El escudo nuclear de Europa: Merz apuesta por París y Londres
El canciller federal Friedrich Merz está considerando si los aviones de combate alemanes podrían transportar en el futuro armas nucleares francesas y británicas, un cambio de paradigma histórico en la política de seguridad alemana ante las crecientes dudas sobre las garantías estadounidenses bajo Trump.
Un cambio de rumbo histórico en Berlín
El canciller federal Friedrich Merz ha hecho una de las propuestas de política de seguridad más significativas de la historia alemana de la posguerra: los aviones de combate alemanes podrían transportar en el futuro armas nucleares francesas y británicas. En una entrevista en podcast muy comentada, Merz declaró en febrero de 2026 que consideraba "posible" integrar a la Bundeswehr en una disuasión nuclear europea conjunta, sin que Alemania aspire a tener sus propias armas nucleares. Con ello, Berlín retoma por primera vez en serio una oferta que París ya había hecho hace años.
Detonante: Dudas sobre la promesa de protección estadounidense
El impulso para este debate proviene de Washington. El presidente Donald Trump ha cuestionado públicamente en repetidas ocasiones las garantías de seguridad estadounidenses para Europa, que durante décadas se habían dado por sentadas. Si Estados Unidos desplegaría su escudo nuclear sobre Europa en caso de emergencia, se considera ahora una variable incierta entre los expertos en seguridad. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, en febrero, Merz dijo que había iniciado "las primeras conversaciones" con el presidente francés Emmanuel Macron sobre una disuasión nuclear europea.
Desde hace décadas, Alemania tiene la capacidad, en el marco del acuerdo de reparto nuclear de la OTAN, de transportar bombas B61 estadounidenses con aviones de combate. Los anticuados aviones Tornado están siendo sustituidos actualmente por modernos aviones F-35. La idea de Merz: esta capacidad podría extenderse en principio a las armas nucleares europeas.
La "disuasión avanzada" de Macron para Europa
Francia reaccionó con un anuncio de gran alcance. El 2 de marzo de 2026, Macron presentó una nueva doctrina nuclear que denominó "dissuasion avancée" (disuasión avanzada). Francia aumentará por primera vez desde 1992 su número de cabezas nucleares, hasta ahora unas 290. Al mismo tiempo, los bombarderos atómicos franceses podrán estacionarse en suelo europeo para dificultar los cálculos de los posibles agresores. Ocho países europeos, entre ellos Alemania, Polonia, los Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca, se han declarado dispuestos, según los informes, a participar en este marco.
Sin embargo, Macron subrayó inequívocamente que la potestad de decisión sobre el uso de las armas nucleares francesas sigue siendo exclusivamente de París. Se trata de una ampliación del concepto de disuasión francés, no de una "bomba" europea común.
Gran Bretaña como tercer socio
También se ha incluido a Gran Bretaña en las nuevas reflexiones, aunque Londres ya no es miembro de la UE. El Primer Ministro Keir Starmer declaró que se está "profundizando la cooperación nuclear con Francia". Un Nuclear Steering Group en París está estrechando la política nuclear de ambos países. En marzo de 2026, Alemania, Francia y Gran Bretaña acordaron además, en una declaración conjunta, medidas coordinadas contra las capacidades de misiles y drones iraníes, una señal de un creciente triángulo de política de seguridad.
Cambio de paradigma con riesgos
Los expertos en seguridad califican la iniciativa de Merz como un punto de inflexión histórico. Durante décadas, Alemania había evitado cualquier debate sobre un papel más importante en la disuasión nuclear, un reflejo de la Segunda Guerra Mundial. Los críticos advierten de una erosión del Tratado de No Proliferación y de una peligrosa lógica de rearme nuclear en Europa. Los partidarios, por su parte, argumentan que la cambiante situación mundial -con una Rusia impredecible y una América insegura- obliga a Europa a replantearse su propia defensa.
Queda por ver si de las conversaciones surgirán estructuras concretas. Pero la ruptura del tabú se ha consumado: Alemania debate la disuasión nuclear, y lo hace en serio.