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Macron anuncia una nueva doctrina nuclear. ¿Qué gana Polonia?

Francia anuncia una nueva doctrina nuclear con una dimensión europea. Polonia y Alemania esperan garantías de seguridad concretas después de que la credibilidad del paraguas nuclear estadounidense bajo la administración Trump se ponga en duda.

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Redakcia
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Macron anuncia una nueva doctrina nuclear. ¿Qué gana Polonia?

Histórico discurso desde la base de Brest

El lunes 2 de marzo, Emmanuel Macron pronunció un discurso desde la base de submarinos Île Longue cerca de Brest, el corazón estratégico de la disuasión nuclear francesa. Desde allí operan cuatro submarinos nucleares capaces de transportar misiles balísticos M51 con ojivas nucleares. Francia dispone de un arsenal de aproximadamente 290 ojivas, el cuarto más grande del mundo, y gasta cerca de 5.600 millones de euros al año en su mantenimiento.

Fue el segundo gran discurso de Macron sobre temas nucleares desde su elección en 2017. El anterior, pronunciado en 2020, propuso a los europeos un "diálogo estratégico" sobre el papel de la disuasión francesa. Entonces, pocos quisieron escuchar. Hoy, la situación es fundamentalmente diferente.

¿Por qué ahora? Tres fuerzas impulsoras

Tres factores explican este cambio de actitud. En primer lugar, la invasión rusa a gran escala de Ucrania, que ya dura cinco años, ha puesto de manifiesto que la amenaza militar para Europa es real. En segundo lugar, la administración de Donald Trump ha socavado sistemáticamente la credibilidad de los compromisos de la alianza estadounidense dentro de la OTAN. En tercer lugar, las capitales europeas han comenzado a formular una pregunta hasta ahora considerada herética: ¿arriesgaría realmente Washington un intercambio atómico con Moscú en defensa de Tallin, Varsovia o Berlín?

El presidente de la comisión de defensa danesa, Rasmus Jarlov, no se anduvo con rodeos: "Dudo que Trump arriesgue ciudades estadounidenses para proteger a las europeas". Esta duda refleja el sentir de muchas capitales europeas y constituye el contexto directo del discurso de Macron.

Qué anunció Macron, y qué no

París anunció antes del discurso que sería un "momento importante de la presidencia" con "cambios importantes y nuevas propuestas". Sin embargo, un elemento clave de la doctrina permanece inalterado: el control exclusivo sobre el uso de armas nucleares reside y seguirá residiendo en manos del presidente de Francia. Ningún aliado obtendrá poder de codecisión.

La novedad es la disposición a "formas especiales de cooperación, ejercicios conjuntos e intereses de seguridad comunes con países seleccionados". Macron ya había señalado en entrevistas con medios alemanes que las garantías no serían "gratuitas": los socios tendrían que cofinanciar o participar activamente en el marco de seguridad nuclear.

Berlín ya ha hablado, Varsovia espera concreciones

Alemania ha sido la más rápida en reaccionar. El canciller Friedrich Merz confirmó que había mantenido con Macron "conversaciones preliminares" sobre la disuasión europea y consideró públicamente un escenario en el que aviones de la Bundeswehr pudieran transportar armas nucleares francesas. Se trata de un hito histórico para un país que durante décadas ha evitado cualquier debate sobre armas nucleares.

Polonia sigue el discurso con igual atención. El primer ministro Donald Tusk ya había valorado que Polonia debería "aprovechar las posibilidades relacionadas con las armas nucleares" y anunció conversaciones con París. Sin embargo, Varsovia espera concreciones: qué ejercicios, qué contingentes, qué garantías y en qué condiciones financieras. Como dijo un diplomático anónimo de Europa del Este citado por Kyiv Post: "Primero queremos ver qué tiene que ofrecer Francia, y si es creíble".

Trampa estratégica y limitaciones de París

Francia se enfrenta a un dilema estratégico. Cuanto más alto hable Macron sobre la dimensión europea de su arsenal, más expectativas generará, y unas propuestas demasiado débiles socavarán la credibilidad de París. Al mismo tiempo, París ha subrayado repetidamente que sus fuerzas nucleares "no compiten en modo alguno con la OTAN".

Los críticos señalan que 290 ojivas son sólo una fracción de los arsenales de Estados Unidos y Rusia. La pregunta no es sólo "si Francia está dispuesta a proteger a Europa", sino "si Europa está dispuesta a creer en esa protección y cuánto pagará por ella".

¿Qué sigue?

En las próximas semanas están previstas conversaciones bilaterales entre París y Berlín y Varsovia. Polonia ya ha firmado con Francia un tratado de garantías de seguridad mutua, que Tusk calificó de "punto de inflexión" en aspectos de defensa. El discurso de Île Longue abre un nuevo capítulo en la estrategia nuclear europea, pero su contenido real depende de las negociaciones que están a punto de comenzar.

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