Tusk se posiciona a favor de Magyar de cara a las elecciones en Hungría
El primer ministro Donald Tusk expresó públicamente su apoyo al partido opositor húngaro Tisza durante una marcha en Budapest con motivo de la Fiesta Nacional húngara. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, respondió con una réplica mordaz, y la disputa política polaco-húngara ha adquirido una nueva dimensión a menos de un mes de las elecciones parlamentarias.
Budapest se divide antes de las elecciones
El 15 de marzo de 2026, día de la Fiesta Nacional húngara que conmemora el levantamiento de 1848, las calles de Budapest se convirtieron en escenario de un choque político sin precedentes. Dos grandes concentraciones —la del Fidesz, el partido gobernante, y la del partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar— reunieron a cientos de miles de participantes a menos de un mes de las elecciones parlamentarias previstas para el 12 de abril de 2026.
Magyar anunció que su marcha, que recorrió la Plaza de los Héroes y la avenida Andrássy, reunió a medio millón de corazones latiendo al unísono. Observadores independientes evaluaron la asistencia con más cautela, pero la mayoría de los informes confirmaron que Tisza movilizó a más partidarios que el Fidesz. Un golpe simbólico para Orbán, que durante años había monopolizado las calles de Budapest.
Tusk redefine una vieja amistad
Al mediodía de ese día, el primer ministro Donald Tusk publicó en la plataforma X una foto de la marcha de Tisza con el siguiente texto: "Budapest hoy. La primavera está llegando". En una publicación posterior, el primer ministro recurrió a un conocido proverbio —"Polaco y húngaro, dos buenos amigos"— pero lo utilizó en un nuevo contexto: como expresión de solidaridad con la oposición prooccidental, no con el gobierno de Orbán, como había sido hasta ahora.
Este gesto simbólico no pasó desapercibido. Tusk rompió conscientemente la norma no escrita de no injerir en la política interna de los socios del Grupo de Visegrado. Las relaciones entre Varsovia y Budapest, antaño estrechas bajo el gobierno de PiS, se han enfriado significativamente desde 2023: los gobiernos de Tusk y Orbán están en lados opuestos de la barricada en cuestiones de Estado de Derecho, apoyo a Ucrania y el futuro de la Unión Europea.
Szijjártó responde con sarcasmo
La respuesta de Budapest fue inmediata. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, comentó la publicación de Tusk con una réplica mordaz: "Es una pena que esta vez no haya aparecido. Hace cuatro años estuvo en un mitin de la oposición y luego ganamos con una ventaja del 20 por ciento". Szijjártó dio a entender así que Tusk podría ser un lastre, no una ventaja, para Tisza, y que el Fidesz no se siente amenazado por las críticas extranjeras.
El ministro fue más allá, afirmando que la democracia en Hungría está a un nivel decididamente superior al de Polonia, un ataque directo al gobierno de Tusk, acusado por los políticos húngaros de violar el Estado de Derecho con las reformas del sistema judicial.
Magyar contra Orbán: la apuesta de las elecciones
Péter Magyar ha endurecido claramente la retórica de la campaña, calificando a Orbán de traidor y acusándolo de invitar a agentes rusos a interferir en los procesos electorales. "Nuestra patria es parte de Occidente, es parte de la comunidad europea, es parte de la OTAN", subrayó el líder de Tisza en su discurso.
Según un análisis del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), Tisza propone un profundo reinicio de la política exterior húngara: el fin del bloqueo de las decisiones de la UE, la reconstrucción de las relaciones con Varsovia y la reactivación del Grupo de Visegrado como foro de cooperación centroeuropea real. Hungría se convertiría en un "radio de la rueda", y no en un palo metido en los radios, como lo describió la candidata a jefa de la diplomacia húngara, Anita Orbán.
Las encuestas independientes indican sistemáticamente una ventaja de Tisza sobre el Fidesz. Una encuesta de febrero del instituto Median daba a Magyar una ventaja de 20 puntos porcentuales entre los votantes decididos. Si estos resultados se confirman el 12 de abril, Polonia y Hungría podrían entrar en una nueva fase de relaciones, esta vez construida sobre valores comunes de la UE, no sobre una solidaridad táctica antibruxelas.