Economía

Última oportunidad en Ginebra: el pulso nuclear entre EE. UU. e Irán

Con más de 150 aviones estadounidenses desplegados en la región y la cuenta atrás del ultimátum de 15 días de Trump en marcha, las conversaciones del jueves en Ginebra entre Washington y Teherán podrían ser la última salida diplomática antes de un conflicto militar.

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Redakcia
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Última oportunidad en Ginebra: el pulso nuclear entre EE. UU. e Irán

Una fecha límite, un despliegue y una ciudad bajo presión

Ginebra ha sido sede de algunas de las reuniones diplomáticas más trascendentales de la historia. El jueves, acogerá la que podría ser la más importante de esta década: una tercera ronda de conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, convocada bajo la sombra de un ultimátum militar explícito y el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio en más de dos décadas.

Las apuestas no podrían ser más altas. Si la diplomacia fracasa, los analistas advierten que una campaña aérea estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes podría remodelar los mercados energéticos, desestabilizar la región en general y desencadenar una crisis cuyos efectos se extenderían mucho más allá del Golfo Pérsico.

Cómo llegamos hasta aquí

La crisis actual se deriva de una segunda ronda de conversaciones nucleares entre EE. UU. e Irán celebrada en Ginebra el 17 de febrero que terminó sin un avance. Según The Soufan Center, las dos partes siguen profundamente divididas sobre cuestiones centrales: Washington exige que Irán desmantele permanentemente su infraestructura de enriquecimiento de uranio (el llamado "enriquecimiento cero"), mientras que Teherán solo ha ofrecido una suspensión de tres a cinco años. Irán también se ha negado a discutir su programa de misiles balísticos o sus vínculos con grupos armados regionales, que Estados Unidos e Israel consideran no negociables.

Tras el colapso, el presidente Donald Trump intensificó su retórica drásticamente, advirtiendo a Irán que tenía "10, 15 días, prácticamente como máximo" para llegar a un acuerdo o enfrentarse a lo que llamó un "resultado desafortunado". En su discurso sobre el Estado de la Unión, Trump dejó claro que la preferencia diplomática no excluye el uso de la fuerza.

La dimensión militar

Las palabras han ido acompañadas de acciones. Como informó por primera vez The Washington Post, Estados Unidos ha reposicionado más de 150 aviones, incluidos cazas furtivos F-35, aviones de superioridad aérea F-22, F-15, F-16 y aviones de vigilancia E-3 AWACS, en bases de Europa y Oriente Medio desde la ruptura del 17 de febrero.

El componente naval es igualmente llamativo. Dos grupos de ataque de portaaviones están ahora desplegados en la región, una configuración poco común que PBS NewsHour describe como la mayor concentración de fuerzas estadounidenses en Oriente Medio desde antes de la guerra de Irak. Altos funcionarios de seguridad nacional de EE. UU. han sido informados de que todas las fuerzas necesarias para una posible acción militar estarán en posición a mediados de marzo.

Los analistas señalan que los activos reunidos están configurados para una campaña aérea sostenida de varios días, no para una invasión terrestre. El gobierno de Irán ha calificado el despliegue de "innecesario e inútil", pero no ha retrocedido en sus posiciones nucleares.

Señales desde Teherán

A pesar del telón de fondo de confrontación, Irán ha adoptado un tono notablemente conciliador antes de la sesión del jueves. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, dijo que un acuerdo está "al alcance de la mano" si se da prioridad a la diplomacia, y describió a su país como llegando a Ginebra "con la determinación de lograr un acuerdo justo y equitativo, en el menor tiempo posible". Según los informes, Irán también ha redactado una propuesta nuclear escrita para que los negociadores estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner la revisen.

La aparente voluntad de Irán de negociar es interpretada por algunos analistas como una flexibilidad genuina, y por otros como una táctica para ganar tiempo, con el ejército del país en alerta y sin que se hayan hecho concesiones en la cuestión fundamental del enriquecimiento.

Señales de advertencia económicas

Los mercados ya están registrando la tensión. CNBC informa de que los precios del petróleo han subido, con el crudo Brent cotizando cerca de los 71 dólares por barril y los analistas advierten de que una confrontación militar podría impulsar los precios hacia los 80 dólares o más. Irán controla aproximadamente el 20% del tránsito mundial de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento cuya interrupción enviaría ondas de choque a través de las cadenas de suministro mundiales y los precios de la energía para los consumidores de todo el mundo.

Última salida antes del precipicio

La reunión del jueves en Ginebra es ampliamente descrita, por diplomáticos, analistas y las propias partes, como la última oportunidad realista para una solución negociada antes de que Trump se enfrente a una decisión sin buenas opciones. Un acuerdo requeriría que Irán hiciera concesiones que hasta ahora ha rechazado. La falta de acuerdo podría poner en marcha una confrontación militar cuyas consecuencias, como señala Al Jazeera, ninguna de las partes puede controlar por completo.

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