Operación Horizonte prolongada: 10.000 soldados en las vías
El presidente Karol Nawrocki ha firmado la prórroga de la operación militar Horizonte hasta finales de mayo de 2026. Hasta 10.000 soldados seguirán patrullando la infraestructura ferroviaria en respuesta a la guerra híbrida rusa y al descubrimiento de túneles bajo la frontera con Bielorrusia.
Tres meses más en las vías
El presidente Karol Nawrocki firmó el 26 de febrero de 2026 la prórroga de la operación militar Horizonte desde el 1 de marzo hasta el 31 de mayo de 2026. La decisión implica que hasta 10.000 soldados del Ejército polaco seguirán patrullando tramos clave de la red ferroviaria, apoyando a la policía y a otros servicios en la protección de infraestructuras críticas frente a actos de sabotaje. El presidente actuó a petición del primer ministro Donald Tusk; la justificación oficial apunta directamente a “actos de sabotaje contra la infraestructura ferroviaria”.
¿Qué es la operación Horizonte?
La operación se puso en marcha en noviembre de 2025 como respuesta directa a una serie de ataques de sabotaje contra las vías polacas. El ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, la calificó como una de las mayores operaciones militares llevadas a cabo en el territorio nacional en los últimos años. En las acciones participan todos los tipos de fuerzas armadas:
- Fuerzas de Defensa Territorial
- Fuerzas Especiales
- Fuerzas Cibernéticas y Mando del Componente de Ciberdefensa
- Unidades de ingeniería y drones
Los soldados realizan patrullas y monitorizan rutas ferroviarias clave. Los drones desempeñan un papel especialmente importante, ya que proporcionan reconocimiento en un ámbito que hasta ahora superaba las capacidades de la policía y la Guardia de Protección Ferroviaria.
¿De dónde viene la amenaza? La subversión rusa en los raíles
El detonante inmediato para el inicio de la operación fueron dos incidentes graves. Cerca del pueblo de Mika, en Mazovia, un artefacto explosivo destruyó un tramo de vías. Anteriormente, los daños en la red de catenaria cerca de la estación de Gołąb (voivodato de Lublin) obligaron a un maquinista a frenar bruscamente; a bordo del tren viajaban 475 pasajeros.
El primer ministro Tusk confirmó que detrás de los ataques estaban “dos personas de nacionalidad ucraniana reclutadas por la inteligencia rusa”, que huyeron a Bielorrusia tras cometer el sabotaje. La fiscalía les imputó cargos de terrorismo, castigados con cadena perpetua. En total, más de 70 personas están bajo sospecha o acusadas formalmente en relación con actividades de sabotaje en territorio polaco.
Cuatro túneles bajo la frontera con Bielorrusia
La estrategia híbrida rusa contra Polonia no se limita al sabotaje en las vías. La Guardia Fronteriza polaca ha descubierto cuatro túneles excavados bajo la frontera polaco-bielorrusa, utilizados para el contrabando de inmigrantes ilegales. El mayor de ellos, descubierto en la zona del pueblo de Narewka, tenía más de 60 metros de longitud y 1,5 metros de altura, lo que permitió la entrada en Polonia de unos 180 inmigrantes procedentes de Afganistán y Pakistán.
Según expertos militares citados por The Telegraph, la construcción de estructuras tan avanzadas requiere conocimientos especializados de ingeniería de los que sólo disponen unas pocas organizaciones, como Hamás, Hezbolá o grupos armados kurdos. El Ministerio del Interior polaco atribuye toda la responsabilidad de la organización del contrabando al régimen de Aleksandr Lukashenko y a sus patrocinadores rusos.
Una señal para la OTAN y Europa
Varsovia está señalando cada vez con más claridad a sus aliados que Rusia está llevando a cabo una campaña sistemática de desestabilización dirigida a todo el flanco oriental de la OTAN. El sabotaje ferroviario, los túneles migratorios, los globos meteorológicos con contrabando y los ciberataques conforman una imagen coherente de guerra híbrida por debajo del umbral armado. Polonia y Ucrania han creado un grupo de trabajo conjunto para identificar a los agentes rusos y prevenir nuevos actos de sabotaje.
La Operación Horizonte es una respuesta militar, pero también una clara señal política: Polonia no tiene intención de observar pasivamente la progresiva erosión de la seguridad de las infraestructuras. Los soldados permanecerán en las vías hasta que la amenaza disminuya hasta un nivel que los propios servicios civiles puedan gestionar.