Salud

Cómo el frío aumenta el riesgo de infarto

Las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, espesan la sangre y elevan la presión arterial, una cascada de efectos que causa la muerte de aproximadamente 40.000 estadounidenses al año. Aquí está la ciencia detrás del riesgo cardíaco invernal y cómo protegerse.

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Redakcia
4 min de lectura
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Cómo el frío aumenta el riesgo de infarto

Un peligro invernal oculto

Cada invierno, las salas de urgencias experimentan un aumento predecible de infartos, accidentes cerebrovasculares y otros eventos cardiovasculares. Este patrón no es una coincidencia. Un creciente número de investigaciones confirma que el clima frío ejerce una tensión medible sobre el sistema cardiovascular, y para las personas con afecciones cardíacas subyacentes, esa tensión puede ser fatal.

Un amplio estudio estadounidense que analizó más de 14 millones de muertes cardiovasculares en 819 condados entre 2000 y 2020 descubrió que las bajas temperaturas son responsables de aproximadamente 40.000 muertes cardiovasculares adicionales cada año, alrededor del 6,3 por ciento de toda la mortalidad cardiovascular. En comparación, las muertes cardiovasculares relacionadas con el calor ascendieron a aproximadamente 2.000 al año. Los hallazgos, presentados en las sesiones científicas de 2026 del American College of Cardiology, subrayan un desequilibrio sorprendente: el frío mata muchos más corazones que el calor.

Qué sucede dentro de tu cuerpo

Cuando la temperatura del aire baja, el cuerpo activa una cadena de mecanismos de defensa diseñados para preservar el calor central. Sin embargo, cada uno de ellos añade tensión al corazón.

Vasoconstricción

El sistema nervioso estrecha los vasos sanguíneos de la piel, los dedos de las manos y los pies para reducir la pérdida de calor. Esta vasoconstricción eleva la presión arterial y obliga al corazón a bombear con más fuerza contra una mayor resistencia. Para alguien con arterias coronarias parcialmente bloqueadas, el trabajo adicional puede desencadenar dolor en el pecho (angina) o un infarto.

Sangre más espesa y pegajosa

La exposición al frío eleva el recuento de plaquetas y la concentración de glóbulos rojos en cuestión de horas, lo que hace que la sangre sea más viscosa y más propensa a la coagulación. Un coágulo que se aloja en una arteria coronaria estrechada provoca un infarto; uno que llega al cerebro provoca un accidente cerebrovascular.

Hiperactividad simpática

El frío activa el sistema nervioso simpático y el sistema renina-angiotensina, liberando hormonas del estrés que elevan aún más la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Según la American Heart Association, incluso una caída de tan solo un par de grados en la temperatura corporal aumenta de forma medible el riesgo de coagulación.

Quiénes corren mayor riesgo

El clima frío es peligroso para cualquiera, pero ciertos grupos son especialmente vulnerables:

  • Personas con enfermedades cardíacas preexistentes: la enfermedad de las arterias coronarias, la insuficiencia cardíaca o las arritmias hacen que el corazón sea menos capaz de soportar el estrés adicional del clima frío.
  • Adultos mayores: el envejecimiento reduce la capacidad del cuerpo para regular la temperatura, y las afecciones crónicas como la diabetes agravan el problema.
  • Personas con presión arterial alta: la vasoconstricción inducida por el frío puede llevar lecturas ya elevadas a un territorio peligroso.
  • Fumadores: fumar daña el revestimiento de los vasos sanguíneos, lo que hace que sean menos capaces de dilatarse en respuesta al frío.

Actividades como palear nieve son un punto crítico particular. La combinación de esfuerzo repentino, aire frío y contención de la respiración crea una tormenta perfecta de demanda cardíaca, especialmente para las personas mayores de 55 años que, por lo demás, son sedentarias, según NewYork-Presbyterian Health Matters.

Cómo protegerse

Los cardiólogos y la British Heart Foundation recomiendan varias medidas prácticas:

  • Vístase en capas: varias capas finas aíslan mejor que una prenda pesada y permiten el ajuste a medida que cambian los niveles de actividad.
  • Caliente antes de hacer ejercicio: estírese en interiores antes de palear nieve o hacer ejercicio al aire libre.
  • Tome descansos: realice trabajos pesados al aire libre en sesiones cortas en lugar de un esfuerzo prolongado.
  • Manténgase hidratado: la deshidratación espesa la sangre y amplifica el riesgo de coagulación.
  • Evite los estimulantes: la cafeína y la nicotina elevan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que agrava la tensión del clima frío.

Cualquier persona que experimente dolor en el pecho, dificultad repentina para respirar, mareos o dolor que se irradie a los brazos, la mandíbula o la espalda debe llamar a los servicios de emergencia de inmediato; estos son signos de advertencia de un infarto, independientemente de la estación.

El panorama general

A medida que el cambio climático remodela los patrones climáticos, los investigadores advierten que las olas de frío extremo pueden volverse más intensas, incluso a medida que aumentan las temperaturas globales promedio. Comprender cómo afecta el frío al corazón no es solo un consejo de salud invernal, sino un conocimiento esencial para la planificación de la salud pública, especialmente en las regiones donde la infraestructura de calefacción es limitada y las poblaciones envejecidas están creciendo. La ciencia es clara: cuando baja la temperatura, los corazones están en juego.

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