Cómo la terapia de células CAR-T combate el cáncer
La terapia de células CAR-T reprograma las propias células inmunitarias de un paciente para que cacen y destruyan el cáncer. Le explicamos cómo funciona este tratamiento revolucionario, a qué tipos de cáncer se dirige y cuáles son sus límites.
El sistema inmunitario, reprogramado
Durante la mayor parte de la historia de la medicina, el tratamiento del cáncer ha consistido en cortar, quemar o envenenar los tumores: cirugía, radiación o quimioterapia. La terapia de células CAR-T es algo fundamentalmente diferente: convierte el propio sistema inmunitario del paciente en un arma de precisión, modificando los glóbulos blancos para que reconozcan y destruyan las células cancerosas que el cuerpo ignoraría de otro modo.
Aprobada por primera vez por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. en 2017, la terapia de células CAR-T ha ofrecido desde entonces remisiones completas a pacientes con algunos de los cánceres de sangre más resistentes al tratamiento. Comprender cómo funciona revela tanto la extraordinaria promesa como los límites muy reales de este enfoque.
¿Qué es una célula CAR-T?
CAR son las siglas de receptor quimérico de antígeno, una proteína sintética que los científicos adhieren a la superficie de las células T, las principales células del sistema inmunitario encargadas de destruir el cáncer. La palabra "quimérico" se refiere a la naturaleza híbrida del receptor: se ensambla a partir de fragmentos de diferentes proteínas, combinando la capacidad de un anticuerpo para reconocer un objetivo específico con la maquinaria interna de una célula T para lanzar un ataque.
En una inmunidad sana, las células T solo pueden atacar objetivos que ya han "aprendido" a reconocer. Las células cancerosas a menudo desarrollan formas de disfrazarse y escapar a ese reconocimiento. El CAR evita esta limitación por completo: está diseñado para fijarse a una proteína específica (un antígeno) que se encuentra en la superficie de las células cancerosas, lo que desencadena que la célula T mate independientemente de las estrategias de evasión del tumor.
Cómo funciona el tratamiento: paso a paso
La terapia de células CAR-T es altamente personalizada: cada tratamiento se elabora a partir de las propias células del paciente. El proceso se desarrolla en varias etapas:
- Recolección (aféresis): Se extrae sangre del paciente y se pasa a través de una máquina que separa y extrae las células T, devolviendo el resto de la sangre al cuerpo.
- Ingeniería genética: En un laboratorio especializado, los científicos utilizan un virus modificado para insertar el gen de la proteína CAR en el ADN de las células T. A continuación, las células empiezan a producir el receptor en su superficie.
- Expansión: Las células modificadas se cultivan en el laboratorio hasta que alcanzan cientos de millones, suficientes para una dosis terapéutica. Esto puede tardar de dos a cuatro semanas.
- Infusión: El paciente suele recibir un breve ciclo de quimioterapia para dejar espacio a las nuevas células, y a continuación las células CAR-T se infunden de nuevo en el torrente sanguíneo a través de una vía intravenosa, un proceso que dura tan solo 30 minutos.
- Ataque: Dentro del cuerpo, las células CAR-T se multiplican aún más, circulan y se unen a las células cancerosas que portan su antígeno diana. Al unirse, liberan moléculas tóxicas que destruyen la célula tumoral y, a continuación, pasan a la siguiente.
¿Qué tipos de cáncer puede tratar?
A partir de 2025, la FDA ha aprobado siete productos de células CAR-T, todos dirigidos a cánceres de la sangre. Las indicaciones aprobadas incluyen:
- Leucemia linfoblástica aguda (LLA) en niños y adultos jóvenes
- Linfoma de células B grandes y otros linfomas no Hodgkin
- Mieloma múltiple
- Linfoma de células del manto
Los investigadores están investigando activamente si el enfoque puede extenderse a tumores sólidos (cánceres de mama, pulmón y cerebro), pero estos han resultado ser mucho más difíciles de abordar, en parte porque los tumores sólidos crean un microentorno hostil que suprime las células inmunitarias.
¿Qué eficacia tiene?
Los resultados en los cánceres de sangre pueden ser sorprendentes. Según investigaciones publicadas en revistas revisadas por pares, las células CAR-T dirigidas a la proteína CD19 alcanzan tasas de respuesta completa del 71-81% en pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células B recidivante o refractaria, pacientes que normalmente ya habían fracasado con múltiples tratamientos. Para el mieloma múltiple, ciertos productos CAR-T han mostrado tasas de respuesta global de hasta el 98% en ensayos clínicos.
Sin embargo, como señala la Sociedad Americana del Cáncer, la remisión inicial no siempre significa una cura duradera. Las tasas de supervivencia a largo plazo son considerablemente inferiores a las tasas de respuesta inicial, y la recaída se produce en hasta el 60% de los pacientes con el tiempo.
Riesgos y efectos secundarios
La terapia de células CAR-T conlleva riesgos graves. El más peligroso es el síndrome de liberación de citocinas (SLC), una reacción inflamatoria sistémica que se desencadena cuando miles de millones de células T modificadas se activan a la vez, inundando el cuerpo con moléculas de señalización inmunitaria llamadas citocinas. Los síntomas van desde fiebre y fatiga hasta insuficiencia orgánica potencialmente mortal.
Un segundo riesgo importante es el síndrome de neurotoxicidad asociado a células efectoras inmunitarias (ICANS), que puede causar confusión, convulsiones y, en casos raros, inflamación cerebral. Los centros oncológicos que administran la terapia CAR-T deben estar equipados para reconocer y tratar ambas afecciones rápidamente, normalmente con el fármaco antiinflamatorio tocilizumab y corticosteroides.
La toxicidad financiera también es significativa: el coste de los productos de células CAR-T por sí solos oscila entre 300.000 y 475.000 dólares, y el coste total del tratamiento suele superar los 500.000 dólares cuando se incluye la hospitalización, según datos del Instituto Nacional del Cáncer.
Qué sigue
Los científicos están trabajando para superar las limitaciones actuales en varios frentes. Las células CAR-T alogénicas "listas para usar", fabricadas a partir de células T de donantes sanos en lugar de las del propio paciente, podrían reducir drásticamente los costes y los tiempos de espera. Los investigadores también están desarrollando CAR de nueva generación que se dirigen a múltiples antígenos simultáneamente, reduciendo la posibilidad de que las células cancerosas escapen perdiendo una sola proteína diana.
Quizás lo más ambicioso es que los primeros ensayos están probando las células CAR-T contra enfermedades autoinmunes como el lupus y la esclerosis múltiple, afecciones en las que el sistema inmunitario ataca los propios tejidos del cuerpo. Si tienen éxito, los mismos principios que hacen de estas células formidables asesinas del cáncer podrían redirigirse para calmar una respuesta inmunitaria hiperactiva.
Lo que antes era un tratamiento experimental de último recurso para un puñado de pacientes con leucemia está ahora remodelando la forma en que la medicina piensa sobre la relación entre la inmunidad y la enfermedad.