Economía

El clima de consumo de GfK se desploma a −28: La guerra de Irán alimenta el temor

El índice de clima de consumo de GfK cae en abril de 2026 a −28,0 puntos, el nivel más bajo desde la crisis energética de marzo de 2024. El aumento de los precios de la energía debido al conflicto con Irán alimenta los temores de inflación y deprime masivamente la confianza del consumidor.

R
Redakcia
3 min de lectura
Compartir
El clima de consumo de GfK se desploma a −28: La guerra de Irán alimenta el temor

Mínimo histórico en dos años

La confianza del consumidor en Alemania ha sufrido un desplome dramático. El índice de clima de consumo de GfK, elaborado conjuntamente por el Instituto de Núremberg para Decisiones de Mercado (NIM) y GfK, cayó en abril de 2026 a −28,0 puntos, un descenso de 3,2 puntos con respecto al valor revisado del mes anterior de −24,8. El resultado se situó muy por debajo de las expectativas de los economistas, que sólo habían pronosticado un descenso hasta aproximadamente −26,5.

Es el valor más bajo desde marzo de 2024, cuando las secuelas de la crisis energética tras la guerra de Ucrania pesaron mucho sobre los hogares alemanes. La frágil recuperación de la mayor economía de Europa vuelve a estar en la cuerda floja.

Todos los indicadores en caída libre

Especialmente alarmante es el desplome de las expectativas de ingresos: se hundieron 12,6 puntos hasta −6,3, tras un valor de +6,3 el mes anterior. Con ello, volvieron a caer en terreno negativo por primera vez en meses. Las expectativas económicas cayeron aún más drásticamente: de +4,3 a −6,9, un descenso de 11,2 puntos. Es el nivel más bajo desde diciembre de 2022.

La propensión a comprar siguió disminuyendo y descendió a −10,9 puntos, mientras que la propensión a ahorrar se mantiene en 18,5 puntos, un nivel que se alcanzó por última vez en febrero de 2008. El mensaje es claro: los alemanes prefieren guardar su dinero en lugar de gastarlo.

El conflicto con Irán como principal impulsor

La causa del desplome de la confianza es principalmente de naturaleza geopolítica. El conflicto militar en Irán ha sacudido los mercados energéticos y ha disparado los precios del petróleo, el gas y la gasolina. Según la encuesta del NIM, el 60% de los consumidores asume que los precios de la energía se mantendrán altos de forma permanente. Más del 90% de los encuestados pesimistas también creen que el mundo se ha vuelto más inseguro debido al conflicto.

El experto en consumo del NIM, Rolf Bürkl, advirtió que los consumidores esperan que "la inflación vuelva a subir debido al aumento de los precios de la energía" y que la ya débil recuperación económica se vea aún más frenada.

Consecuencias para el comercio y la economía

Los efectos en el comercio minorista ya se están notando. La previsión para el negocio de Semana Santa es de sólo 2.100 millones de euros, un descenso del 6,5% con respecto al año anterior. En particular, los sectores con bienes de consumo de mayor valor, como muebles, electrónica y electrodomésticos, están bajo presión.

Para la economía en su conjunto, se vislumbran dos escenarios: si el conflicto con Irán persiste durante el verano y los precios de la energía se mantienen altos, el producto interior bruto sólo crecerá un 0,2% en 2026. En el escenario principal más favorable, con una desescalada y la caída de los costes energéticos, los investigadores económicos siguen previendo un crecimiento del 0,9%.

Las perspectivas siguen siendo sombrías

Los datos marcan un punto de inflexión claro. Tras una fase de cautelosa recuperación a principios de 2026, impulsada por acuerdos salariales positivos y la bajada de los tipos de interés, el conflicto con Irán ha destruido la confianza de los consumidores en pocas semanas. Mientras la situación geopolítica siga siendo tensa, es probable que cambie poco la reticencia al consumo de los alemanes, con consecuencias notables para el comercio, la industria y la recuperación económica en su conjunto.

Este artículo también está disponible en otros idiomas:

Artículos relacionados