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Cómo el Informe Mundial de la Felicidad clasifica a los países

El Informe Mundial de la Felicidad utiliza una pregunta engañosamente simple para clasificar a casi 150 países según su bienestar. Aquí se explica cómo funciona la escalera de Cantril, qué factores explican las puntuaciones y por qué los críticos dicen que el método tiene puntos ciegos.

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Redakcia
4 min de lectura
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Cómo el Informe Mundial de la Felicidad clasifica a los países

Una sola pregunta que clasifica al mundo

Cada año desde 2012, el Informe Mundial de la Felicidad ha publicado una lista clasificada de casi 150 países, desde las poblaciones más satisfechas de la Tierra hasta las menos satisfechas. Los gobiernos lo citan, los periodistas lo titulan y las redes sociales lo debaten. Pero detrás de las clasificaciones se esconde una metodología sorprendentemente simple, y un conjunto de limitaciones que son fáciles de pasar por alto.

Orígenes: de Bután a la ONU

El informe tiene sus raíces en una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas (65/309) de 2011, titulada La felicidad: hacia una definición holística del desarrollo. Inspirada en parte por la búsqueda de Bután, durante décadas, de la "Felicidad Nacional Bruta", la resolución invitó a los estados miembros a medir el bienestar de los ciudadanos junto con los indicadores económicos tradicionales. El primer informe se lanzó en abril de 2012 y, desde 2016, se publica cada 20 de marzo, el Día Internacional de la Felicidad de la ONU.

Desde 2024, el informe ha sido publicado por el Wellbeing Research Centre at the University of Oxford, en colaboración con Gallup, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU y un consejo editorial de investigadores independientes.

La escalera de Cantril: una pregunta, diez peldaños

Toda la clasificación se basa en un único elemento de la encuesta llamado Escala de Autoevaluación del Esfuerzo de Cantril. Se pide a los encuestados que imaginen una escalera con peldaños numerados del 0 (la peor vida posible) al 10 (la mejor vida posible) y que se sitúen en ella. No se menciona la "felicidad" ni la "satisfacción" en la pregunta, a propósito. Esa neutralidad facilita la traducción de la pregunta y la hace menos cargada culturalmente que las preguntas específicas sobre emociones.

La Encuesta Mundial de Gallup recopila aproximadamente 1.000 respuestas por país cada año. Para suavizar el ruido anual, el informe promedia tres años de datos para cada edición. Las naciones nórdicas han dominado los primeros puestos: Finlandia ha liderado la clasificación durante nueve años consecutivos, más recientemente con una puntuación media de 7,764.

Seis factores que explican las puntuaciones

Si bien la clasificación en sí proviene únicamente de la pregunta de la escalera, los investigadores del informe luego preguntan: ¿por qué difieren las puntuaciones entre países? Modelan seis variables explicativas:

  • PIB per cápita: nivel de vida material
  • Apoyo social: tener a alguien con quien contar en momentos de dificultad
  • Esperanza de vida saludable: años de buena salud al nacer
  • Libertad para tomar decisiones vitales: autonomía percibida
  • Generosidad: donaciones caritativas recientes
  • Percepciones de corrupción: confianza en el gobierno y las empresas

Estos factores se utilizan para explicar la variación en las puntuaciones, no para calcularlas. La clasificación de un país depende enteramente de lo que sus residentes informan en la escalera.

Lo que dicen los críticos

El informe no está exento de controversia. Académicos de instituciones como ORF y UCLA Anderson han planteado varias objeciones:

  • Sesgo cultural: La metáfora de la escalera y su énfasis en la evaluación individual de la vida pueden reflejar nociones occidentales de bienestar que no se traducen limpiamente en todas las culturas.
  • Muestras pequeñas: Encuestar a aproximadamente 1.000–3.000 personas por país corre el riesgo de subrepresentar a poblaciones grandes y diversas.
  • Dimensiones faltantes: Los seis factores explicativos omiten la seguridad laboral, la desigualdad de ingresos, la movilidad social y el acceso a la educación, todo lo cual da forma a la experiencia vivida.
  • Correlación, no causalidad: El modelo no puede probar que ningún factor individual cause la felicidad, solo que co-varía con puntuaciones más altas.

Por qué sigue siendo importante

A pesar de estas advertencias, el Informe Mundial de la Felicidad ha cambiado las conversaciones políticas en todo el mundo. Países como Nueva Zelanda e Islandia han adoptado presupuestos de bienestar que miran más allá del PIB, inspirados en parte por el marco del informe. Tanto para los investigadores como para los responsables políticos, la clasificación anual sirve como un recordatorio recurrente de que la producción económica por sí sola no captura lo que hace que una sociedad prospere.

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