupo de intervención compuesto por unos 20 especialistas, con bases operativas en Cisna y Polańczyk. El equipo estará equipado con vehículos todoterreno, drones, equipos de visión nocturna y termográfica, fototrampas y medios para la inmovilización de animales. En cada intervención participará un veterinario.

Una herramienta clave de seguimiento son los collares de telemetría con GPS, que permiten rastrear los movimientos de los osos y disuadirlos antes de que entren en zonas habitadas. Como subrayó la ministra Hennig-Kloska, el programa apuesta por "disuadir mediante el desplazamiento, y no eliminar a los osos". Ya se han colocado collares a cinco ejemplares en Bieszczady.

El tercer pilar es la educación: se prevén encuentros con los residentes, paneles informativos, vídeos instructivos sobre el comportamiento seguro en las zonas de hábitat de los osos y campañas dirigidas tanto a la comunidad local como a los turistas.

Población creciente, tensiones crecientes

El oso pardo en Polonia habita principalmente dos zonas de los Cárpatos: Bieszczady y Tatra. Las estimaciones de la población varían considerablemente según la fuente: la Oficina Central de Estadística (GUS) indica unos 400 ejemplares (incluidos 339 en Podkarpackie), el Instituto para la Conservación de la Naturaleza habla de unos 250, y WWF Polska estima su número en unos 120. La ministra Hennig-Kloska reconoció que las discrepancias indican la necesidad de realizar un nuevo censo.

Según un estudio publicado en la revista Scientific Reports, la población de oso pardo en Polonia crece a un ritmo medio del 4,78% anual. Este crecimiento está provocando encuentros cada vez más frecuentes con los animales: en 2025 se registraron 23 avistamientos, y ya a principios de 2026 aparecieron informes de osos que se despertaban de su hibernación cerca de zonas edificadas.

¿Un modelo a seguir?

El nuevo programa es una respuesta a las crecientes tensiones entre la protección de la especie y la seguridad de los residentes. Estudios de 2025 publicados en la revista Ambio indican que los sistemas de indemnización por los daños causados por los osos fomentan la confianza en la administración y favorecen la coexistencia. El programa polaco combina este elemento con la prevención activa y el seguimiento moderno, lo que lo convierte en una de las iniciativas más completas de este tipo en Europa Central.

En la ejecución participan los servicios forestales, la policía, los bomberos, las administraciones locales y los centros de gestión de crisis. Si el programa da los resultados esperados, podría convertirse en un modelo para otros países de los Cárpatos que se enfrentan a retos similares.

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