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Cómo el autismo y el TDAH se superponen en el cerebro

Hasta el 70% de las personas con autismo también tienen TDAH. Nuevas investigaciones genéticas y de neuroimagen revelan por qué estas dos condiciones a menudo se presentan juntas, y por qué los médicos están replanteando cómo diagnostican y tratan ambas.

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Redakcia
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Cómo el autismo y el TDAH se superponen en el cerebro

Dos condiciones, un cerebro

Durante décadas, los psiquiatras trataron el trastorno del espectro autista (TEA) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) como condiciones completamente separadas. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) incluso prohibía diagnosticar ambos en la misma persona. Eso cambió en 2013, cuando el DSM-5 reconoció formalmente que las dos condiciones pueden coexistir, un cambio que abrió la puerta a investigaciones que ahora revelan cuán profundamente entrelazadas están.

Los metaanálisis estiman que entre el 50 y el 70 por ciento de las personas con autismo también cumplen los criterios para el TDAH. Un estudio de 2025 encontró que aproximadamente el 45 por ciento de los adultos con TDAH muestran rasgos autistas notables, pero solo alrededor del 1,7 por ciento tiene un diagnóstico dual formal, lo que sugiere un subreconocimiento generalizado.

Genes compartidos, circuitos compartidos

Los estudios de gemelos y familiares han insinuado durante mucho tiempo una base genética común. Un estudio genómico de 2022 identificó al menos siete regiones cromosómicas vinculadas a ambas condiciones, con genes en los sistemas de neurotransmisores dopaminérgicos, serotoninérgicos y glutamatérgicos implicados en cada uno. Las estimaciones sugieren que el autismo y el TDAH comparten entre el 50 y el 70 por ciento de sus influencias genéticas.

La investigación de neuroimagen añade detalles anatómicos. Un estudio publicado en Molecular Psychiatry por el equipo de la Dra. Adriana Di Martino en el Child Mind Institute analizó escáneres de resonancia magnética funcional en estado de reposo de 166 niños de entre seis y doce años. Los investigadores encontraron que la gravedad de los síntomas del autismo, no la etiqueta diagnóstica, predecía una mayor conectividad entre las redes frontoparietal y de modo predeterminado del cerebro. Este patrón apareció en niños diagnosticados con autismo y en aquellos diagnosticados con TDAH, lo que apunta hacia una neurobiología compartida que atraviesa las categorías tradicionales.

"Al centrarnos en los patrones de expresión génica cerebral compartidos vinculados a los síntomas del autismo tanto en el TEA como en el TDAH, podemos apuntar hacia una base biológica compartida." — Dra. Adriana Di Martino, Child Mind Institute

Dónde divergen

A pesar de la superposición, las dos condiciones no son idénticas. Ambas implican diferencias de atención, pero se manifiestan de manera diferente. Las personas con autismo tienden a hiperconcentrarse en intereses específicos y prefieren la rutina, mientras que aquellas con TDAH luchan con la regulación de la atención y a menudo buscan la novedad. Los estudios de función ejecutiva muestran que los niños con autismo enfrentan mayores dificultades con la planificación y la flexibilidad cognitiva, mientras que los niños con TDAH muestran desafíos más pronunciados con la inhibición de impulsos.

Los problemas de atención selectiva aparecen en aproximadamente el 98 por ciento de los niños con TEA, en comparación con aproximadamente el 21 por ciento de los niños con el subtipo inatento de TDAH, lo que sugiere que las dificultades de atención en el autismo pueden ser inherentes a la condición en lugar de un signo de simple coexistencia.

La experiencia AuDHD

El término informal "AuDHD" ha ganado terreno en las comunidades de pacientes para describir lo que se siente vivir con ambas condiciones. Muchos informan de una especie de tira y afloja interno: el anhelo de previsibilidad del autismo choca con la necesidad inquieta de estimulación del TDAH. Una persona lo describió como una "guerra constante contigo mismo".

El diagnóstico sigue siendo difícil. Los síntomas pueden enmascararse entre sí: la impulsividad social del TDAH puede camuflar las dificultades sociales autistas, mientras que las rutinas estructuradas del autismo pueden ocultar la desorganización relacionada con el TDAH. Las mujeres y las niñas son especialmente propensas a no ser reconocidas debido a los comportamientos de enmascaramiento social que oscurecen ambas condiciones.

Lo que significa para el tratamiento

Reconocer la superposición es importante clínicamente. Los medicamentos estimulantes que ayudan a muchos pacientes con TDAH pueden producir efectos paradójicos o adversos en personas autistas, lo que hace que la prescripción única para todos sea arriesgada. Los estudios de neuroimagen muestran que la coexistencia de autismo y TDAH crea patrones distintos de estructura cerebral que no son meramente aditivos, lo que sugiere que la combinación requiere sus propias estrategias de tratamiento.

Los investigadores argumentan cada vez más a favor de un enfoque dimensional: evaluar perfiles de síntomas específicos en lugar de asignar una sola etiqueta diagnóstica. Este cambio podría conducir a combinaciones más individualizadas de medicación, terapia conductual y apoyo ambiental, adaptadas al perfil neurológico único de cada persona en lugar de una casilla de verificación en un formulario de diagnóstico.

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