Un aerosol nasal para combatir la COVID, la gripe, la neumonía y las alergias
Investigadores de Stanford Medicine han desarrollado una vacuna nasal universal que reprograma las células inmunitarias innatas del pulmón, proporcionando una amplia protección contra virus, bacterias y alérgenos durante al menos tres meses, lo que podría reemplazar múltiples vacunas anuales.
Un solo aerosol, muchos enemigos
Científicos de Stanford Medicine han desarrollado una vacuna en aerosol nasal que, en experimentos con ratones, protegió contra una extraordinaria variedad de amenazas respiratorias: SARS-CoV-2, otros coronavirus, bacterias adquiridas en hospitales e incluso alérgenos comunes. Los resultados, publicados el 19 de febrero en la revista Science, representan una desviación fundamental de más de dos siglos de diseño de vacunas.
Las vacunas tradicionales entrenan al sistema inmunitario para reconocer un patógeno específico. Esta hace algo mucho más ambicioso: reprograma las células inmunitarias innatas de los propios pulmones, poniendo efectivamente el tracto respiratorio en alerta máxima permanente contra cualquier amenaza que llegue.
Rompiendo con 230 años de lógica de las vacunas
La fórmula de la vacuna, designada GLA-3M-052-LS+OVA, no imita ningún virus o bacteria en particular. En cambio, imita las señales moleculares que las células inmunitarias utilizan para comunicarse entre sí durante una infección activa. También contiene una proteína de huevo inofensiva (ovalbúmina) que atrae a las células T a los pulmones, donde mantienen la respuesta innata elevada durante semanas o meses.
"El sistema inmunitario pulmonar está tan preparado y tan alerta que puede lanzar respuestas adaptativas en tan solo tres días", dijo Bali Pulendran, autor principal del estudio y profesor de patología y microbiología en Stanford. En ratones no vacunados, una respuesta adaptativa comparable tarda aproximadamente dos semanas, un período en el que pueden producirse enfermedades graves o la muerte.
Pulendran calificó los resultados como "una vacuna universal contra diversas amenazas respiratorias".
Lo que muestran los datos de los ratones
En experimentos controlados, los ratones que recibieron tres dosis intranasales de la vacuna mostraron:
- Una reducción de 700 veces en los niveles de virus pulmonares tras la exposición al SARS-CoV-2
- Supervivencia completa durante los desafíos virales que mataron a los controles no vacunados
- Protección que dura al menos tres meses contra múltiples cepas de coronavirus
- Resistencia a Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii, dos bacterias responsables de peligrosas infecciones adquiridas en hospitales
- Reducción de las respuestas alérgicas a los ácaros del polvo doméstico, con las vías respiratorias permaneciendo despejadas
El mecanismo inmunitario detrás del avance
La clave que impulsó la investigación fue que las células T reclutadas en los pulmones como parte de la respuesta inmunitaria adaptativa estaban enviando señales de citoquinas continuas a las células inmunitarias innatas, manteniéndolas activas durante mucho más tiempo de lo normal. La vacuna replica artificialmente esas señales, utilizando estimulantes de receptores tipo Toll para mantener la preparación del sistema innato durante meses en lugar de los pocos días habituales.
Esta doble activación (células innatas preparadas para una respuesta rápida, células T que mantienen la alerta) crea lo que los investigadores describieron como una defensa de "doble golpe" contra los patógenos.
Optimismo cauto de expertos externos
No todo el mundo está convencido de que el enfoque se traduzca a los humanos sin problemas. Florian Krammer, vacunólogo del Monte Sinaí, advirtió que el sistema inmunitario innato puede tener límites inherentes en cuanto a cuánto se puede mejorar, una preocupación relevante tanto para la seguridad como para la eficacia. No obstante, Krammer apoyó seguir adelante con las pruebas en humanos.
El camino hacia los ensayos en humanos
El equipo de Stanford planea comenzar los ensayos de seguridad de Fase I y estima un plazo de cinco a siete años hasta la posible disponibilidad comercial, dependiendo de una financiación adecuada. Pulendran prevé un escenario práctico en el que un solo aerosol nasal de otoño proporcione cobertura estacional contra la COVID-19, la gripe, el VRS, el resfriado común, la neumonía bacteriana y los alérgenos de primavera, reemplazando efectivamente las múltiples inyecciones que muchas personas reciben actualmente cada año.
Si los resultados se mantienen en humanos, las implicaciones se extienden mucho más allá de la comodidad. Una vacuna nasal de amplio espectro podría proporcionar una primera línea de defensa fundamental contra futuros patógenos pandémicos, incluidos los que aún no existen.