Economía

Encuestas divididas: Fidesz contra Tisza en las elecciones del 12 de abril

De cara a las elecciones húngaras de 2026, las encuestas de opinión pública contradictorias –algunas instituciones miden una ventaja para Tisza, otras una superioridad para Fidesz– profundizan aún más la incertidumbre política, mientras que el estancamiento económico y el debate sobre la soberanía dominan la campaña.

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Redakcia
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Encuestas divididas: Fidesz contra Tisza en las elecciones del 12 de abril

Encuestas de opinión pública enfrentadas

De cara a las elecciones parlamentarias del 12 de abril, el mercado húngaro de encuestas de opinión pública se ha dividido. Según la última encuesta de Závecz Research, el Partido Tisza se sitúa en el 49 por ciento entre los votantes seguros, mientras que Fidesz–KDNP alcanza el 39 por ciento, lo que supone una ventaja de diez puntos para la oposición. Por el contrario, los datos del instituto Magyar Társadalomkutató sitúan a los partidos gobernantes en el 51 por ciento, mientras que el Partido Tisza solo alcanza el 41 por ciento: una diferencia de la misma magnitud, pero en dirección opuesta.

Las mediciones que se sitúan entre estos dos extremos tampoco muestran una imagen uniforme. Una encuesta de enero del 21 Kutatóközpont midió una ventaja de 16 puntos porcentuales para el Partido Tisza entre los votantes seguros. Medián encontró una ventaja de Tisza del 40-33 por ciento en toda la población adulta, mientras que según el Instituto Iránytű, casi la mitad de los húngaros todavía esperan que gane Fidesz.

¿Debate metodológico o lucha política?

Según el politólogo Gábor Török, la diferencia entre los resultados de los institutos de investigación progubernamentales e independientes "no se puede explicar sobre una base de investigación". Detrás de las diferencias pueden estar diferentes métodos de muestreo, diferentes planteamientos de las preguntas y, según algunos críticos, una distorsión intencionada.

El presidente de la Oficina de Protección de la Soberanía, Tamás Lánczi, acusó el verano pasado a los institutos cercanos a la oposición –entre ellos el 21 Kutatóközpont, Medián y el Instituto Publicus– de "abusar" de las encuestas de opinión pública y de realizar "encargos extranjeros". Sin embargo, el análisis de Átlátszó señaló que los institutos cercanos al gobierno tienen relaciones financieras regulares con el gobierno de Fidesz, lo que pone en duda la objetividad en ambos lados.

Economía y soberanía: los principales mensajes de la campaña

En la campaña, que comenzó oficialmente el 21 de febrero, los dos bandos ofrecen narrativas diferentes. El primer ministro Orbán Viktor sitúa la recuperación de la soberanía en el centro de sus mensajes y promete que eliminará la "maquinaria opresora de Bruselas" en el período posterior a abril. Sin embargo, la situación económica no justifica el tono confiado: el PIB húngaro creció solo un 0,3 por ciento en 2025, y el deterioro del nivel de vida y el descontento por la corrupción alimentan la movilización de la oposición.

Péter Magyar, el candidato a primer ministro del Partido Tisza, por su parte, promete la reinserción europea y el fortalecimiento de la alianza de la OTAN. Con el lema "Ha llegado el momento", está ocupando el terreno con una gira rural de 55 días, mostrando la posibilidad de una comunicación política independiente de los medios controlados por Fidesz.

¿Qué se decidirá el 12 de abril?

Según el resumen de Euronews, el promedio agregado de encuestas de opinión pública de Politico ha mostrado consistentemente una ventaja de Tisza durante algún tiempo, pero las mediciones progubernamentales contradicen esto. El análisis del Budapest Business Journal advierte: la experiencia de 2022 es una señal de advertencia. En aquel entonces, varios institutos también indicaron una competencia reñida, pero Fidesz aún obtuvo una mayoría de dos tercios debido al efecto distorsionador de mandatos del sistema electoral mixto. Podría haber una diferencia dramática entre las proporciones de votos y los escaños parlamentarios obtenidos, lo que aconseja precaución en ambos bandos.

En las semanas que quedan hasta que se abran las urnas, una cuestión quizás más importante que la "guerra de números" de las encuestas de opinión pública será hacia dónde se mueven los votantes indecisos y los que hasta ahora se han quedado en casa.

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