España, escudo renovable contra la crisis del petróleo
España se ha convertido en un referente mundial de transición energética: con más del 56% de electricidad renovable y 80 GW instalados, logra amortiguar el impacto de la escalada del crudo mientras otros países europeos sufren facturas disparadas.
Un colchón verde frente a la tormenta del crudo
Mientras el barril de Brent supera los 112 dólares y las facturas energéticas se disparan en gran parte de Europa por la crisis en Oriente Medio, España emerge como un caso de éxito poco habitual: un país que ha logrado amortiguar el golpe gracias a su apuesta por las energías renovables. Según Euronews, la expansión eólica y solar española ha reducido la influencia de los generadores fósiles sobre el precio de la electricidad en un 75% desde 2019, según datos del think tank energético Ember.
De los precios más caros a los más baratos de Europa
En 2019, España registraba algunas de las tarifas eléctricas más altas del continente. A principios de 2026, la situación se ha invertido: el país disfruta de algunos de los precios de electricidad más bajos de Europa. La clave ha sido duplicar su capacidad eólica y solar desde 2019, añadiendo más de 40 GW, más que cualquier otro país de la UE salvo Alemania, cuyo mercado eléctrico duplica al español.
Las cifras hablan por sí solas. España cerró 2025 con más de 80 GW de capacidad renovable instalada —48.130 MW de solar fotovoltaica y 33.150 MW de eólica— y arrancó 2026 con las renovables aportando el 56,1% de la generación eléctrica, según Strategic Energy Europe. Si se suman las tecnologías libres de emisiones, incluyendo la nuclear, el porcentaje asciende al 71,2%.
Ahorro millonario en importaciones
La transición no solo ha reducido facturas domésticas. Entre 2020 y 2024, las nuevas instalaciones solares y eólicas permitieron a España evitar la importación de 26.000 millones de metros cúbicos de gas, con un ahorro estimado de 13.500 millones de euros, el mayor recorte en la factura de importaciones energéticas de toda la UE.
Además, la exposición directa de España al estrecho de Ormuz es limitada: apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas que llega al país transita por esa ruta, según datos del Gobierno recogidos por Infobae.
Un plan de emergencia con mirada estructural
El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó el 20 de marzo un plan de más de 80 medidas que combina ayudas inmediatas —rebaja del IVA al 10% en gasolina, luz y gas, liberación de 11,5 millones de barriles de reservas estratégicas— con medidas estructurales para acelerar la electrificación y el despliegue renovable. Entre ellas, la recuperación de la deducción del 15% en el IRPF por compra de vehículos eléctricos e incentivos para la rehabilitación energética de viviendas.
El reto pendiente: red e infraestructura
El éxito español tiene, sin embargo, límites que abordar. Durante 2025, los promotores solicitaron 40 GW de acceso a la red, pero solo 4,5 GW fueron aprobados; 25 GW fueron rechazados por falta de capacidad. El 83,4% de los nodos de la red eléctrica están saturados, según datos del sector. La meta oficial —alcanzar el 74% de electricidad renovable en 2030— exige instalar unos 50 GW adicionales en apenas cuatro años.
Como resume el experto en finanzas energéticas Gerard Reid: los equipos renovables se compran una vez cada 25 años, mientras que los combustibles fósiles exigen compras continuas a precios volátiles. En tiempos de crisis geopolítica, esa diferencia se convierte en un escudo económico difícil de ignorar.