Los votantes italianos rechazan la reforma judicial de Meloni
En un referéndum celebrado en marzo de 2026, los votantes italianos rechazaron de forma contundente la reforma constitucional del poder judicial propuesta por la Primera Ministra Giorgia Meloni. Aproximadamente el 55% votó en contra de los cambios propuestos para separar las carreras de jueces y fiscales.
Un duro golpe a la agenda de Meloni
Los votantes italianos han rechazado la reforma constitucional del poder judicial propuesta por la Primera Ministra Giorgia Meloni en un referéndum de dos días celebrado los días 22 y 23 de marzo, lo que supone el primer gran revés político para la líder de extrema derecha desde que asumió el cargo en octubre de 2022. Con casi todos los votos escrutados, aproximadamente el 55% de los votantes se opuso a la reforma, mientras que el 45% la apoyó. La participación alcanzó casi el 59%, significativamente superior a lo que muchos analistas habían predicho.
Meloni reconoció la derrota el domingo por la noche, calificando el resultado como "una oportunidad perdida para modernizar Italia", pero prometiendo seguir gobernando. "Los italianos han decidido, y respetamos esta decisión", dijo, reafirmando su compromiso de cumplir su mandato hasta 2027.
En qué consistía la reforma
La enmienda constitucional se basaba en tres pilares. En primer lugar, habría separado las carreras de jueces y fiscales, eliminando la posibilidad de que los magistrados cambiasen de función, una característica única del sistema legal italiano. En segundo lugar, pretendía dividir el Consejo Superior de la Magistratura (CSM), el órgano de gobierno del poder judicial, en dos consejos separados: uno para los jueces y otro para los fiscales. En tercer lugar, habría creado un nuevo tribunal disciplinario de 15 miembros cuyos miembros serían seleccionados por sorteo en lugar de por elección entre pares.
El gobierno de Meloni argumentó que estos cambios eran esenciales para garantizar la imparcialidad judicial y modernizar un sistema de justicia notoriamente lento, plagado de juicios que duran años y hacinamiento en las cárceles.
La oposición se une contra la "apropiación de poder"
Los críticos calificaron la reforma como una apropiación de poder político disfrazada de modernización. Elly Schlein, líder del Partido Demócrata de centro-izquierda, calificó el resultado como "un rechazo a la arrogancia de este gobierno" al intentar impulsar lo que describió como una reforma defectuosa que alteraría el equilibrio constitucional de poder.
Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas, dijo que el resultado reflejaba una frustración más amplia con el gobierno de Meloni. "La gente quiere pasar página, señalando una demanda de un tipo diferente de política, una más atenta a las necesidades de la gente y menos centrada en proteger a los políticos de la investigación", dijo a los periodistas.
El propio poder judicial había expresado una fuerte oposición: más del 80% de los miembros de la Asociación Nacional de Magistrados de Italia organizaron una huelga de un día el año pasado en protesta contra los cambios propuestos.
Consecuencias políticas y ecos europeos
La derrota tiene importantes implicaciones políticas. Es el primer gran revés para lo que ha sido un gobierno de coalición italiano inusualmente estable, y se produce justo un año antes de las elecciones parlamentarias. La participación, superior a la esperada, ha revitalizado a la oposición de centro-izquierda, que ha salido de la campaña más unida que en años. Schlein declaró que las fuerzas de la oposición "construirán una alternativa real a este gobierno".
El resultado también resuena más allá de las fronteras de Italia. En un momento en que la independencia judicial se enfrenta a presiones en toda Europa -desde las prolongadas disputas sobre el estado de derecho en Polonia hasta la continua fricción de Hungría con las instituciones de la UE-, los votantes italianos enviaron una clara señal de que las garantías constitucionales para un poder judicial independiente siguen siendo una prioridad para las democracias europeas.
Qué viene después
Meloni ha descartado la dimisión e insiste en que su coalición sigue siendo estable. Sin embargo, el resultado del referéndum plantea interrogantes sobre su capacidad para avanzar en otros ambiciosos proyectos constitucionales, incluido un cambio propuesto hacia la elección directa del Primer Ministro. Con las elecciones de 2027 en el horizonte, la votación sobre el poder judicial puede resultar un punto de inflexión, no sólo para el mandato de Meloni, sino para la trayectoria de la política italiana.