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Cómo CRISPR edita genes sin cortar el ADN

Una nueva generación de herramientas CRISPR puede activar y desactivar genes apuntando a etiquetas químicas en lugar de cortar la cadena de ADN, ofreciendo terapias más seguras y potencialmente reversibles para el cáncer, la anemia falciforme y más allá.

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Redakcia
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Cómo CRISPR edita genes sin cortar el ADN

Los límites de la revolución original de la edición genética

Cuando los científicos aprovecharon por primera vez CRISPR-Cas9 como herramienta de edición genética, parecía que la medicina había recibido unas tijeras moleculares. La tecnología permite a los investigadores apuntar a un tramo preciso de ADN y cortarlo, desactivando un gen defectuoso o creando una abertura para insertar una versión corregida. Esto les valió a sus inventores el Premio Nobel de Química de 2020 y desde entonces se ha trasladado a tratamientos clínicos, incluida la primera terapia CRISPR aprobada para la anemia falciforme, conocida como Casgevy.

Pero cortar el ADN conlleva riesgos inherentes. Cada vez que se corta la doble hélice, existe una posibilidad, por pequeña que sea, de mutaciones no deseadas, ediciones fuera del objetivo o, en el peor de los casos, de desencadenar cambios cancerosos. Para los pacientes que necesitan un tratamiento de por vida, ese riesgo no es trivial. Ahora está en marcha una revolución más silenciosa: la edición epigenética, que logra muchos de los mismos objetivos sin tocar la secuencia del ADN en absoluto.

¿Qué es el epigenoma?

Piense en el genoma como una vasta biblioteca de libros. Cada célula de su cuerpo contiene los mismos libros (aproximadamente 20.000 genes humanos), pero una célula hepática lee capítulos completamente diferentes a los de una neurona. Esa lectura selectiva está gobernada por el epigenoma: una capa de etiquetas químicas adheridas al ADN y a las proteínas alrededor de las cuales está enrollado.

Las más estudiadas de estas etiquetas son los grupos metilo: diminutos grupos moleculares que se adhieren a puntos específicos de la secuencia de ADN, típicamente silenciando los genes cercanos. Cuando las etiquetas de metilo se acumulan en la región promotora de un gen, la maquinaria de copia de la célula se bloquea para que no lo lea. Elimine las etiquetas y el gen puede volver a activarse. Añádalas y vuelve a silenciarse. Crucialmente, nada de esto cambia las letras subyacentes del ADN en sí.

Según investigaciones recopiladas sobre la edición del epigenoma, los errores en estos patrones de metilación impulsan una amplia gama de enfermedades, desde ciertos cánceres, donde los genes supresores de tumores se silencian erróneamente, hasta afecciones hereditarias como el síndrome de Prader-Willi y el síndrome de X frágil.

Cómo funciona la edición epigenética

Los científicos reutilizaron la capacidad de direccionamiento de CRISPR desactivando su función de corte. El resultado es Cas9 muerto, o dCas9: una versión modificada de la proteína Cas9 que aún puede navegar a una ubicación precisa en el genoma utilizando un ARN guía, pero no puede cortar el ADN cuando llega. En cambio, los investigadores fusionan dCas9 a un "efector" epigenético: una enzima que añade o elimina etiquetas químicas.

Para silenciar un gen, dCas9 se empareja con una ADN metiltransferasa (como DNMT3a), que deposita grupos metilo en el sitio objetivo. Para activar un gen silenciado, se empareja con una desmetilasa (como TET1), que elimina esas mismas etiquetas. Como explica el recurso Addgene CRISPR, este enfoque permite un "control sin igual de la herencia epigenética" sin crear roturas permanentes en el ADN.

Un estudio histórico publicado en Nature Communications, realizado por investigadores de UNSW Sydney y St. Jude Children's Research Hospital, demostró el principio claramente: la eliminación de etiquetas de metilo de genes silenciados restauró su actividad; la adición de las etiquetas de nuevo los volvió a apagar. Los resultados confirmaron una hipótesis largamente debatida: que la metilación del ADN controla directamente la expresión génica, no simplemente se correlaciona con ella.

Por qué es importante para la enfermedad

La aplicación más inmediata es la anemia falciforme. Los pacientes portan una mutación en el gen de la hemoglobina adulta que hace que los glóbulos rojos se deformen, bloqueando los vasos sanguíneos y causando dolor intenso. Pero todo ser humano nace con un gen de hemoglobina fetal funcional, uno que se desactiva naturalmente después de la infancia. La edición epigenética podría reactivarlo, compensando el gen adulto roto sin tocar el ADN.

"Si podemos hacer terapia génica que no implique cortar hebras de ADN, evitamos posibles escollos como el riesgo de cáncer", señalaron investigadores de UNSW. El tratamiento propuesto consistiría en recolectar las células madre sanguíneas de un paciente, aplicar la edición epigenética en el laboratorio para desmetilar el gen de la globina fetal y reinfundir las células reprogramadas.

Más allá de los trastornos sanguíneos, la tecnología tiene implicaciones para el cáncer. Muchos tumores prosperan porque las etiquetas de metilo han silenciado los genes supresores de tumores. Las herramientas epigenéticas basadas en CRISPR podrían reactivar esos genes sin la interrupción genómica generalizada de la quimioterapia tradicional. Según una revisión de 2025 en Molecular Therapy, el campo está progresando desde la prueba de concepto en el laboratorio hacia los ensayos clínicos en fase inicial para afecciones como la distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD).

Reversibilidad: una ventaja de doble filo

Una característica poco apreciada de la edición epigenética es que, a diferencia de los cambios permanentes en el ADN, las marcas epigenéticas pueden, en principio, revertirse. Esa flexibilidad es tanto un activo terapéutico, que permite ajustar la dosis o deshacer los efectos, como un desafío científico, ya que algunas marcas se desvanecen con el tiempo a medida que las células se dividen. Los investigadores están trabajando activamente para hacer que los cambios epigenéticos sean más duraderos sin sacrificar la ventaja de seguridad de no alterar el genoma en sí.

El camino por delante

La edición epigenética permanece en gran medida en la fase de investigación y ensayos clínicos tempranos, pero representa un cambio filosófico en la forma en que la medicina podría abordar las enfermedades genéticas. En lugar de reescribir el manual de instrucciones, cambia qué páginas están abiertas, dejando el texto en sí intacto. A medida que mejoren los métodos de administración, como las nanopartículas lipídicas y los virus diseñados, y a medida que lleguen los primeros resultados clínicos, la edición epigenética puede resultar ser la evolución más trascendental de CRISPR hasta el momento.

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