Economía

Merz guarda silencio ante Trump: Berlín en la era glacial con Madrid

El canciller federal Friedrich Merz guardó silencio en el Despacho Oval cuando Donald Trump amenazó a España con un embargo comercial, e incluso redobló la apuesta en el tema de los gastos de defensa de la OTAN. La consecuencia: Madrid califica a Berlín de "estado vasallo" y el presidente del Gobierno, Sánchez, no responde a las llamadas de Merz.

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Redakcia
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Merz guarda silencio ante Trump: Berlín en la era glacial con Madrid

El escándalo en el Despacho Oval

Fue un momento que sacudió la estructura europea: el 3 de marzo de 2026, el canciller federal Friedrich Merz estaba junto al presidente estadounidense Donald Trump en el Despacho Oval y guardó silencio cuando este calificó a España de "terrible" y amenazó al miembro de la UE con la ruptura total de las relaciones comerciales. Trump estaba furioso porque el presidente socialista de Madrid, Pedro Sánchez, había prohibido a Estados Unidos utilizar las bases militares españolas de Rota y Morón para ataques contra Irán.

Merz guardó silencio, e incluso redobló la apuesta. En cuanto al tema de los gastos de defensa de la OTAN, el canciller apoyó públicamente a Trump: "Estamos intentando convencer a España de que cumpla los objetivos acordados de la OTAN", dijo. España es el único miembro que no quiere aceptar los objetivos del 3,5% del PIB para el ejército y otro 1,5% para la infraestructura. Defender a un aliado: ni hablar.

"Vasallos que rinden pleitesía a Trump"

La reacción de Madrid no se hizo esperar. La vicepresidenta española, Yolanda Díaz, criticó duramente a Merz en una entrevista con Politico: "Lo que Europa necesita hoy es liderazgo, no vasallos que rindan pleitesía a Trump". Acusó al canciller de no estar a la altura del momento histórico y de haber abandonado a un socio de la UE.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, hizo una comparación directa con la política exterior de Merkel y Scholz y constató: "En aquel entonces, había un ambiente diferente, más proeuropeo". Los medios españoles calificaron abiertamente a Merz de "cobarde", y los editoriales le acusaron de haber traicionado la solidaridad europea.

Silencio diplomático entre Berlín y Madrid

Especialmente delicado: desde el incidente, Sánchez ha ignorado todos los intentos de contacto de Merz. Según Der Spiegel, el canciller intentó contactar con el presidente español por teléfono en dos ocasiones, la última el 6 de marzo, y también le envió dos mensajes de texto. Ninguno de estos mensajes recibió respuesta.

El intento de explicación de Berlín suena poco convincente: se había utilizado por error un número de teléfono antiguo. Madrid lo niega; hasta la fecha no ha habido una conversación personal entre los dos jefes de gobierno.

Consecuencias para la UE: una grieta inoportuna

El silencio diplomático entre las dos mayores economías de la eurozona llega en un momento inoportuno. Alemania y España son considerados socios clave para la coordinación europea en la política energética -palabra clave: red ibérica de gasoductos- así como para la reorientación de la política de defensa común de la UE.

El Handelsblatt comenta que la disputa es un "certificado de pobreza" para Europa: mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, reafirmó de forma demostrativa su solidaridad con España y la Comisión Europea advirtió a Trump contra las medidas comerciales contra un miembro, la posición de Berlín parece aislada.

Observadores del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) advierten que la grieta podría dañar la confianza dentro de la UE a largo plazo, y por lo tanto, indirectamente, favorecer a Trump, que siempre ha estado interesado en una Unión dividida.

Merz entre Washington y Bruselas

Para Merz, el acto de equilibrio se vuelve cada vez más difícil. En el Despacho Oval, recibió el elogio expreso de Trump, quien lo llamó "amigo". Pero el precio podría ser alto: la reputación de Alemania como socio europeo fiable está en juego. Críticos desde Viena hasta París se preguntan si Berlín podrá seguir actuando como un mediador honesto dentro de la UE en el futuro, o si se dejará relegar permanentemente al papel de cabeza de puente transatlántica, a expensas de la cohesión europea.

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