Cómo una bacteria bucal impulsa el crecimiento del cáncer
Fusobacterium nucleatum, una bacteria oral común vinculada a la enfermedad de las encías, puede viajar a través del torrente sanguíneo para impulsar el crecimiento tumoral en el colon, la mama y otros órganos. Aquí se explica cómo funciona y por qué es importante.
Un microbio que viaja de la boca al tumor
La boca humana alberga cientos de especies bacterianas, la mayoría de ellas inofensivas. Sin embargo, una ha llamado la atención de los investigadores del cáncer en todo el mundo. Fusobacterium nucleatum, un anaerobio en forma de bastón que prospera en la placa dental y las encías inflamadas, se ha encontrado enriquecido dentro de tumores lejos de la cavidad oral, particularmente en el colon y la mama.
Los científicos notaron por primera vez la conexión hace aproximadamente una década, cuando los estudios genómicos de tumores colorrectales seguían mostrando niveles inusualmente altos de F. nucleatum. Desde entonces, estudios publicados en Nature, Nature Communications y el Instituto Nacional del Cáncer han trazado cómo este único microbio puede secuestrar las propias vías del cuerpo para acelerar el cáncer.
Cómo llega a órganos distantes
F. nucleatum no se queda en la boca. En personas con enfermedad periodontal (de las encías), la inflamación crónica permite que la bacteria entre en el torrente sanguíneo, un proceso llamado bacteriemia. Una vez que circula, se adhiere a una molécula de azúcar llamada Gal-GalNAc que se muestra en la superficie de muchas células tumorales. Una proteína bacteriana llamada Fap2 actúa como la llave que encaja en esta cerradura, guiando al microbio directamente al tejido canceroso.
Los investigadores han confirmado esta capacidad de localización en modelos animales: cuando se inyectó F. nucleatum en el torrente sanguíneo de ratones con tumores mamarios, colonizó selectivamente el tejido tumoral en lugar de órganos sanos.
Qué hace dentro de un tumor
Una vez incrustado en un tumor, F. nucleatum promueve el cáncer a través de varios mecanismos:
- Daño al ADN. La bacteria desencadena roturas de doble cadena del ADN y activa vías de reparación propensas a errores, lo que aumenta la tasa de mutación en las células circundantes.
- Supresión inmunitaria. Reduce la acumulación de células T infiltrantes de tumores, los principales soldados del sistema inmunitario que combaten el cáncer, lo que ayuda eficazmente al tumor a esconderse de la vigilancia inmunitaria.
- Crecimiento acelerado. Su proteína de adhesión FadA se une a la E-cadherina en las superficies celulares, activando la vía de señalización de la beta-catenina que impulsa la proliferación celular.
- Metástasis. F. nucleatum aumenta la permeabilidad vascular, lo que facilita que las células cancerosas se liberen y se propaguen a sitios distantes.
La conexión BRCA1
Una investigación de Johns Hopkins Medicine ha revelado una interacción particularmente alarmante. Las células mamarias que portan mutaciones BRCA1, que ya tienen un riesgo elevado de cáncer, muestran niveles más altos del azúcar Gal-GalNAc en sus superficies. Esto las hace más vulnerables a la colonización bacteriana. En experimentos de laboratorio, incluso una breve exposición a F. nucleatum activó una proteína llamada PKcs en células mutantes BRCA1, que se asoció con una mayor migración tumoral, invasión y resistencia a la quimioterapia.
Los hallazgos sugieren que el riesgo genético hereditario y la infección bacteriana pueden actuar como coconspiradores, empujando juntos a las células hacia la malignidad más rápido que cualquiera de los dos factores por sí solo.
No todas las cepas son iguales
Un estudio histórico de 2024 en Nature mostró que la subespecie animalis de F. nucleatum se divide en dos clados genéticos distintos. Solo uno, designado Fna C2, domina el nicho del cáncer colorrectal. Las personas con cáncer colorrectal tenían aproximadamente cinco veces más probabilidades de portar este clado específico en sus heces que las personas sanas, lo que sugiere que los diagnósticos dirigidos podrían algún día distinguir las cepas peligrosas de las benignas.
Qué significa esto para la prevención
La investigación aún no prueba que F. nucleatum por sí solo cause cáncer; la mayoría de la evidencia proviene de modelos animales y estudios de tejidos. Pero las implicaciones son significativas. Una buena higiene bucal y el tratamiento de la enfermedad de las encías pueden reducir la carga bacteriana que ingresa al torrente sanguíneo. En modelos de ratón, el tratamiento con antibióticos revirtió algunos de los efectos promotores del tumor, lo que sugiere futuras estrategias terapéuticas.
Los científicos ahora están explorando si la detección de F. nucleatum en heces o sangre podría servir como un biomarcador temprano para el riesgo de cáncer colorrectal o de mama, una prueba simple que podría señalar el peligro mucho antes de que un tumor se haga visible en una exploración.