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Bacterias intestinales y serotonina: una esperanza para el SII

Investigadores de la Universidad de Gotemburgo han identificado dos bacterias intestinales capaces de producir serotonina, abriendo nuevas perspectivas terapéuticas para los millones de pacientes que sufren el síndrome del intestino irritable.

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Redakcia
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Bacterias intestinales y serotonina: una esperanza para el SII

Un descubrimiento publicado en Cell Reports

Un equipo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en colaboración con la empresa sueca BioGaia, ha identificado dos bacterias presentes en el microbioma humano capaces de producir serotonina de manera biológicamente activa: Limosilactobacillus mucosae y Ligilactobacillus ruminis. Los resultados, publicados en la revista Cell Reports, podrían transformar el abordaje del síndrome del intestino irritable (SII), una patología que afecta entre el 10 y el 15 % de la población mundial.

La serotonina, mucho más que una hormona de la felicidad

Si bien la serotonina se asocia a menudo con la regulación del estado de ánimo, desempeña un papel igualmente fundamental en el funcionamiento digestivo. Más del 90 % de la serotonina del cuerpo humano se produce en el intestino, donde regula las contracciones musculares y la motilidad intestinal a través del sistema nervioso entérico, a veces apodado el «segundo cerebro».

Hasta ahora, se sabía que ciertas células intestinales especializadas (las células enterocromafines) sintetizaban esta molécula. La novedad de este estudio reside en la demostración de que las propias bacterias pueden llevar a cabo esta síntesis, actuando de forma coordinada. L. mucosae proporciona la enzima necesaria para la descarboxilación del 5-hidroxitriptófano, precursor de la serotonina, mientras que L. ruminis contribuye al proceso.

L. mucosae deficitaria en pacientes con SII

Uno de los aspectos más llamativos del estudio se refiere a los pacientes que sufren el síndrome del intestino irritable. Los análisis de sus heces revelan niveles significativamente más bajos de L. mucosae en comparación con las personas sanas, y es precisamente esta bacteria la que posee la enzima clave de la síntesis de serotonina.

El profesor Magnus Simrén, coautor del estudio y especialista en trastornos gastrointestinales funcionales en la Academia Sahlgrenska, subraya que «estos resultados indican que ciertas bacterias intestinales pueden producir serotonina bioactiva y, por lo tanto, desempeñar un papel importante en la salud intestinal».

Resultados probatorios en modelos murinos

Para validar sus hipótesis, los investigadores llevaron a cabo experimentos en ratones axénicos (carentes de todo microbioma) que presentaban una deficiencia de serotonina. La administración de las dos bacterias provocó:

  • Un aumento medible de los niveles de serotonina intestinal;
  • Una densidad incrementada de las células nerviosas en el colon;
  • Una normalización del tiempo de tránsito intestinal, corrigiendo así las disfunciones de la motilidad.

«Es fascinante constatar que las bacterias intestinales pueden producir moléculas de señalización bioactivas que influyen en la salud», declaró el profesor Fredrik Bäckhed, director del estudio y especialista en medicina molecular en la Universidad de Gotemburgo.

Una vía terapéutica prometedora

El SII, que se manifiesta por dolores abdominales, hinchazón, episodios de diarrea y de estreñimiento, afecta más a las mujeres que a los hombres y sigue siendo difícil de tratar. Los enfoques actuales se centran sobre todo en los síntomas, sin abordar los mecanismos subyacentes.

Este descubrimiento abre la vía a tratamientos basados en el microbioma —probióticos específicos o terapias bacterianas— que podrían restaurar los niveles de serotonina intestinal en los pacientes deficientes. No obstante, serán necesarios ensayos clínicos antes de cualquier aplicación terapéutica en humanos.

Para los millones de pacientes en España y Latinoamérica que conviven con este trastorno funcional crónico, estos trabajos representan una esperanza concreta y científicamente fundada.

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