Cannabis medicinal: ineficaz contra la ansiedad y la depresión
La revisión sistemática más amplia jamás realizada, publicada en The Lancet Psychiatry, concluye que el cannabis medicinal no es eficaz para tratar la ansiedad, la depresión o el estrés postraumático, a pesar de que millones de personas lo utilizan para estos fines.
Un estudio sin precedentes cuestiona el cannabis terapéutico
Millones de personas en todo el mundo consumen cannabis medicinal para aliviar su ansiedad, su depresión o su estrés postraumático. Sin embargo, la revisión sistemática más amplia jamás realizada sobre el tema acaba de concluir que no existe ninguna prueba científica sólida de su eficacia para estos trastornos. Publicada en marzo de 2026 en The Lancet Psychiatry, este metaanálisis llega en un momento crucial para Francia, donde la experimentación con el cannabis terapéutico está llegando a su fin.
54 ensayos clínicos, un balance desolador
El equipo dirigido por Jack Wilson y Emily Stockings, de la Universidad de Sídney (Matilda Centre for Research in Mental Health and Substance Use), analizó 54 ensayos clínicos aleatorizados realizados entre 1980 y 2025, que involucraron a aproximadamente 2.500 pacientes en todo el mundo. Los resultados son contundentes: los medicamentos a base de cannabis —ya contengan cannabidiol (CBD), tetrahidrocannabinol (THC) o una combinación de ambos— no ofrecen ninguna ventaja en comparación con el placebo para tratar la ansiedad, el estrés postraumático, los trastornos psicóticos, la anorexia o los trastornos relacionados con los opioides.
Más sorprendente aún: no existe ningún ensayo clínico aleatorizado que se centre específicamente en la eficacia del cannabis contra la depresión, una constatación calificada de «vergonzosa» por Ryan Vandrey, investigador de la Universidad Johns Hopkins.
«En ausencia de pruebas en este momento, el uso común del cannabis medicinal para los trastornos de salud mental rara vez está justificado»
— Jack Wilson, autor principal del estudio
Riesgos subestimados
Más allá de la ineficacia constatada, los investigadores alertan sobre los riesgos potenciales. Una revisión paralela publicada en JAMA Internal Medicine identifica peligros significativos para los adolescentes, las personas predispuestas a los trastornos psicóticos o bipolares, y aquellas con riesgo de adicción. Los efectos secundarios más frecuentes —náuseas, sequedad de boca, fatiga— siguen siendo moderados, pero la duración media de los ensayos analizados fue de solo cinco semanas, demasiado corta para evaluar las consecuencias a largo plazo.
No obstante, se observaron algunos resultados positivos para el insomnio, el síndrome de Tourette y ciertos trastornos del espectro autista, pero las pruebas siguen siendo débiles. Ziva Cooper, investigadora de la UCLA, subraya que algunos compuestos como el CBD podrían tener beneficios específicos que esta revisión global no permite distinguir.
Un reto importante para Francia
Estas conclusiones llegan en un momento crucial para Francia. La experimentación nacional del cannabis terapéutico, iniciada en 2021 bajo la égida de la ANSM (Agence nationale de sécurité du médicament), llega a su fin el 31 de marzo de 2026. No se pueden incluir nuevos pacientes desde marzo de 2024, y solo los pacientes ya tratados siguen beneficiándose de una cobertura reembolsada por la Seguridad Social.
Se espera un decreto que regule el acceso permanente al cannabis medicinal a lo largo de 2026, con una integración en el derecho común prevista para finales de 2026 o principios de 2027. Paralelamente, Australia, Alemania, Canadá y Brasil ya autorizan su uso terapéutico.
Fundamentar las políticas en la ciencia
Este estudio recuerda una discrepancia preocupante: alrededor del 27% de los adultos en Estados Unidos y Canadá declaran utilizar el cannabis con fines médicos, y casi la mitad de ellos lo hacen para controlar los síntomas de salud mental. Los autores abogan por ensayos clínicos de gran envergadura y de larga duración, financiados independientemente de la industria, con el fin de guiar las decisiones políticas sobre bases científicas sólidas en lugar de percepciones populares.