Macron amplía el arsenal nuclear e invita a Europa a realizar ejercicios conjuntos
Emmanuel Macron ha ordenado, por primera vez desde 1992, un aumento del número de cabezas nucleares francesas y ha ofrecido a ocho aliados europeos participar en ejercicios nucleares conjuntos, respondiendo así al debilitamiento de la garantía de seguridad estadounidense para el continente.
El presidente francés, Emmanuel Macron, presentó el lunes un cambio fundamental en la estrategia nuclear del país: el primer aumento del número de cabezas nucleares desde 1992 y un plan para involucrar a ocho aliados europeos en ejercicios conjuntos. La medida se produce en un momento de creciente incertidumbre sobre la fiabilidad de la garantía estadounidense para Europa.
Primer aumento del arsenal en tres décadas
Macron declaró en su discurso clave: "Debo garantizar a la nación que nuestra disuasión nuclear seguirá siendo, también en el futuro, absolutamente creíble." Hasta ahora, Francia había mantenido un arsenal inferior a 300 cabezas. La cifra exacta no se hará pública a partir de ahora: el presidente ha ordenado poner fin a la práctica de informar de forma transparente sobre el número de armas, lo que representa una desviación de una política de larga data.
Además de aumentar el número de cabezas, Francia también está modernizando los vectores. Está introduciendo misiles M51.3, cabezas de combate modernizadas y desarrollando un misil estratégico hipersónico para aviones de combate. Para 2036, se espera que se ponga en marcha el quinto submarino nuclear "Invincible".
Ocho países en un nuevo marco de seguridad
Macron propuso que ocho estados europeos participen en un marco denominado "disuasión avanzada" (forward deterrence): Alemania, Gran Bretaña, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Grecia, Suecia y Dinamarca. Estos países podrán albergar las fuerzas aéreas estratégicas francesas y participar en ejercicios conjuntos, lo que, según Macron, complicará los cálculos de los potenciales adversarios.
Macron y el canciller alemán Friedrich Merz emitieron una declaración conjunta en la que afirmaban que ambos países profundizarán la integración en el ámbito de la disuasión ya este año, incluyendo la participación convencional alemana en los ejercicios nucleares franceses y las visitas conjuntas a instalaciones estratégicas.
El presidente francés también subrayó que la decisión sobre un posible ataque nuclear sigue siendo exclusivamente suya: "No habrá ninguna forma de compartir la decisión final, ni su planificación o ejecución."
"Solo seremos libres si somos temidos"
Macron basó su decisión en un lema de resonancia filosófica: "Para ser libres, debemos inspirar temor." Las organizaciones de desarme critican esta medida por considerarla contraria al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y advierten de una posible escalada por parte de Rusia. Los críticos también señalan que el mandato de Macron se acerca a su fin, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de la iniciativa.
¿Una Europa sin el paraguas nuclear estadounidense?
El cambio estratégico responde directamente a las repetidas señales de la administración estadounidense del presidente Donald Trump de que los compromisos de Estados Unidos con Europa no son incondicionales. Los países europeos debaten cada vez más intensamente sobre una arquitectura de seguridad propia independiente de Washington.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, acogió con satisfacción la iniciativa: "Nos estamos armando juntos con nuestros amigos para que nuestros enemigos nunca tengan el valor de atacarnos." Eslovaquia no figura por el momento entre los países invitados, pero el debate sobre un paraguas nuclear europeo también nos afecta: Eslovaquia limita con Ucrania y es un miembro de la OTAN expuesto en la primera línea de la tensión geopolítica.
La iniciativa de Macron sugiere que Europa está entrando en una nueva era en la que tendrá que garantizar cada vez más sus propias garantías de seguridad, con todas las cuestiones políticas, estratégicas y morales que ello conlleva.