La inflación española se dispara al 3,3% por la guerra en Irán
El IPC de España alcanza en marzo de 2026 el 3,3% interanual, la tasa más alta desde 2024, impulsado por el encarecimiento de los carburantes derivado del conflicto en Oriente Próximo y el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Un repunte inesperado sacude la economía española
Los precios al consumo en España han registrado en marzo una subida interanual del 3,3%, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone un salto de un punto porcentual respecto al 2,3% de febrero y marca la tasa más elevada desde junio de 2024, cuando el país aún arrastraba las secuelas del encarecimiento energético provocado por la invasión rusa de Ucrania.
El principal responsable del repunte es el precio de los carburantes y lubricantes, que se ha disparado como consecuencia directa del conflicto bélico en Irán y el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, arteria por la que transita cerca de un tercio del petróleo mundial transportado por vía marítima. El crudo Brent llegó a superar los 119 dólares por barril a principios de marzo, mientras que el gas natural en Europa se encareció más de un 50%, según datos del índice TTF neerlandés.
La subyacente aguanta, pero la presión crece
La inflación subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— se mantuvo estable en el 2,7%, lo que indica que el choque es, por ahora, predominantemente energético. Sin embargo, analistas y el propio Euronews advierten de que el encarecimiento del combustible ya se filtra hacia los costes de transporte y distribución de alimentos, amenazando con ampliar la base inflacionaria en las próximas semanas.
El Banco de España ha elevado nueve décimas su previsión de inflación media para 2026, situándola en el 3%, y ha alertado de que en un escenario de prolongación del conflicto la tasa podría escalar hasta el 5,9%, una cifra que evocaría la crisis energética de 2022.
Paquete de choque de 5.000 millones
El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó el 20 de marzo un plan anticrisis de 5.000 millones de euros compuesto por 80 medidas, entre las que destacan:
- Reducción del IVA sobre carburantes al 10%.
- Rebaja del 60% en los impuestos sobre la electricidad.
- IVA del gas natural fijado en el 10%.
- Congelación del precio del butano y el propano.
- Ayudas directas a hogares vulnerables y pequeñas empresas.
El Ministerio de Economía destacó que la apuesta de España por las energías renovables —que ya fijan el precio eléctrico el 84% de las horas, frente al 25% en 2019— actúa como un "escudo parcial" frente al shock exterior, permitiendo que la electricidad baje mientras el petróleo sube.
Implicaciones europeas y mirada al futuro
El dato español anticipa tensiones en toda la eurozona, cuya primera lectura de inflación de marzo se publicará la próxima semana. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió de que los mercados podrían estar siendo "excesivamente optimistas" sobre el impacto económico del conflicto, y las apuestas por una subida de tipos en la próxima reunión del BCE van en aumento.
Para los hogares españoles con menores ingresos, el golpe es desproporcionado: el gasto en calefacción, transporte y alimentación representa una porción mayor de su presupuesto. Si la crisis del Estrecho de Ormuz no se resuelve en el segundo trimestre, España podría enfrentarse a un escenario de estanflación que complique la recuperación del empleo y el crecimiento, estimado actualmente en el 2,3% del PIB para 2026.