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El motor de la naturaleza se ralentiza: la renovación de especies se reduce en un tercio

Un estudio global trascendental revela que la tasa a la que las especies se reemplazan entre sí en los ecosistemas se ha ralentizado aproximadamente un tercio desde la década de 1970, una señal paradójica y alarmante de que la naturaleza podría estar perdiendo su capacidad de autorrenovación incluso cuando el cambio climático se acelera.

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Redakcia
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El motor de la naturaleza se ralentiza: la renovación de especies se reduce en un tercio

Una paradoja en el corazón de la naturaleza

Los ecólogos siempre han asumido que, a medida que el cambio climático se acelera, la naturaleza respondería de la misma manera: las especies se desplazarían, adaptarían y reemplazarían unas a otras a un ritmo cada vez mayor. Un nuevo y amplio estudio publicado en Nature Communications en febrero de 2026 revierte esa suposición con un hallazgo sorprendente: la renovación de especies en los ecosistemas locales se ha ralentizado aproximadamente un tercio desde la década de 1970, incluso cuando las temperaturas globales han aumentado más bruscamente que nunca.

La investigación, dirigida por Emmanuel C. Nwankwo y Axel G. Rossberg en la Queen Mary University of London, es uno de los análisis más completos de la dinámica de los ecosistemas jamás realizados. Se basa en la base de datos BioTIME, una de las colecciones de estudios de biodiversidad más grandes del mundo, que abarca ecosistemas marinos, de agua dulce y terrestres en cientos de sitios durante más de un siglo.

Qué significa la renovación de especies y por qué es importante

La renovación de especies describe el ritmo al que los organismos en un hábitat determinado son reemplazados por otros con el tiempo. En un ecosistema saludable, este proceso funciona como una puerta giratoria: las especies llegan, compiten, declinan y son sucedidas por otras extraídas de una amplia reserva regional. Esta agitación constante no es caos, es el mecanismo a través del cual los ecosistemas mantienen la resiliencia, se adaptan a las perturbaciones y se recuperan del estrés.

Los investigadores se centraron en la renovación a corto plazo en intervalos de uno a cinco años, el tipo de reorganización ecológica rápida que se esperaba que se acelerara en condiciones ambientales que empeoran. En cambio, encontraron una desaceleración generalizada, desde las comunidades de aves de América del Norte hasta los invertebrados del fondo oceánico.

El motor de piedra, papel o tijera se está deteniendo

Para explicar cómo es un ecosistema en funcionamiento, los científicos invocan el concepto de una fase de "atractores múltiples", un estado teórico predicho por primera vez por el físico Guy Bunin en 2017. En esta fase, las especies se reemplazan continuamente entre sí a través de interacciones biológicas internas, como un juego interminable de piedra, papel o tijera donde ninguna especie domina por mucho tiempo. El nuevo estudio proporciona la primera evidencia empírica a gran escala de que este estado dinámico es real y está muy extendido en la naturaleza.

Pero también muestra que el juego se está ralentizando. "Este motor se está deteniendo", advirtieron los investigadores en un comunicado emitido por la Queen Mary University of London.

El impulsor oculto: la reducción de las reservas regionales

¿Por qué se está desacelerando la renovación? Los investigadores señalan un ciclo de retroalimentación impulsado por la pérdida de biodiversidad a gran escala. A medida que las actividades humanas (fragmentación del hábitat, deforestación, expansión agrícola, contaminación) erosionan la diversidad regional de especies, existen menos colonizadores potenciales cerca para llenar las vacantes en los ecosistemas locales. Con la oferta de especies de reemplazo disminuida, la puerta giratoria se ralentiza.

La cruel ironía, como informó Yale Environment 360, es que lo que parece estabilidad del ecosistema puede en realidad enmascarar una grave degradación subyacente. Un sitio que parece no haber cambiado no es necesariamente saludable, simplemente puede haberse quedado sin reemplazos.

Una señal de advertencia para los puntos de inflexión

Las implicaciones se extienden mucho más allá de la ecología académica. Los científicos advierten que la desaceleración podría indicar que los ecosistemas se están acercando a umbrales críticos, puntos de inflexión más allá de los cuales pierden por completo la capacidad de autorreparación. Si el ritmo de renovación cae demasiado, los ecosistemas pueden volverse incapaces de absorber futuros impactos de fenómenos climáticos extremos, especies invasoras o enfermedades.

Este hallazgo desafía directamente los modelos actuales de resiliencia ecológica, que a menudo asumen que la naturaleza conserva una capacidad significativa para recuperarse. La revista científica Down to Earth señaló que el estudio "complica significativamente" las proyecciones sobre cómo los ecosistemas afrontarán el cambio climático en curso.

Una alarma silenciosa

A diferencia de los eventos dramáticos como los incendios forestales o el blanqueamiento de corales, una desaceleración en la renovación de especies es invisible a la observación casual, lo que la hace aún más insidiosa. El estudio subraya que la pérdida de biodiversidad no se trata solo del número de especies que se extinguen. Se trata de la erosión de los procesos ecológicos que mantienen los sistemas de vida funcionales, adaptables y vivos.

"Una desaceleración en el cambio de especies locales puede en realidad indicar que la biodiversidad se está agotando a mayor escala", escriben los autores, debilitando el mismo motor del que dependen los ecosistemas para perdurar.

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