Economía

Crisis del petróleo: Eslovaquia y Hungría construyen un nuevo oleoducto

Eslovaquia y Hungría han firmado un acuerdo para la construcción de un oleoducto de 127 kilómetros entre la refinería Slovnaft de Bratislava y la húngara MOL. El proyecto, que deberá estar terminado en el primer semestre de 2027, es una respuesta directa a la interrupción del tránsito de petróleo a través del oleoducto Druzhba y al fuerte aumento de los precios provocado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

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Redakcia
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Crisis del petróleo: Eslovaquia y Hungría construyen un nuevo oleoducto

La interrupción del oleoducto Druzhba desata una crisis

Desde el 27 de enero de 2026, cuando un ataque con drones rusos dañó la infraestructura del oleoducto cerca del nudo petrolero ucraniano de Brody, el petróleo dejó de fluir hacia Eslovaquia y Hungría a través del oleoducto Družba. El gobierno eslovaco declaró inmediatamente el estado de emergencia petrolera, la refinería Slovnaft detuvo las exportaciones de combustible a Ucrania y redirigió el suministro exclusivamente al mercado interno. Kiev, a pesar de las insistencias de ambos gobiernos, no ha restablecido el oleoducto; según Budapest y Bratislava, por razones políticas, según Kiev, debido a los daños persistentes de los ataques rusos.

Un nuevo oleoducto de 127 kilómetros como solución permanente

Tras semanas de tensión diplomática, el 16 de marzo de 2026 se produjo un anuncio trascendental: el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, y la ministra eslovaca de Economía, Denisa Saková, firmaron un acuerdo para la construcción de un oleoducto de 127 kilómetros que conectará las refinerías Slovnaft en Bratislava y MOL en Százhalombatta. La nueva tubería transportará hasta 1,5 millones de toneladas de productos petrolíferos al año, principalmente diésel y gasolina, y debería estar operativa en el primer semestre de 2027.

Szijjártó describió el proyecto como una protección contra el "chantaje" que ambos estados están experimentando actualmente. El oleoducto permitirá trasladar de forma flexible los combustibles entre las refinerías en función de las necesidades actuales del mercado y reducirá la dependencia de ambos países de rutas de tránsito inestables.

El Adria croata: un sustituto caro

Mientras no se construya la nueva infraestructura, Eslovaquia y Hungría dependen del oleoducto Adria a través de Croacia. La parte croata cobra por el acceso a su red unas tarifas tres veces superiores a la media europea. Ambos estados han presentado una denuncia conjunta ante la Comisión Europea. Mientras tanto, funcionarios ucranianos han propuesto a la UE utilizar la ruta Odesa-Brody como otra alternativa, pero ni siquiera esta opción puede sustituir a largo plazo la capacidad del Druzhba.

El conflicto iraní eleva el precio del petróleo por encima de los 100 dólares

La crisis del petróleo se ha visto agravada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Tras los ataques conjuntos estadounidense-israelíes de finales de febrero de 2026, Irán amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz, a través del cual pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. El precio del petróleo Brent se ha disparado desde unos 70 dólares hasta más de 110 dólares por barril, y los futuros, según Bloomberg, se han acercado a los 120 dólares, los valores más altos desde 2022. La crisis energética mundial ha afectado así a ambas materias primas clave a la vez: el petróleo y el gas natural.

Duslo Šaľa ha limitado la producción de amoníaco

La industria eslovaca también está sintiendo las consecuencias de la crisis energética. La fábrica química Duslo Šaľa, el mayor productor eslovaco de fertilizantes, ha reducido la producción de amoníaco al mínimo técnico. El gas natural no sólo funciona aquí como fuente de energía, sino también como materia prima clave: cuando su precio supera el precio del producto final, la producción deja de ser rentable. La dirección de la empresa descarta por ahora los despidos, pero advierte de que la situación podría empeorar aún más si persiste el conflicto.

El ultimátum de Fico y las negociaciones con Merz

El primer ministro Robert Fico ha dado un ultimátum a sus socios: exige una solución para el martes. Al mismo tiempo, se remite a las negociaciones con el canciller alemán Friedrich Merz sobre la eliminación gradual de los combustibles fósiles rusos de la energía europea. La UE se ha fijado el objetivo de poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles rusos para 2028, un plazo ante el que el gobierno eslovaco se muestra reservado. El nuevo oleoducto de 127 kilómetros representa, por tanto, un compromiso pragmático: la estabilidad energética, que evita las zonas de tránsito inestables, pero deja sin respuesta las cuestiones a largo plazo sobre la diversificación de las fuentes.

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