Economía

España en la tormenta: Trump, el embargo y la OTAN

Donald Trump amenazó con cortar todo el comercio con España tras la negativa de Sánchez a ceder las bases militares para los ataques contra Irán. El canciller Merz se sumó a las críticas exigiendo más gasto en defensa, mientras Madrid defiende su postura soberana ante la Alianza Atlántica.

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Redakcia
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España en la tormenta: Trump, el embargo y la OTAN

La chispa: las bases de Rota y Morón

El conflicto estalló a comienzos de marzo de 2026, cuando el gobierno de Pedro Sánchez se negó a permitir que las bases militares conjuntas de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) fueran utilizadas por las fuerzas estadounidenses en el marco de la ofensiva militar contra Irán, conocida como Operación Furia Épica. Aunque ambas instalaciones son compartidas con Washington, permanecen bajo soberanía española, y Madrid invocó ese principio para bloquear su uso ofensivo.

La respuesta de Donald Trump no se hizo esperar. En declaraciones recogidas por Bloomberg, el presidente estadounidense afirmó que había pedido "cortar las relaciones comerciales" con España, amenazando con un embargo total. "No están cooperando en absoluto", añadió Trump, calificando al país de "muy malo" para la OTAN.

Merz se alinea con Washington

La presión se intensificó cuando el canciller alemán Friedrich Merz, durante su visita a la Casa Blanca, se puso del lado de Trump y criticó públicamente a España por no haber alcanzado los objetivos de gasto en defensa acordados en la Alianza Atlántica. Según The Objective, Merz declaró que Berlín estaba intentando "convencer" a Madrid para que alcanzara entre el 3 % y el 3,5 % del PIB en inversión militar, el único socio de la OTAN que no se había comprometido con ese umbral.

No obstante, según fuentes diplomáticas citadas por medios europeos, Merz advirtió en privado que la Unión Europea no podría discriminar comercialmente a un Estado miembro, lo que limita el margen real de la amenaza trumpiana dentro del espacio comunitario.

El gasto en defensa español se sitúa en torno al 2 % del PIB en 2026, muy por debajo de las nuevas exigencias de la Alianza. Sánchez había negociado previamente que España podría cumplir los objetivos de capacidades militares sin necesidad de alcanzar el 5 % que Washington ha llegado a pedir.

Sánchez planta cara: "No a la guerra"

El presidente español respondió con un discurso televisado en el que defendió la postura española ante la opinión pública. "No seremos cómplices de algo que es malo para el mundo y que además va en contra de nuestros valores e intereses, simplemente por miedo a represalias", afirmó Sánchez, según recogió Euronews. El jefe del Ejecutivo calificó la ofensiva contra Irán de intervención "injustificable" y "peligrosa", resumiendo su posición en cuatro palabras: "No a la guerra".

La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que el Pentágono había retirado una docena de aviones cisterna KC-135 destinados en las bases españolas, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, subrayó que cualquier uso de esas instalaciones debe ajustarse a la Carta de las Naciones Unidas.

Una posición diplomática sin precedentes

El episodio coloca a España en una situación inédita dentro de la Alianza Atlántica: en la diana simultánea de la Casa Blanca y del canciller del socio más poderoso de la Unión Europea, mientras defiende una lectura de la legalidad internacional que cuenta con respaldo en sectores progresistas europeos pero que la aleja del eje París-Londres-Berlín.

Según el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, el caso español puede convertirse en un precedente sobre los límites de la presión estadounidense sobre aliados europeos en materia de soberanía militar. La Moncloa, de momento, mantiene su posición: España no participará en acciones que considera desestabilizadoras, y cualquier consecuencia comercial deberá respetar los acuerdos bilaterales entre la UE y Estados Unidos.

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