España cierra su espacio aéreo a aviones de EE.UU. por Irán
El Gobierno español prohíbe el sobrevuelo y el uso de bases militares a aeronaves estadounidenses vinculadas a la guerra contra Irán, en una decisión que tensiona las relaciones con Washington y cuestiona la cohesión de la OTAN.
España ha dado un paso sin precedentes en su política de defensa al cerrar su espacio aéreo a todas las aeronaves militares estadounidenses implicadas en la guerra contra Irán. La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó el 30 de marzo de 2026 que la restricción abarca tanto el sobrevuelo del territorio nacional como el uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera.
«Ni las bases están autorizadas, ni por supuesto el uso del espacio aéreo español está autorizado para ninguna acción relacionada con la guerra en Irán», declaró Robles, quien calificó el conflicto como «profundamente ilegal y profundamente injusto».
Alcance de la medida
La prohibición, adelantada por el diario El País citando fuentes militares, no afecta a los vuelos comerciales ni a situaciones de emergencia. Sin embargo, bloquea cualquier operación de tránsito militar, incluidas las aeronaves procedentes de bases aliadas en Reino Unido y Francia que pudieran sobrevolar territorio español rumbo a Oriente Medio.
El veto se suma a una decisión previa que ya impedía el uso de las instalaciones de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) para operaciones ofensivas. Esa medida obligó a Estados Unidos a retirar de España más de una decena de aviones cisterna utilizados para el reabastecimiento en vuelo, un recurso clave en la logística de la campaña militar contra Irán.
El Gobierno español invocó el acuerdo bilateral de defensa de 1988, que reconoce la soberanía de España sobre las instalaciones y permite limitar su uso en situaciones de conflicto armado.
Tensión transatlántica
La reacción de Washington no se hizo esperar. La Casa Blanca respondió que «las Fuerzas Armadas de Estados Unidos no necesitan la ayuda de España» para llevar a cabo la operación. El presidente Donald Trump respaldó la propuesta del senador republicano Lindsey Graham de trasladar los efectivos desplegados en Rota y Morón a otros países, afirmando que quienes pedían la retirada «tienen razón».
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que Estados Unidos «revisará» su relación con la OTAN cuando finalice el conflicto, señalando directamente a países como España que han negado su cooperación.
La postura de Sánchez
El presidente Pedro Sánchez ha mantenido una posición crítica desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero de 2026. Ha insistido en que España «no va a contribuir a una escalada bélica» y ha defendido que cualquier acción militar debe contar con el respaldo de las Naciones Unidas para considerarse legítima. Además, comparó las acciones de Israel en Líbano con la destrucción causada en Gaza, consolidando a España como la voz más firme de Europa contra la intervención.
Implicaciones estratégicas
La decisión española tiene consecuencias logísticas relevantes. España se sitúa en rutas aéreas clave entre Estados Unidos y Oriente Medio, y la pérdida del acceso a Rota —una de las principales bases navales de la OTAN en el Mediterráneo— complica la cadena de suministro militar estadounidense en la región.
Para la opinión pública española, la medida refleja un sentimiento mayoritario de rechazo a la guerra. Sin embargo, las amenazas comerciales de Trump y la posible revisión de la presencia militar estadounidense generan incertidumbre sobre el futuro de las relaciones bilaterales y el papel de España dentro de la Alianza Atlántica.