Cuba: diez días de protestas sacuden al régimen
Cuba cumple su décima jornada consecutiva de protestas masivas el 16 de marzo de 2026, con cacerolazos, barricadas e incendios ante apagones de hasta 19 horas y una crisis alimentaria sin precedentes. Díaz-Canel admite conversaciones con Washington y libera 51 presos políticos.
La isla en ebullición
Cuba amaneció el lunes 16 de marzo de 2026 con su décima jornada consecutiva de protestas generalizadas, las más intensas desde el histórico levantamiento del 11 de julio de 2021. En varios barrios de La Habana —Nuevo Vedado, Lawton, Diez de Octubre— los ciudadanos volvieron a golpear cacerolas, erigir barricadas e incendiar basura en las calles, hartos de apagones que se prolongan hasta 19 horas diarias y de una escasez de alimentos que ha alcanzado niveles desesperantes, según informaron Al Jazeera y NPR.
El colapso energético
El detonante inmediato es una catástrofe eléctrica sin parangón. La red nacional cubana registra un déficit de 1.930 megavatios, dejando al 61% de la isla sin suministro durante la noche. El lunes, el sistema sufrió una desconexión total, el tercer gran apagón en cuatro meses, según la CNN. Las autoridades lograron restablecer la electricidad solo al 5% de los clientes habaneros —unos 42.000 hogares— y a varios hospitales, con advertencias de que los circuitos podían volver a fallar.
La crisis energética tiene raíces estructurales: infraestructura envejecida, falta de repuestos y, sobre todo, la interrupción del suministro de petróleo venezolano. El propio Díaz-Canel reconoció que Cuba no ha recibido envíos de crudo en tres meses, agravando la dependencia de unas termoeléctricas al límite de su vida útil.
Protestas que queman sedes del Partido
El episodio más violento se registró en Morón, provincia de Ciego de Ávila, donde centenares de manifestantes —en su mayoría jóvenes— asaltaron e incendiaron la sede municipal del Partido Comunista, sacando archivos, ordenadores y mobiliario a la calle para quemarlos. La policía abrió fuego contra los protestantes, hiriendo a al menos una persona, y detuvo a cinco ciudadanos, según CNN en Español. El presidente Díaz-Canel reconoció el «malestar social», pero advirtió que «para el vandalismo y la violencia no habrá impunidad».
Giro diplomático: Washington y el Vaticano
Ante la presión acumulada, el régimen ejecutó un doble movimiento de apertura. Por un lado, Díaz-Canel confirmó públicamente que funcionarios cubanos mantienen conversaciones con representantes de la administración Trump para identificar vías de entendimiento y reducir la confrontación bilateral. Por otro, anunció la liberación de 51 presos políticos, presentada como un gesto de buena voluntad tras una negociación mediada por el Vaticano, según CNN en Español e Infobae.
Sin embargo, Amnistía Internacional denunció el uso de los presos «como fichas de cambio en un juego político» y exigió la liberación inmediata e incondicional de todos los detenidos por motivos políticos.
La mirada de España y la diáspora
España sigue con especial atención el desarrollo de la crisis. Con más de 160.000 residentes cubanos registrados según el INE —y una comunidad mucho más amplia en situación irregular—, el país ibérico es el principal destino europeo de la diáspora cubana. En Madrid, concentraciones ante la Puerta del Sol han expresado solidaridad con los manifestantes en la isla. Organizaciones de exiliados advierten de que una agudización de la represión podría desencadenar nuevas oleadas migratorias hacia Europa, en un contexto en que más de un millón de cubanos han abandonado el país desde 2021, reduciendo la población efectiva de la isla a entre 8,6 y 8,8 millones de personas.
¿Punto de inflexión?
Analistas consultados por varios medios internacionales coinciden en que la combinación de protestas sostenidas, colapso energético y apertura diplomática inédita sitúa a Cuba ante un momento decisivo. La pregunta que planea sobre La Habana —y sobre las cancillerías de Madrid, Washington y Ciudad del Vaticano— es si el régimen tiene margen real para reformarse o si la presión de la calle acabará superando su capacidad de control.