¿Fidesz o Tisza? La guerra de las encuestas
Hungría celebra elecciones parlamentarias el 12 de abril, pero los institutos de opinión pública publican resultados radicalmente opuestos: Nézőpont mide una ventaja para Fidesz, mientras que Závecz Research da a Tisza una ventaja de diez puntos. ¿Quién ganará realmente?
Números contradictorios en la campaña
Hungría celebra elecciones parlamentarias el 12 de abril, y los institutos de opinión pública publican resultados radicalmente contradictorios. El Instituto Nézőpont mide a Fidesz con un 46% y al Partido Tisza con un 40%, mientras que Závecz Research da al partido de Péter Magyar una ventaja de diez puntos (49% vs. 39%). Entre ambos, más de 900.000 votantes “desaparecen”, dependiendo únicamente de qué instituto se consulten los datos.
McLaughlin & Associates, la encuestadora de cabecera del presidente Donald Trump, publicó su última encuesta a principios de marzo: Fidesz 43%, Tisza 37%. En enero, Mediaán midió a Tisza con un 40% y a Fidesz con un 33% entre todos los encuestados. Según el Instituto Publicus, Tisza lidera con un 47-39 entre los votantes seguros que eligen partido. La bolsa de apuestas Polymarket da a Péter Magyar un 57% de posibilidades, frente al 39% de Viktor Orbán.
¿Debate metodológico o sesgo político?
Las diferencias se deben en parte a razones metodológicas. Nézőpont clasifica a los encuestados que simpatizan con Orbán pero se identifican como indecisos en el campo de Fidesz; los institutos de los clientes de la oposición no lo hacen. Sin embargo, es importante destacar que los institutos de ambos lados miden el apoyo popular real de Tisza entre todos los encuestados de la misma manera: en un 35%. En cambio, Nézőpont indica un 40% para Fidesz, mientras que el Centro de Investigación 21 solo indica un 28%.
Según el politólogo Csaba Tóth, estas diferencias ya superan el ámbito de las meras diferencias metodológicas: “más bien están examinando dos países diferentes”. Una conexión importante: la mayoría de los institutos vinculados al gobierno se financian a través de contratos estatales, y en agosto de 2025, representantes del gobierno acusaron a las principales empresas de encuestas de Tisza de “abusar” de la opinión pública.
Los principales frentes de la campaña
La piedra angular de la campaña de Viktor Orbán es la seguridad energética y el miedo geopolítico. El oleoducto Druzhba no ha suministrado materias primas a Hungría desde el 27 de enero debido a una decisión de Ucrania; el primer ministro culpa a Bruselas y Kiev por la interrupción del suministro. La crisis encaja bien en su narrativa conocida: el verdadero peligro viene del extranjero y solo él puede proteger a Hungría. Además, el gobierno ha proporcionado pagos adicionales a los jubilados y a las familias numerosas durante el período de campaña.
Péter Magyar, por el contrario, se centra en los problemas internos: la corrupción, el deterioro de la atención sanitaria, el estado de la infraestructura de transporte y los miles de millones congelados de la Unión Europea. “Es hora de llamar a la corrupción por su nombre: robo”, dijo el presidente de Tisza en el lanzamiento de la campaña. Su programa también incluye la introducción del euro para 2030 y el cumplimiento de las condiciones de adhesión a la UE.
La participación puede decidir
Sin embargo, un indicador es uniforme en todas las encuestas: el 97% de los simpatizantes de Tisza seguramente irán a votar, mientras que en el campo de Fidesz esta proporción es solo del 85%. Si esta diferencia persiste el día de las elecciones, la asimetría en la participación por sí sola podría inclinar la balanza, especialmente en una contienda tan reñida.
Viktor Orbán ha obtenido cuatro mayorías de dos tercios consecutivas desde 2010; en 2022 recibió el 54,1% de los votos frente a una oposición fragmentada. En 2026, sin embargo, se enfrenta por primera vez a un retador unificado que ofrece una alternativa real. Los números, independientemente de los datos del instituto que se consulten, atestiguan una contienda significativamente más reñida que en cualquiera de los cuatro ciclos anteriores.
¿Qué está en juego?
La guerra de las encuestas, en última instancia, envía un mensaje: el resultado de las elecciones es más incierto que desde hace mucho tiempo. El resultado del 12 de abril podría determinar fundamentalmente la orientación geopolítica, las relaciones con la UE, la política energética y la política pública de Hungría, no solo para Budapest, sino para toda Europa.