FCAS al borde del abismo: el caza europeo en peligro de extinción
Francia y Alemania debatirán sobre la profunda crisis del programa FCAS en la cumbre de la UE que se celebrará los días 19 y 20 de marzo en Bruselas. Tras casi una década y miles de millones de euros invertidos, el proyecto armamentístico más importante de Europa corre el riesgo de fracasar.
Un proyecto faraónico tambalea
En la cumbre de la UE que se celebrará los días 19 y 20 de marzo en Bruselas, uno de los mayores proyectos armamentísticos de la historia europea pende de un hilo. Francia y Alemania debatirán a puerta cerrada sobre la grave crisis del FCAS (Future Combat Air System), un programa con un volumen total de unos 100.000 millones de euros que, tras casi nueve años, está a punto de fracasar. Todavía no existe un solo demostrador operativo, a pesar de que ya se han invertido más de cuatro mil millones de euros.
Dassault contra Airbus: ¿Quién manda aquí?
El núcleo de la crisis es un conflicto de liderazgo entre los dos socios industriales más importantes. Dassault Aviation, de Francia, insiste en dirigir el desarrollo del nuevo avión de combate, con plena autoridad para tomar decisiones sobre subcontratistas y diseño de la aeronave. Airbus, que representa los intereses alemanes y españoles en el consorcio, exige, por el contrario, una asociación en igualdad de condiciones, similar al exitoso modelo Eurofighter.
El director general de Dassault, Éric Trappier, planteó un ultimátum a principios de marzo: "Si Airbus mantiene su posición y no quiere cooperar con Dassault, el proyecto está muerto". El consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, señaló entonces su disposición a una solución alternativa: dos aviones de combate separados en lugar de un modelo común.
Portaaviones y armas nucleares: La fisura técnica
Al conflicto industrial se suma un disenso técnico fundamental. Francia necesita un avión que pueda operar desde portaaviones —concretamente el Charles de Gaulle— y transportar armas nucleares para asegurar la fuerza de disuasión nuclear francesa independiente. Alemania, por el contrario, no opera portaaviones y no tiene ninguna necesidad militar para estos requisitos específicos.
El canciller Friedrich Merz lo expresó abiertamente: "Los franceses necesitan un avión que pueda transportar armas nucleares y despegar desde un portaaviones. Nosotros no necesitamos eso actualmente". El presidente Emmanuel Macron insiste, sin embargo, en un único modelo común, como medida de ahorro de costes y como señal estratégica de unidad europea.
Kubilius califica el FCAS de "fracaso"
El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, no se anduvo con rodeos. En un evento de la Fundación Heinrich Böll, calificó explícitamente el FCAS de "fracaso" y lamentó que Europa no haya podido presentar hasta ahora ninguna historia de éxito en proyectos armamentísticos conjuntos. "El último ejemplo de este fracaso es el FCAS", dijo Kubilius. La declaración de un comisario europeo de alto rango demuestra la seriedad con la que Bruselas evalúa la situación.
Dos aviones: y lo que eso significaría
La solución más probable es ahora una división del programa: Francia desarrolla su propio modelo con capacidad para operar desde portaaviones y transportar armas nucleares, y Alemania y España desarrollan conjuntamente otro. La Asociación Alemana de la Industria Aeroespacial (BDLI) y el sindicato IG Metall apoyan esta vía, al igual que el estado libre de Baviera, que tiene a Airbus como empleador. Dassault, sin embargo, rechaza tajantemente esta opción.
Una división tendría consecuencias de gran alcance para la política de defensa europea: en lugar de un estándar común, surgirían sistemas nacionales competidores, precisamente lo que el proyecto FCAS, lanzado en 2017 por Angela Merkel y Emmanuel Macron, pretendía superar. En la cumbre de Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno intentarán encontrar una última salida. Si no lo consiguen, el FCAS corre el riesgo de convertirse en el símbolo más caro del fracaso de la integración europea.