Francia restituye el tambor Djidji Ayôkwé a Costa de Marfil
El 20 de febrero de 2026, París restituyó oficialmente el tambor parlante Djidji Ayôkwé a Costa de Marfil, 110 años después de su confiscación colonial, un gesto histórico que se inscribe en un amplio movimiento de repatriación del patrimonio africano.
El 20 de febrero de 2026, en el corazón del museo del Quai Branly – Jacques Chirac en París, un tambor de 430 kilogramos recuperó su destino. Francia restituyó oficialmente a Costa de Marfil el Djidji Ayôkwé, tambor parlante de la etnia Ébrié, confiscado hace ciento diez años por la administración colonial. Un gesto histórico, tanto simbólico como político.
El instrumento sagrado del pueblo Ébrié
Con más de tres metros de largo y un peso de 430 kilogramos, el Djidji Ayôkwé —literalmente «pantera-león» en lengua ébrié— era mucho más que un instrumento de música. Este tambor parlante transmitía mensajes codificados entre los pueblos de la región de Abiyán, anunciaba las ceremonias rituales y alertaba a las comunidades Atchan ante el peligro, especialmente durante las operaciones de reclutamiento forzoso en la época colonial. Su voz rítmica encarnaba la identidad espiritual y política de todo un pueblo.
Ciento diez años de exilio forzado
En 1916, las autoridades coloniales francesas se incautaron del instrumento. Salió definitivamente de Costa de Marfil en 1929, expuesto primero en el museo del Trocadero de París y luego integrado en las colecciones del museo del Quai Branly – Jacques Chirac. Durante décadas, el principio de inalienabilidad de las colecciones públicas francesas bloqueó toda restitución: un bien que entraba en las colecciones nacionales no podía, en teoría, salir de ellas.
Una movilización diplomática decisiva
El 1 de agosto de 2019, el presidente marfileño Alassane Ouattara formuló una solicitud oficial de restitución. Emmanuel Macron confirmó su apoyo en octubre de 2021. La adopción de la ley n.º 2025-644, el 16 de julio de 2025, es lo que hizo posible jurídicamente la devolución: este texto crea una excepción al principio de inalienabilidad para los bienes culturales «apropiados ilícitamente» entre 1815 y 1972. El Senado dio un nuevo paso en enero de 2026 al adoptar un marco que permite repatriaciones a gran escala.
La ceremonia del 20 de febrero de 2026
En este contexto, los ministros de Cultura de ambos países —Rachida Dati por Francia y Françoise Remarck por Costa de Marfil— firmaron el acta oficial de transferencia en el Quai Branly.
«Este regreso no es un ajuste de cuentas con la historia; es la victoria del diálogo sobre el silencio».Rachida Dati subrayó la voluntad de Francia de afrontar su pasado colonial «con lucidez y de manera apaciguada».
El tambor deberá ser trasladado físicamente antes del 17 de julio de 2026. Se expondrá en el museo de las Civilizaciones de Abiyán, cuya modernización cuenta con el apoyo francés de 4,3 millones de euros, que incluye la digitalización de las colecciones y la formación del personal en colaboración con grandes instituciones francesas. Está prevista una ceremonia nacional en Abiyán antes del verano de 2026.
Primer paso hacia 148 restituciones
El Djidji Ayôkwé es el primero de los 148 objetos reclamados por Abiyán a París. Se inscribe en un movimiento más amplio iniciado por la restitución, en 2021, de los tesoros reales de Abomey a Benín. Si bien algunos críticos lamentan que la nueva ley evite toda referencia explícita a la palabra «colonización» o a cualquier forma de reparación, este regreso marca una ruptura simbólica importante. Al adelantarse a sus socios europeos como Bélgica o el Reino Unido, Francia envía una señal fuerte: el diálogo intercultural y la justicia memorial son posibles.